Pido la palabra: Promesas políticas en tiempos electorales

Por Antonio José Monagas…

La realidad que discute esta disertación, se halla motivada por el calor político que, la necesidad legal de avanzar en aras de unas elecciones universitarias, obliga.

Además, atrasadas por causas injustamente politiqueras.

¿Por qué la demagogia es una práctica política apoyada en cuanta situación -desencajada de la lógica política- luce capaz de estimular aspiraciones que resultan vacías? Esta pregunta busca dar cuenta del problema que tan cuestionada realidad envuelve.

El problema, en lo particular, anima irracionalidades que insuflan razones dirigidas a sostener masas de electores mediante una golosa oferta de promesas que solamente apuntan a embelesar un imaginario supeditado a presunciones que estimulan una supuesta participación activa del elector en la vida política.

¿Por qué esta disertación?

La realidad que discute esta disertación, se halla motivada por el calor político que la necesidad legal de avanzar en aras de unas elecciones (universitarias), obliga. Además, atrasadas por causas injustamente politiqueras (en algunas instituciones de educación superior). Cabe aclarar que las mismas, se hallan reguladas por la actual Ley de Universidades (1970) y reglamentos ordenados por los Consejos Universitarios correspondientes.

El problema en el enfoque de la teoría política 

La teoría política, habla del “mito vacío” como la promesa vacía que rellena discursos huecos y cunde de fantasías a arengas contentivas de meros ofrecimientos electorales. Esta consideración pudiera parecerse al caso de un billete sin el respaldo económico que avala, asegura o garantiza su denominación. Estos billetes, carentes del debido respaldo económico, ocasionan desaforados problemas al generar una inflación descontrolada que devasta el poder adquisitivo de cualquier sociedad. 

Es exactamente el mismo problema que sucede con la “promesa vacía” que desata el populismo en tiempos electorales toda vez que no es respaldada. En el caso político, el problema se suscita por la ausencia de confianza a la cual la narrativa política apuesta. Especialmente, cuando la misma es pregonada en tiempos electorales. Promesas atiborradas de eslóganes, compromisos, objetivos y propuestas que, literalmente, desintegran sus rimbombantes anuncios. 

El caso (universitario)

Precisamente, en medio del furor que incitan las pronunciadas promesas políticas en tiempos de elecciones, en el caso de los procesos político-electorales (universitarios), las redes sociales lucen atiborradas de consignas. Particularmente, en lo que respecta el proceso político-electoral anunciado en la Universidad de Los Andes, vale un breve análisis hermenéutico, considerando en principio las consignas que exaltan las correspondientes ofertas expuestas por las distintas facciones político-universitarias participantes en la venidera contienda comicial. Cabe referir, entre otras, las siguientes. Por ejemplo: “orgullo ulandino”, “la ULA no se detiene”, “la universidad del futuro”, “la ULA hacia el avance” “impulsores de la transformación universitaria”, “la universidad avanza”.

Aunque no hay duda que dichas consignas encubren un atisbo de demagogia, por decir lo menos. Su esencia lingüística pone de bulto la caracterización de las mismas, toda vez que desvirtúan o transgreden el concepto, visión y misión de la universidad y su filosofía de gestión.

¿Qué arrojó la hermenéutica?

El enfoque hermenéutico no es más amplio, dada la limitación periodística. Pero el mismo, apoyado en el contexto sociopolítico que caracteriza la realidad presente, evidencia , entre las principales observaciones, que dichas consignas, eslogan o lemas de campaña político-electoral -posiblemente por la implícita brevedad que moldean sus descriptivas- y  armonizadas con los pronunciamientos que las redes exponen, denotan algunos problemas Entre otros, se advierte: la poca formación teórico-práctica de los equipos político-universitarios que asisten a los distintos candidatos que aspiran a cargos de responsabilidad en el alto gobierno universitario (rectorado, decanatos y demás cargos en curules de representatividad profesoral) para comprender la complejidad del subsistema universitario en el cual desenvolverá su acción, el gobernante de situaciones. Sea: rector, vicerrector, secretario y decanos, principalmente. 

