Por: Eleazar Ontiveros Paolini….
Nuestro inefable Presidente, al regresar de Panamá, estimulado por lo que creyó un doblegamiento (¿…? del imperio ante el grito de la Patria, patentizado en 10 millones de firmas que no se sabe de dónde salieron, se insufló del impacto emotivo y sobrenatural que Chávez le transmite, y como epígono fiel, repitiendo la estridencia del patrón, sin mediar ninguna limitación verbal, aclaró que había llegado la hora de profundizar la revolución, de radicalizarla. Y nadie duda de tal intención, pues ésta se viene dando día a día, objetivada en actitudes y decisiones arbitrarias.
Veamos. La radicalización implica tomar posturas, conductas, modos o actitudes que se vuelven radicales. Quiere decir que la radicalización por parte de una persona o movimiento, conduce a la intransigencia y al fanatismo, lo que, a la vez, inevitablemente, hace que se disminuya el diálogo y las posibilidades de lograr acuerdos con base a entendimientos sustentados en el diálogo. De igual manera, en la persona o movimiento que opta por ella, prevalece el exclusivo interés por sus ideas y procedimientos, sin que importen para nada las consecuencias y lo que pueda opinar la disidencia.
¿No se inscribe acaso en ese marco de arbitrariedad la decisión de la Asamblea Nacional de solicitarle el Consejo Nacional Electoral que no convoque a la elección de diputados al Parlamento Latinoamericano, desconociendo el derecho que desde 1989 tienen los venezolanos de seguir escogiendo por sufragio universal los representantes ante ese parlamento? El presidente de la Asamblea da muchas explicaciones que pueden ser rebatidas una a una, pero se requeriría mucho espacio para ello. Por eso, sólo digamos que lo básico es el menosprecio al pueblo venezolano, a quien se le birla la posibilidad democrática y universal de la elección de sus representantes. Todo está calculado, importando sólo los intereses chavistas. Y es que al votarse en todo el territorio nacional por los mismos candidatos, la oposición ha obtenido un triunfo rotundo, no es raro que pretendan que sean exclusivamente los diputados de la AN, de mayoría chavista, los que hagan en el futuro la escogencia ¿No se inscribe en el marco de la arbitrariedad negarles a 25.000 estudiantes la adquisición de divisas a pesar de que se trata de estudios sostenidos económicamente por recursos propios o de la familia? ¿No se inscribe en el marco de la arbitrariedad la modificación de circuitos electorales para favorecer abiertamente al Gobierno, sustentándose en datos poblacionales inconsistentes y nada confiables del INE? ¿No es arbitraria la sustancial disminución de divisas para viajes, cuando estos son un derecho inalienable y con lo cual, como diría alguien, se nos confina a este campo de concentración en que se ha convertido el país? ¿No lo es negar el papel a determinados periódicos para disminuir su capacidad de información e incluso para que desparezcan? ¿No es arbitrario el argumento utilizado para la aprobación de la Ley Habilitante, con la cual la AN delega al ejecutivo su deber de legislar, de defender la Patria de enemigos internos y externos, cuando eso es un deber constante? ¿No se trata de dar un cheque en blanco para penalizar ad libitum a los opositores? Son sólo ejemplos.


