Razones y pasiones: No cejan en su propósito

Por: Eleazar Ontiveros Paolini…

Si bien con anterioridad hemos sostenido que  los  aspectos ideológicos  de la Revolución Bolivariana  no se pueden colocar entre comillas, es decir, con precisión que permita conocer apropiadamente su identidad, su cometido esencial, la justificación moral  que la sustenta y los argumentos de  su identidad, también hemos insistido en que si hay un hecho persistente, el de mantener el poder procurando que todo dependa del Estado, utilizando para ello procedimientos mesiánicos que conducen a la  disminución y relajamiento del poder creador de las masas, convirtiéndolas en entes pasivos que esperan la resolución de sus problemas mediante la “dádiva” de ese paterno  “dador”.

Y si a alguien hay que someter a los designios del estado, es a la Universidad Autónoma, que por ser tal nunca se someterá a la injerencia de ideologías, gobiernos, religiones, grupos de poder o partidos, porque  perdería su objetivo existencial: la capacidad crítica, siempre dispuesta a poner en tela de juicio cualquier expresión de poder.

Se ha pretendido llevarla a  su mínima expresión con presupuestos decididos con animadversión  y robándole  en forma sostenida, a lo macho, potestades autónomicas sustentadas legalmente. Los pasivos laborales que deben estar en el presupuesto de patrono, la Universidad, los paga el Gobierno; los contratos para becas a ser utilizadas para estudios de cuarto nivel, los asume el Gobierno, quitándole a la Universidad absurdamente ese derecho; y ahora, poniéndole una nueva guinda a la torta, elimina de su presupuesto lo concerniente al HCM básico, 200. 000 míseros Bs., con lo cual se pretende acabar con los Institutos de Previsión Social del Profesorado, que hacen todo lo posible Por resolver los problema de salud de sus afiliados. El Gobierno, por vía de la OPSU, que nada tiene que ver con el problema, toma la decisión de pasar ese seguro de HCM del personal universitario a la empresa “Seguros Horizonte”, que para más humillación es empresa de las Fuerzas Armadas. Se repite el problema de lo antiautonómico. El patrón es la Universidad y no la OPSU o  el Gobierno. Si la disposición persiste, el IPP dejaría de recibir mensualmente unos 60 millones mensuales, lo que le crea un problema grave, pues esa deficiencia dificulta los pagos a las clínicas, la atención de emergencias, exámenes diagnósticos y la resolución de casos especiales, máxime cuando operativamente en cada caso se agotaban primero los 200.000 Bs., pues con ellos se soluciona el deducible de lo contratado con el Seguro de Cobertura Ampliada del I.P.P.

Preocupa que el aporte que se hacía  a la Universidad y esta al IPP, ahora esté en manos de un seguro que no genera seguridad. Recordemos a los obreros cuando despreciando a la eficiente OFISEULA, manifestaban su complacencia por el hecho de que el  Gobierno socialista atendería sus problemas a través del Banco Federal. Todavía están pagando cuentas del 2014. Ejercicio mental: ¿Si antes el Gobierno sólo tenía admirativamente que colocar los recursos a cada universidad, qué le sucederá ahora  al aportar a un Seguro la totalidad, que tendrá que atender individualmente a más o menos dos millones de personas ¿Cuál será su eficiencia cuando son  conocidas sus falencias? ¿Cuántas clínicas aceptarán ese seguro? Ojala prive la sensatez y se haga la prudente rectificación.