Por: Eleazar Ontiveros Paolini…
La flamante candidata a diputada del PSUV, casi sin respirar por la emoción de poder demostrar su profunda convicción revolucionaria, elevando la voz con rebosamiento, arengaba a sus “camaradas” a regresar a las raíces del origen, y por tal proponía que de no haber azúcar por el acaparamiento, se recurriera al endulzamiento con panela, tal como lo hicieron nuestros tatarabuelos, con lo cual se podría demostrar las posibilidades de adaptación a los que puede conducir la envergadura de los epígonos de Chávez.
Lo malo es que la panela está valiendo cada una 120 Bs., es decir, lo que valen tres kilos de azúcar. Pero, no nos distraigamos, esto sólo representó el introito de su revolucionaria proposición: la de resolver el problema de la carencia de Acetaminofén, es decir, la de tener a la mano, sin restricciones, ese efectivo analgésico y antipirético, único posible de ser prescrito cuando por falta de saneamiento ambiental, ataca el dengue, para lo cual bastaba sembrar matas del tal medicamento. Y si ese milagro, como aseguró, es posible, quiere decir que también lo es con otros medicamentos cuya escasez campea en el país, impidiéndole a una gran mayoría de venezolanos contar con los que le son recomendados. Pero la escasez quedó en el pasado.
Ahora sembraremos matas de Reminal para los hipertensos, de insulina para los diabéticos, de Alurón para los gotosos, de Omeprazol para proteger el estómago y así por el estilo, resolviendo con ello uno de las deficiencias vitales a que induce “la guerra económica”. ¿Se imaginan la belleza de una avenida de árboles de papel toilette, otra teniendo como fruto potes de leche en polvo y hasta una con poblados árboles de harina pan? ¿Se imagina al lado de un gallinero vertical una frondosa siembra de aspirinas, de penicilina lista en su envase al vacío, sombreada por una gigantesca mata toallas sanitarias? ¿No permitirían las respectivas cosechas dejar con los pelos hechos a los conservadores, burgueses e imperialistas que cual voraces explotadores acaparan los medicamentos para venderlos al precio que les provoque?
Y es que en los revolucionarios se dan ese tipo de desvaríos, por ignorancia o con la intención de manejar procesos distractivos que no permitan fijar la atención en los graves problemas que sufrimos, ocupando la atención, como lo estamos haciendo nosotros, en la “mamadera de gallo”.
Sin embargo, hay raíces atávicas para pensar en tales desvaríos. Plejánov ( Rusia 1856-Finlandia 1918) profesor de Lenín, autor de “El papel del individuo en la historia” y a quien se considera que encajó el término de “Materialismo Histórico”, sustento doctrinario importante del marxismo, aseguraba que existía un principio, al cual llamó de “vernalización”, con base al cual de una semilla de frijol podía hacer crecer un pino. A eso lo acompañó de consideraciones impulsadas por el fanatismo, sobresaliendo su declaración política de que la genética no debería enseñarse porque se trataba de una ciencia capitalista. ¡Ojo!. Cualquier coincidencia es puro parecido.


