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lunes, mayo 25, 2026

¿Quién dijo que llegar a la meta era fácil?

Un grupo de jóvenes planificaron una travesía hacia el pico Humboldt, una monumental montaña, coronada de nieve,” el último glaciar, con 4.942 m.s.n.m. que pertenece a nuestra Sierra Nevada. Había en ellos, ánimo, preparación, entusiasmo y deseos de llegar a la meta, pero también sabían que “hacer cumbre” requiere de esfuerzos, habilidades, entrenamiento y por supuesto condiciones climatológicas adecuadas. Sin embargo, la mañana del día de la partida comenzó con una lluvia pertinaz y fría. El sol se negaba a calentar, pero aun así decidieron continuar. Efectivamente, gracias a la voluntad, al deseo de realizar su proeza, lograron, después de pasar por muchas vicisitudes: ríos crecidos, neblina espesa, frío aterrador, lesiones personales, triunfaron. Eso sí, ellos  regresaron, ateridos, mojados, resfriados, pero con la satisfacción de haber cumplido lo que se propusieron en un principio. Esta pequeña historia de vida, nos sirve para hacer una reflexión importante:cualquier misión que nos planteemos, conlleva dificultades, el camino puede ser largo tortuoso y encerrar una serie de peligros y dificultades que hay que saber sortear.

En ese sendero hacia la cúspide estamos los venezolanos que queremos vivir en paz y democracia. Ya son muchos años en los que el país ha estado sometido  a  un modelo llamado Socialismo del Siglo XXI, que lamentablemente, y por los resultados nefastos que observamos, no ha podido  hacernos crecer y desarrollarnos, sino que por el contrario, cada día que pasa, la destrucción de todas las estructuras es más profunda.

 Cuando  en una travesía hay muchas grietas, fisuras, abismos hay que tener conciencia de los riesgos que encierray haciendo acopio de intrepidez y entereza, proceder a tomar las decisiones correctas, es decir, saber cómo avanzar, cuándo avanzar, y cómo hacerlo. Lo que sí debemos tener presente es que, los objetivos, los finales felices, y la corona de laureles no se obtienen en un abrir y cerrar de ojos. No. El camino puede hacerse tortuoso, y entonces debemos estar preparados: si nos  caemos, hemos de levantarnos, si sentimos que nuestro ánimo desfallece, hemos de rescatarlo desde nuestro fuero interno, y así poco a poco, pero con paso seguro y con el coraje y la certeza de que lo vamos a conquistar, seguir y seguir, hasta llegar a la cima de nuestro sueños de libertad, de recobrar la democracia, de recobrar un país de voluntades y de gente maravillosa.

Si se quiere vencer a una masa rocosa, agreste, difícil, hay que tener un guía, alguien que sepa la ruta y marque los pasos, alguien que con su ejemplo, nos ofrezca confianza en la ascensión; en este momento los venezolanos que no están con el proceso liderizado por Nicolás Maduro, cuentan con la figura de Juan Guaidó, un joven que ha dado muestras de tener lo que hace falta para dirigir un cambio de rumbo en el país. Él ha convocado a la ciudadanía a acompañarlo en esta travesía, y la gente, entusiasmada lo  ha hecho, cuestión que se ve plasmada en la masiva participación en las calles, incluso a riesgo de que algo malo pueda ocurrir. 

Hay decisión, hay valentía, hay un claro sentimiento en los venezolanos: rechazar la tiranía que ha traído hambre, miseria, conflictos, incertidumbre, dolor a nuestra sociedad.” Somos Venezolanos y tenemos que seguir demostrando con nuestras mejores armas: la fe, la confianza y la convicción de que hemos sido criados para la libertad, Dios  respeta nuestra libertad y siempre debemos luchar por ella”, dijo Luis Enrique Rojas Ruiz, Obispo Auxiliar de Mérida. Son palabras sabias y que nos llenan de aliento para seguir y seguir, sin desmayar por más retorcido y arduoque parezca alcanzar el objetivo. Al final del camino gritaremos ¡cumbre! y lo habremos conseguido. Seamos protagonistas de esta historia, no nos quedemos a un lado, sin ser parte activa  de la nueva Venezuela luminosa, generosa, de todos y para todos.

C.C.

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