Pido la palabra: Universidad y derechos humanos

Por: Antonio José Monagas…

En el país sigue viéndose una distancia entre el discurso y la praxis toda vez que el asedio gubernamental gravita sobre la funcionalidad de las universidades (autónomas) que se plantean objetivos relacionados con la consolidación de una democracia plural y participativa como motor del desarrollo y la paz nacional. 

Cuando se debate la transformación de la sociedad, siempre hay que referirse al papel de las universidades. Tanto deberá ser así, que a ellas “corresponde colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales” (Del artículo 2º, Ley de Universidades). Sin embargo, las realidades son diferentes. Las opiniones universitarias son casi siempre desatendidas por las instituciones públicas. Generalmente,  por causas que sólo encuentran explicación en la forma cómo se encubre, induce y se practica el poder político. 

En todo caso, la situación se agrava ante coyunturas o temas de acendrada susceptibilidad. De manera particular, cuando se tocan problemas relacionados con los derechos universales y fundamentales del hombre. Salvo contadas excepciones. Particularmente cuando las respuestas académicas intentan ajustarse a los trazados de las agencias gubernamentales, resultados éstos que transfiguran las realidades en perjuicio de colectivos y personas sumidas en agudas dificultades políticas, económicas, sociales y culturales.

Las universidades venezolanas, especialmente las que gozan de autonomía, consideraron la importancia del tema desde el mismo momento que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el 10 de Diciembre de 1948, aprobara el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Con ello se ha buscado alcanzar un consenso alrededor del significado de la dignidad individual, y de los límites que el poder estatal no debe transgredir. No obstante, la dinámica del poder, equivocadamente entendido y peor ejercido en Venezuela en los últimos años, ha permitido el asomo de condiciones político–gubernamentales que han vulnerado la democracia, el Estado de Derecho y las libertades esenciales. Bajo aparentes expresiones de libertad y de respeto a procedimientos democráticos, se ha vulnerado la razón de la ley. Se han condicionado las libertades individuales de los venezolanos. Se ha extremado la persecución contra quienes se atreven a disentir del sistema de gobierno afectándose las libertades de expresión, de comunicación y de información.

Actualmente, la investigación y la docencia universitaria han concienciado la posibilidad de situarse en la línea de vanguardia respecto de la discusión que viene mundialmente dándose a favor de los Derechos Humanos. Sin embargo, en el país sigue viéndose una distancia entre el discurso y la praxis toda vez que el asedio gubernamental gravita sobre la funcionalidad de las universidades (autónomas) que se plantean objetivos relacionados con la consolidación de una democracia plural y participativa como motor del desarrollo y la paz nacional. 

Aún así, deberá reconocerse que la superación de los problemas que atosigan al país, fundamentalmente aquellos asociados al menoscabo de los Derechos Humanos, pasa por el afianzamiento de las universidades preocupadas por actuar como factores del desarrollo nacional en tanto que instituciones productoras y transformadoras del conocimiento científico, humanístico y tecnológico. De esa manera, está acuciándose la preocupación que actualmente sigue envolviendo las universidades puesto que en caso contrario, estarían resquebrajándose. Así que no hay de otra que hacer que destacar y exaltar la relación entre Universidad y Derechos Humanos

“Si las universidades insisten en aportar el apoyo conveniente  a la población adyacente, al cabo de un corto tiempo se tendrá la disposición necesaria. Sobre todo, si dicho aporte se convierte en razones necesarias para ganar los espacios necesarios y fortaleciendo la fuerza de persuasión”

AJMonagas