Los discursos de cada facción, asociados a las respectivas consignas y denominaciones de ocupaciones aludidas y prometidas, en nada responden en cuanto a las dificultades que suelen aparecer para distinguir problemas bien estructurados de problemas no bien estructurados. Tanto como de sus análisis realizados desde diferentes perspectivas situacionales. Tampoco -del análisis- se advierten señales que den cuenta de formas de lidiar con la siempre presente incertidumbre mal definida. O de cómo habrá de evaluarse crítica y constructivamente la planificación y reorganización necesaria y suficiente, alineadas con las reformas capaces de elevar la capacidad de provocar los cambios que la universidad vaya requiriendo en términos de su desarrollo, y de cara a las situaciones a ser enfrentadas.  Aunque la descriptiva de las consignas no da para inferir tanto, sí puede lograrse con las exposiciones o disertaciones que las redes sociales, destacan.    

El análisis hermenéutico asumido se realizó con la intención de hurgar el sentido de las consignas empleadas por los grupos de apoyo. Ello se hizo a fin de interpretar el fondo o consistencia etimológica de dichos lemas y su relación con las alocuciones asomadas. Todo ello, revisado en el contexto sociopolítico que afronta la universidad en los momentos actuales.

A manera de fundamentación, vale atender lo que trazó el politólogo Giampaolo Zucchini cuando resaltó lo que esconden lemas de naturaleza propagandística. A este respecto, Zucchini infirió del ejercicio político, que los eslóganes retratan cuánto se subordinan al arbitrio de quienes buscan disfrazar propósitos con frases que halagan y adulan a las masas incitando sus sentimientos y azuzando su empeño político. En otras palabras, esto deja ver el proselitismo como praxis política ampliamente utilizada en campañas político- electorales o anuncios propagandísticos para captar votos. Y para lo cual, se apoya en razones que suelen ser abusivas, de coacción o manipuladas obviando así la libertad de los electores. 

Al cierre

Cabe asentir que los procesos de ganar elecciones en las que se apuesta por obnubilar o confundir al elector mediante discursos, mecanismos demagógicos y de retórica política, sólo conducen a degradar la eficacia que podría y debería apuntalar los procesos de gobierno que el tiempo y las ocasiones electorales deciden. Justamente, dicho problema poco es atendido con el cuidado necesario. Sin embargo, en su curso político-electoral genera desaliento y desconfianza que luego apunta a afectar el ideario político–gubernamental formulado.     

Quizás, este problema fue un tanto la razón que esgrimió el inglés William Ramsay, Premio Nobel de Química en 1904, al instar a que se: “vote por quien promete menos, pues será quien menos decepcione”.  O tal vez, lo que el político y escritor Benjamín Disraeli, quien fuera Primer Ministro del Reino Unido (1871-1877) interpretó desde el conservadurismo inglés que reivindicó. Refirió que “el ejercicio de la política, puede ser definido con una sola palabra: disimulo”    

En fin, cualquier promesa política pronunciada en tiempos electorales, debe cuidarse de verse salpicada por barbarismos que infecten propuestas, programas y proyectos. El cuidado por evitar que una realidad de promesas incumplidas, desborde conflictos y errores en la construcción de viabilidad a ideas formuladas diseñadas para enfrentar problemas, debe ser imprescindible. Esto vale, porque -en verdad- no hay excusa que justifique equivocaciones o fallos de conducción institucional u organizacional. De ahí la atención que debe volcarse en tiempos electorales a objeto de evitar desgastes de toda índole. Más, cuando el ambiente se rodea de promesas políticas en tiempos electorales.

“Existen procesos electorales impulsados por comportamientos del tipo: pensamiento-agresividad, lo cual irónicamente tiende a presentarse cual <dualismo arraigado>”

AJMonagas

13-09-2026

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