miércoles, julio 17, 2024

Razones y pasiones: ¿Torcer el rumbo?

Por: Eleazar Ontiveros Paolini…

La pregunta se hace con persistencia en foros, conferencias, columnas de analistas, entrevistas de radio y televisión y en las conversaciones informales que se dan en las fiestas y en los encuentros grupales de la misma índole : ¿Por qué, si como lo sostienen los expertos, las soluciones a la problemática económica y social que vivimos están definidas y justificadas en cuanto a la seguridad de sus efectos positivos, aunque no inmediatos, el Gobierno se hace de oídos sordos y continúa tozudamente sin aceptarlas? Ante todo, hay un componente ideológico que forma parte de la urdimbre de concepciones dogmáticas del comunismo. Efectivamente, se considera que la historia tiene leyes inmutables y que sus fuerzas impersonales actúan por si solas, conduciendo la humanidad a un futuro mejor de igualdad, fraternidad y justicia. Es decir, que en forma general se niega el aporte de las fuerzas personales, de lo privado y el valor de la incidencia de los individuos sobre la historia y su aceleración. Es pretender que no hay manera de conciliar la inmutabilidad de los procesos con la libertad y voluntad de las personas. Quiere decir que de aceptar tales soluciones, se estarían negando tales esencialidades ideológicas, lo que resulta inadmisible, máxime cuando, de igual manera, se estaría en contra de los sabios e inmutables principios dictados por el comandante supremo.

En consecuencia, como las soluciones sólo pueden que ser aplicadas por el Gobierno, este no lo hará por calcular que de hacerlo sufriría, dados los efectos negativos inmediatos, un duro golpe en la elecciones legislativas. Perderlas es poner en manos de la oposición la Asamblea Nacional, lo que determinaría, es parte de su deber, el control estricto del Poder Ejecutivo, matando la culebra por la cabeza.

Si nos detenemos a considerar las propuestas, nos daremos cuenta de su aplicación cambiaría la vida en el país y dejaría al gobierno en sus “interiores” ideológicos. Veamos: aumento de la gasolina, eliminación de los controles de precios, dejar fluir el libre mercado, manejo consciente del gasto público, fijación científica de una política monetaria, eliminación del financiamiento que el BCV le hace al gasto público deficitario y a PDVSA, revisión con miras a su adecuación y mayor efectividad social de las misiones, desaparición progresiva del sistema del control de cambios, respeto total a las normas establecidas para la descentralización de las regiones, revisión integral del funcionamiento de PDVSA y de los convenios internacionales.

La oposición ha dicho responsablemente que tales cambios, durante cierto tiempo, generarán una mayor inflación, más desempleo y pobreza, y eso “mata votos”. La otra posibilidad es que el Gobierno esté pensando que si gana la oposición, los impactos negativos le sean achacados a esta, ya que diría que se aplican haciendo prevalecer su mayoría legislativa, lavándose las manos en lo ideológico y en cuanto a la responsabilidad implicada.

Lo que sí parece ser determinante es el hecho de que si bien habrá situaciones incómodas para la población, de no producirse las acciones propuestas, lo que hoy nos resulta más que negativo, se irá acumulando de manera exponencial.