Razones y pasiones: La bajeza del engaño

Por: Eleazar Ontiveros Paolini…

Este burdo gobierno que día a día punza nuestra dignidad y nos conduce al despeñadero como sociedad antes democráticamente aceptable, nos muestra con sus actuaciones  lo que urde  para mantenerse a como dé lugar en el poder. Trata de engañarnos pues falta a la verdad en lo que dice, hace o piensa, causa por la cual no es descabellado darle el calificativo de mentiroso y  manipulador.

Esos calificativos son apropiados si tomamos como ejemplo  lo que pasa con el revocatorio. Entorpecerlo a  como dé lugar,  desnuda el hecho de que lo de la democracia participativa y protagónica es una farsa, pues con ello se evita  que el pueblo se exprese. Son hipócritas el regodearse diciendo que el revocatorio en un logro de la constitución chavista, cuando instruye a sus fámulas del CNE para que antepongan todos los obstáculos que se les venga en gana. Otro aspecto es el rebusque de invalidar firmas a granel, desdeñando un derecho ciudadano. Esto hay que tomarlo como una advertencia en cuanto a que es posible  no se  logre el 25% de las firmas para hacer efectivo el revocatorio. Pueden  llover invalidaciones en número tal que no se llegue a la cifra requerida, aun cuando en  realidad se pueda haberla alcanzado y sobrepasado con creces.

Por otra parte, la trácala de invalidar tantas firmas la han tomado como pauta para acusar a la oposición de tramposa y manipuladora por haber asentado firmas de fallecidos y hecho firmar varias planillas al mismo individuo. Nadie es tan estúpido para aceptar esa mentira ¿No serian chavistas los que cometieron esos ilícitos al tener la libertad de poder firmar con el nombre y cédula que quisieran y todas las veces que se le viniera en gana?  Establecieron que el 1% fuera por entidad federal, cuando todos saben que se trata de una circunscripción nacional y que  si se hubiera recogido todas las firmas en solo dos estados hubiera sido  válido. Pensaron que donde dominan era posible que no se recogiera el 1% de las firmas y con ello invalidar todo el  proceso.

Preguntas: ¿Si reconocieron 1.300 firmas como válidas, porque hacer ir a los “seleccionados” a convalidar su firma? Fácil. Los voluntarios las recogieron en barrios, aldeas, sitios lejanos; la mayoría de los firmantes no urbanos van air a la convalidación, en donde se harán colas más grandes que las que del Garzón cuando llega harina ¿No es una advertencia a los empleados púbicos haber colocado en las planillas de comprobación un espacio para el que quisiera retirar su firma? ¿Dónde reclama el que considera que fue eliminado sin razón? Nadie lo sabe. Además cualquier reclamo sería inútil.

Se nos ocurre parafrasear a Cicerón cuando increpaba a Catilina: Quo usque tanden abutare, Maduro, patientia nostra. Hasta cuando, Maduro, abusarás de nuestra paciencia.