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lunes, junio 15, 2026

Pido la palabra: La historia contada desde el militarismo

Por: Antonio José Monagas…

La historia venezolana, pareciera ser el resultado de una enrarecida relación de situaciones que, a decir de quienes la escribieron, dista de quienes la padecieron.

Aunque de la historia, se han hecho injustos comentarios, no hay duda de que en algunos momentos ha servido para mostrarle al hombre el camino de las libertades. Por eso, ha dejado ver no sólo los acontecimientos más heroicos por cuyos efectos ha podido edificarse parte del mundo, sino también ha sido el espejo de contradicciones que han delineado las confusiones y equivocaciones cometidas en nombre del desarrollo de las naciones. La historia contemporánea así deja verlo. Sin embargo, un grave problema surge cuando se enfrentan historias distintas alrededor de un mismo hecho. De ahí derivan confrontaciones que exponen perspectivas que no logran conciliar posturas. Es el conflicto que se da al resaltarse las brechas que se ciernen entre la historia política y la historia militar frente a un mismo hecho lo cual desdice del sentido de construcción que debería fundamentarse desde la historia.

La historia venezolana, pareciera ser el resultado de una enrarecida relación de situaciones que, a decir de quienes la escribieron, dista de quienes la padecieron. Particularmente, si se entienden situaciones que lucieron significativas a los intereses y necesidades de un poder político impositivo y que por ello ha buscado encubrir sus determinaciones mediante un populismo disfrazado. No obstante, las actuales realidades, siguen dejando moverse por las mismas circunstancias que en otrora fraguaron tan cuestionadas realidades.

De hecho, los problemas que hoy afectan el devenir social venezolano se explican, en buena parte, en la manipulación que la historia ha delineado. Es así como destacadas figuras del acontecer político nacional, han desvirtuado el significado de acontecimientos y episodios pretéritos para ajustarlos a su conveniencia. De esta forma, se desfigura el entramado conceptual a partir del cual es posible concienciar actitudes comprometidas con las exigencias de un desarrollo equilibrado no sólo político. También, en cuanto a lo económico y lo social.

El militarismo, como ideología alevosamente engranada, se ha prestado para deformar el conocimiento alrededor de lo que ha implicado el ejercicio de la política entendida ésta en su mayor sentido. Lo mismo ha ocurrido por causa de una historia política cuya narrativa suele modificarse a instancia de los intereses sobre los cuales giran las aspas del poder. Es así como muchas de las guerras de independencia y de las guerras civiles que se dieron en la época del caudillismo, han actuado como referencia para esgrimir una doctrina militarista de la cual se han valido personajes con ínfulas de reyezuelos.

Cuesta así comprender que la historia sea “el progreso de la conciencia de la libertad”, tal como solía expresarlo el filósofo alemán, Friedrich Hegel. Aún cuando para muchos, el futuro sólo puede construirse a partir del hecho histórico debidamente entroncado en el alma de un pueblo, para otros es la narrativa contada por quienes se vinculan con el poder político o con la fuerza militar. Es decir, encarna el peligro de ser adulterada y se derrumbe todo lo que por ella se edificó. Sin embargo, así ha venido sucediendo toda vez que el militarismo venezolano logró desencajar el tinglado de hechos que sirvieron algún momento a estudiosos de la historia para recomponer la estructura civilista nacional.

Hoy es aberrante dar cuenta de cómo el militarismo de marras trastocó el sentido de patria que tanto costó fraguar en el sentimiento de la Venezuela del siglo XX. El saludo militar actual es la aberración de lo que fue la conciencia de una historia vista como filosofía en ejemplos. Asimismo, la denominada Colección Bicentenario, desvirtúa los conceptos básicos de ciudadanía al exponer realidades distorsionadas para así complacer las necedades de un régimen militarista. O lo que equivale a ver la historia contada desde el militarismo.

“En el militarismo se fortifica la arbitrariedad. Tanto así, que en su terreno yace la democratización cimentada en el sentimiento republicano”

AJMonagas

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