Por: Eleazar Ontiveros Paolini…
El hecho de que FAPUV no haya logrado los salarios a que aspiraba para los profesores, ha sido catalogado por muchos universitarios, oficialistas y de oposición, como una contundente derrota al gremio. Pero la derrota, es decir, el vencimiento, puede resultar de la legalidad o de la ilegalidad, la fuerza, la posesión de las armas, la arbitrariedad, el aprovechamiento de cargos de poder, el dominio económico con pretensiones de subyugación y hasta la utilización de algún tipo de formación superior utilizada como forma irracional de humillar o enajenar a otros, por considerarlos inferiores.
Quiere decir que muchas derrotas o lo que aparentan ser, son infligidas no con base a la razón, a la aplicación debida de las leyes, a posiciones ideológicas e intelectuales superiores, a circunstancias individuales o sociales ineludibles, sino que pueden sustentarse en ilegalidades y arbitrariedades, generándose con ello relaciones traumáticas que no hacen “héroe” al vencedor, ni pueden hacer que el vencido se catalogue de inferior o derrotado.
La supuesta derrota, fue el resultado de la arbitrariedad del Gobierno, siempre dispuesto a hacer lo que le parezca y a utilizar los recursos económicos, que son de todos, a su real saber y entender, sin que se haya respetado, en este caso, lo establecido constitucionalmente, en cuanto a lo relacionado con los salarios dignos, que resulten de respetar la progresividad y la intangibilidad.
Se quiere decir que el gremio fue en apariencia vencido como reclamante, pero no sustancial y definitivamente derrotados, pues esto solo sucede cuando se llega a la conclusión, se acepta, que el supuesto vencedor tenía la razón. Por tales circunstancias, los profesores y su gremio, por no sentirse en verdad derrotados, seguirán luchando por llegar a situaciones en que la injusticia que niega lo que nos pertenece, sea sometida. No seguir reclamando y protestando, y por tal, aceptando dictámenes inicuos del Gobierno, si sería en esencia una verdadera derrota.


