Pido la palabra:“Por la puerta grande de la historia”

Por: Antonio José Monagas…

La movilidad política venezolana de estos días, es profundamente azarosa. Pero igualmente incierta. Además, de profusa complicación.

Aunque el hecho que pregona “entrar o salir por la puerta grande”, tiene su origen en el mundo taurino, vivir cualquier proyecto que exhorte propuestas de desarrollo y crecimiento también puede apalancarse en tan enaltecida frase. La política, por ejemplo, permite que muchas de sus acciones o intenciones, puedan ser objeto de considerarse desde la significación de la susodicha expresión. O sea, que la decisión tomada posea la cualidad necesaria y suficiente como para decir que entró por la puerta grande.  Sería así, dado su carácter victorioso.

Ahora, referir que es “por la puerta grande de la historia” por donde entra o sale, desde el enfoque que se considere el hecho, tiene otra connotación. Sobre todo, en política. Más, si se entiende que política es todo aquello que las circunstancias permiten. De ser así, con ello puede confirmarse el juicio de William Shakespeare cuando manifestó que “la política está por encima de la conciencia”.

Esta reflexión vale a los fines de contextualizar el terreno por el cual se ha paseado la dinámica política venezolana luego del 5 de Enero último, fecha ésta en que se dilucidó la ruta por la que debían transitar importantes decisiones políticas. Decisiones éstas que ciertamente zarandearon la desvergüenza de quienes seguían contemplando, sin malestar alguno, la descomposición y desarreglo que viene padeciendo el país a consecuencia de la grave crisis política y económica que reincide sobre el discurrir nacional.

La movilidad política de estos días, es profundamente azarosa. Pero igualmente incierta. Además, de profusa complicación. Las variables que se sumaron a la ecuación de enésimo grado, representativa de la intrincada situación venezolana, crisis-país, cuyo resolución pareció haberse trancado dada la complejidad que allanó su posible curso de procedimiento y procesamiento, desencajaron su estructura dialéctica. Por consiguiente, adquirió una forma amorfa en cuanto a su estructura epistémica y cognitiva. 

No hay duda que de continuar Venezuela siendo gobernada con la desesperación que tomó por asalto la actuación de gobernantes disfrazados de socialistas bolivarianos, el destino nacional irá a verse contrariado en términos de los factores que determinan el desarrollo nacional. De manera que la incidencia del evento acontecido el pasado 5 –E con motivo de elegir y nombrar la nueva directiva la cual, según los artículos 194 y 219 constitucionales, dio lugar a que se incitaran nuevamente esperanzas y expectativas de recuperar libertades y derechos sociales, económicos, civiles, culturales, educativos y políticos que, de alguna forma, han sido cercenados por efecto de siniestras medidas dictaminadas por cenáculos del poder gubernamental nacional.

La incursión del diputado varguense a la tribuna de oradores del Parlamento Nacional, en su condición de presidente de un Poder Legislativo, electo por el voto popular y mayoritario del pueblo, el 5 Diciembre de 2015, armó finalmente el rompecabezas que, hasta ese momento, tuvo sus piezas desperdigadas. Así, dicho juego político se mantuvo en medio de un desorden perversamente establecido y acuciado por la malevolencia de personajes revestidos ilegítimamente de gobierno central. Personajes éstos que ordenaron la confusión que tendió a reducir la fuerza política consagrada en una Asamblea Nacional legítima y jurídicamente formalizada. 

Sin embargo, debe reconocerse que lo que estos días de Enero ha experimentado el país político, es un hecho de acontecido sacudón cuya condición inédita deja a muchos perplejos. Aunque también, ha servido para despertar en otros la conciencia política capaz de mover voluntades a partir de las cuales se ha hecho posible hacer que salten opiniones, que broten ideas, que motive reflexiones. Pero reflexiones con la fuerza necesaria para liberar a tantos cautivos del odio engendrado por causa de la polarización creada en estos tiempos “revolucionarios” de aberrante enajenación política. 

No cabe negar que la presencia de una nueva generación de diputados, dotados de la paciencia necesaria que requiere  enfrentar a una cúpula gubernamental mañosa, resabiada, y enquistada enfermizamente al poder político, indistintamente de si es o no representativa de propuestas políticas ideológicamente convalidadas con un impoluto proyecto opositor, es argumento válido y trascendental para animar actitudes que respondan al clamor de un pueblo que ha padecido los abusos que, sólo desde la usurpación y la felonía, se cometieron sin que se advirtiera claramente la ruindad que esconden sus acciones. 

Por eso, y a pesar que la tarea no es fácil, por lo contrario, es sumamente ruda, aunque debe admitirse que comenzó a forjarse, razón por la cual debe brindársele el mayor respaldo, lo que significó el 5-E y sus consecuentes, derivados y sucesivos hechos, lleva a manifestar que dicho momento puede verse como el que refiere la tauromaquia cuando un torero realiza una faena victoriosa. O sea, que es sacado en hombros por la puerta grande. Pero en el caso de lo que ha representado la actuación decidida, gallarda y valiente del diputado varguense, Juan Guaidó, fundamentando su decisión en los artículos constitucionales 138, 201, 233, 333 y 350, es como para equivalerla a que por su valor, de extraordinaria dignidad, en medio de la crisis política que tiene acorralado al país, haya ganado el derecho y el honor de entrar “por la puerta grande de la historia”.

“La gallardía en el ejercicio de la política, no se mide por el envalentonamiento asumido ante una multitud. Se demuestra  a través de la palabra cuando motiva actitudes, despierta conciencia y alienta voluntades”

AJMonagas