Luego de los terremotos de magnitud 7.7 y 7.0 que sacudieron el centro-norte de Venezuela, la tarde del 24 de junio, el reconocido sismólogo y profesor de la Universidad de Los Andes (ULA), Raúl Estevez, ofreció un balance técnico y crítico sobre la catástrofe. En una entrevista con el periodista Leonardo León, a través del programa La Ciudad en la Radio por 107.7 ULAFM, el investigador no dudó en calificar el suceso como «el desastre natural más importante que hemos tenido en la historia desde 1500 para acá», al tiempo que denunció el abandono de la infraestructura científica (red sismológica nacional) y la falta de acción gubernamental a pesar de las advertencias tempranas.
La crítica se profundizó al hablar del estado actual del monitoreo sísmico. El profesor recordó que la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) llegó a manejar 300 estaciones en todo el país; hoy, apenas operan entre 4 y 5. «De eso no queda absolutamente nada», afirmó. En el caso de la ULA, el Grupo de Investigación en Geofísica y Sismología pasó de tener 14 profesores y 25 estaciones en la red occidental, a quedar reducido a unos pocos académicos jubilados que trabajan de manera honorífica. Culpó a la crisis económica y a los salarios miserables por la migración forzada de las nuevas generaciones de científicos.
El profesor Estevez explicó que los sismos no fueron una sorpresa para la comunidad especializada. «Desde finales del 1900 venimos advirtiendo que lo más probable es que el próximo gran terremoto ocurriera hacia la zona occidental», afirmó. La región donde ocurrieron los movimientos telúricos, cerca de Morón, es un punto de convergencia de tres fallas geológicas de alta sismicidad: Boconó, San Sebastián y Orcancón. Estas fallas son la expresión superficial del choque entre la placa Suramericana y la placa del Caribe, un proceso que acumula energía tectónica durante décadas.
«Faltaba occidente para equiparar todos esos movimientos», sentenció el académico, refiriéndose a las zonas de «calma sísmica» o «brechas» que, según los modelos, concentraban el riesgo. En este sentido, destacó que los epicentros coinciden con las predicciones realizadas en estudios previos, aunque la magnitud superó las expectativas iniciales, que estimaban un sismo de al menos 6.5.
Uno de los aspectos más preocupantes que reveló el análisis preliminar, y que el profesor Estevez confirmó tras revisar artículos de colegas en Estados Unidos, es que la ruptura parece haberse extendido hacia el este, involucrando parte de la falla de San Sebastián. Esta falla submarina corre paralela a la costa y es la responsable directa de los terremotos que históricamente han afectado a Caracas y La Guaira.
«Eso puede estar explicando por qué, a pesar de la distancia, sufrieron tantos daños en Caracas y sobre todo en La Guaira, que es lo que está más cerca a la falla de San Sebastián», detalló. El investigador advirtió que, si bien los estudios son preliminares, la hipótesis refuerza la necesidad de evaluar la vulnerabilidad de las edificaciones en la zona centro-norte del país.
Más allá del análisis geológico, el profesor Estevez fue tajante al denunciar la falta de prevención. Recordó que existen microzonificaciones sísmicas detalladas de zonas como Palos Grandes, Chacao y San Bernardino, donde se identificaron edificios vulnerables y se entregaron propuestas a las alcaldías para su reforzamiento estructural. Sin embargo, «no se tomaron acciones».
«Hubo un momento cuando el municipio de Chacao le prestó mucha atención, crearon inclusive una oficina… se había propuesto que la mitad la pagara el gobierno y la mitad los habitantes. Y ahí existen en varias partes del país», lamentó, añadiendo que los costos de reforzamiento suelen ser menores que la reconstrucción.
Ante la angustia ciudadana sobre la posibilidad de nuevos sismos, el experto fue claro: «Van a ocurrir réplicas durante semanas y hasta meses». Ya se han registrado más de cien réplicas, algunas de magnitud superior a 4.5. En ese sentido, hizo un llamado a la población a mantener la calma y seguir protocolos de seguridad: protegerse debajo de muebles sólidos, alejarse de ventanas y, tras el movimiento, cortar el gas y la electricidad antes de evacuar.
«Uno tiene que tener en zona sísmica un kit para poder mantenerse afuera de la casa: buenos zapatos, ropa abrigada, agua potable», recordó.
Finalmente, el profesor Estevez insistió en que la prioridad inmediata debe ser recuperar la red sismológica nacional, al menos con 10 estaciones en la zona occidental, y retomar los programas de educación que durante 25 años impartió la ULA en las escuelas. «El diagnóstico lo tenemos en detalle, pero las acciones que se desprenden de ese diagnóstico tienen que llevar adelante un gobierno», sentenció, calificando la situación como un «problema de gobernanza muy grave».
La entrevista cerró con un mensaje de contraste: aunque el país no está preparado materialmente, la ciencia sí tiene las respuestas. «Nosotros desde hace decenios sabemos qué hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Pero lo que hay que hacer son trabajos de gran magnitud. Tenemos que trabajar antes para que una emergencia no se convierta en desastre, como está pasando ahorita», concluyó el experto.
Redacción C.C.
26-06-2026



