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lunes, junio 15, 2026

Pido la palabra: ¿Por qué ocultaron al Esequibo?

Por: Antonio José Monagas…

Para el finado presidente militar, la reclamación del Esequibo ocupó un lugar en la retaguardia de la geopolítica. Vio en su controversia, un problema de factura colonial.

Ni siquiera preocupó a Maduro, Canciller de entonces.

El populismo no sólo tiene vista corta. También, recuerdos nublados. Sus decisiones se basan en el oportunismo, pues sus intereses buscan asirse a coyunturas de las cuales puede sacar mayor provecho económico al menor costo político. Asimismo, desconoce la historia. Por eso sus planteamientos son meras improvisaciones. Los populistas siguen el vulgar criterio de “como vaya viniendo, vamos viendo”. Así, van delineando el curso de sus acciones. Por eso, no entienden las lecciones del pasado. Ni tampoco, aprenden a reconocer advertencias del futuro. Sus dictámenes se supeditan a la inmediatez de la cual se valen para imponer presunciones que hinchan sus ínfulas de “mandones y sargentones”.

Eso ha sido característico de regímenes subordinados al populismo. La historia contemporánea así lo describe. Y Venezuela no ha escapado de tan crudo realismo. Particularmente, como resultado de pírricos proyectos políticos de gobierno cuyos objetivos se han mostrado intemperantes en buena parte de su contenido. Así se tiene que para el finado presidente militar, la reclamación del Esequibo pasó a ocupar un lugar en la retaguardia de la geopolítica. Por eso vio en la controversia, un problema de factura colonial. Ni siquiera preocupó al Canciller del momento, Maduro Moros. Para entonces, el susodicho problema pareció no existir. Guyana fue tratada como el voto necesario en los procesos comiciales que convalidaban el devenir del régimen en medio del concierto de naciones con representación en la Organización de Estado Americanos.

La “petro-diplomacia” realizada mediante los beneficios que concedía PetroCaribe, desvirtuó los alcances del Acuerdo de Ginebra establecido en 1966 como pauta para reestablecer relaciones políticas y económicas que apuntaran a un acercamiento que obligara un mediato arreglo posible. Sin embargo, todo cayó en un olvido que llevó a sustituir la importancia del problema por el apoyo político que convenía a la “revolución bolivariana” Y efectivamente, así sucedió. Mientras que los abusos del gobierno guyanés se hicieron incómodos y hasta ofensivos, el silencio del gobierno venezolano fue insostenible. En los últimos años, el régimen bolivariano fue basando sus reacciones en argumentos populistas. Es decir, carentes de fundamentos por lo que todo lo que declaraba se reducía a simples bravuconadas. Sobre todo, en tiempos electorales.

Hoy el país no cuenta con un historial efectivo para el reclamo del Esequibo, a pesar de que en su alocución del pasado lunes 6-J, el presidente de la República derogó el decreto 1787 que ordenaba la creación de Zonas de Defensa Integral en los espacios marítimos e insulares lo cual había molestado bastante a Colombia y a la propia Guyana. Incluía áreas en disputa hasta con Colombia. Igualmente omitió hechos que le dieron ínfulas a Guyana para convertir decisiones gubernamentales en arbitrariedades. Todo ello, a consecuencia de haber permitido Hugo Chávez que el gobierno guyanés hiciera labores de exploración en la zona en reclamación. Inclusive, llegó a ofrecerle concesiones a empresas extranjeras para explorar sin restringir la nacionalidad de éstas.

Justamente, en medio de tales inconsistencias, se desbordaron nuevos y viejos problemas que hoy siguen horadando no sólo la confianza del venezolano frente a posibilidades de reivindicación de la democracia exaltadas por la Constitución Nacional. También, sentimientos y actitudes que se resisten a dejarse arrastrar por enunciados endilgados en nombre de un socialismo desventurado. Aunque lo peor de tal situación, pudiera resumirse en el caos que tendencias desafiantes convertirían en realidades subordinadas a un exacerbado nivel de incertidumbre o de amenaza que terminaría truncándole el derecho político del pueblo venezolano de darse un nuevo Poder Legislativo. O sea, la suspensión del proceso electoral en pauta. Sin embargo, acosado por los miedos de verse derrotado en los próximos comicios, el régimen está intentando avivar pasiones “nacionalistas” llamando a la unión de la sociedad venezolana en pos de la paz necesaria para debatir el diferendo del Esequibo con Guyana. Y entonces, ¿por qué ocultaron al Esequibo?

“Cuando un gobernante elude la importancia de la territorialidad que compromete la nación bajo su conducción, es porque ni siquiera tiene exacto sentido del concepto de patria. Mucho menos, de lo que comprende la soberanía plena de la República”

AJMonagas

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