La economía venezolana crecerá 7,4% en 2026, aunque en un entorno aún marcado por una inflación elevada, que cerraría en 271,6%, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicado en la primera quincena de abril.
El organismo señala que este desempeño estará condicionado por cambios recientes en el entorno económico, institucional y regulatorio del país, especialmente tras los eventos de enero que reconfiguraron el funcionamiento de sectores clave como el petrolero.
En ese contexto, la actividad petrolera aparece como uno de los principales motores de crecimiento. El PNUD estima que el sector podría expandirse 11,5% este año, con una producción que alcanzaría hasta 1.211.000 barriles diarios, lo que representa un aumento frente al promedio de 2025, que se ubicó en 1.081.000 barriles por día, de acuerdo con cifras oficiales.
A la par, el boletín proyecta un crecimiento del producto interno bruto (PIB) no petrolero de 6,9%, lo que apunta a una recuperación más amplia de la actividad económica, más allá del peso tradicional del crudo.
La agencia de la ONU también atribuye parte de este escenario a la flexibilización de las restricciones comerciales y financieras, que ha permitido reactivar la comercialización del petróleo venezolano y facilitar el acceso a insumos clave para la producción. Este cambio se produce en medio de un acercamiento entre Venezuela y Estados Unidos, que incluyó la reanudación de relaciones y la implementación de nuevos esquemas de cooperación energética.
Asimismo, el organismo destaca una “reorganización profunda” del negocio petrolero, impulsada tanto por ajustes regulatorios como por la entrada de nuevos actores. Entre estos cambios menciona la reforma de la Ley de Hidrocarburos aprobada en enero, que introduce condiciones más favorables para la inversión privada y extranjera, ampliando la participación de empresas internacionales y otorgando mayor flexibilidad operativa.
Sin embargo, el informe advierte que este nuevo esquema también plantea desafíos. Los ingresos por exportaciones petroleras están sujetos a mecanismos de supervisión internacional, lo que limita la disponibilidad inmediata de divisas y reduce el margen de maniobra del gasto público en el corto plazo.
Aunque las proyecciones apuntan a una expansión económica, el PNUD subraya que la alta inflación sigue siendo uno de los principales factores de riesgo, en un contexto donde la estabilidad macroeconómica dependerá de la sostenibilidad de estos cambios y de las condiciones externas que los acompañen.
Con información de EFE
18-04-2026




