Reconociéndonos

Podemos observar a los otros en cada una de sus palabras, gestos y sentimientos. Estamos prestos para hablar de los demás. En las relaciones sociales, cada uno pone de manifiesto su carácter, personalidad, hábitos, valores, costumbres y frustraciones, pero en ocasiones somos incapaces de vernos y reconocernos. Cuando nos piden que hablemos de nosotros, hacemos una larga pausa para resumir quiénes somos. La educación formal y no formal, debe propiciar espacios, tiempos y acciones, dirigidas a los jóvenes para que tengan la oportunidad de reconocerse y reflexionar sobre sí mismos.

Un suceso como la pandemia que sufrimos podría dar inicio para compartir nuestras vivencias. Descubrir cómo nos sentimos, visualizar nuestras emociones, reflexionar sobre la conexión con los otros, todo lo cual nos muestra cómo somos. Desde Sócrates a Confucio, muchos pensadores, han reiterado cómo lo más importante de la educación, al autoconocimiento. Hacer ese viaje hacia el interior, aceptarnos, validarnos y caminar para ser mejores personas cada día hará que tengamos buenas relaciones familiares, laborales y, lo más importante, con nosotros mismos. En la actualidad, en ocasiones, vivimos con un desconocido por dentro. La educación se orientó al cultivo de la razón y se descuidaron el corazón, el alma y las emociones. David Goleman, en su Teoría de la Inteligencia Emocional mostró la necesidad de relacionarnos con sorprendente facilidad, desde nuestros cerebros, esparciendo emociones como un virus que nos contagia a todos.

Cuando nos conectamos con alguien, resonamos de manera tan similar, que sus emociones nos penetran, aunque no lo queramos. Howard Gardner, propuso la Teoría de las Inteligencias Múltiples, a principio de los ochenta del siglo pasado, como un reconocimiento a la diversidad de las habilidades y capacidades, siendo la inteligencia, una expresión plural, aportando el no existir una sola manera de ser inteligente, ni la posibilidad de medirla. Esta teoría se caracteriza por descubrir habilidades específicas: inteligencia lingüística, musical, lógica matemática, corporal, cinestésica, espacial, intrapersonal, naturalista, existencial, creativa, emocional y colaborativa.

 La teoría de Gardner tuvo su impacto en las aulas, cuestionando el sistema educativo y sentando las bases para un desafío educativo. Los educadores y los padres, debemos ayudar a los niños y jóvenes a reconstruirse, amarse, inventarse, reconocerse, como una gran oportunidad para crear una mejor vida. Enseñarlos a descubrirse, en cada una de sus inteligencias, asumiendo sus fortalezas y aspectos mejorables. Podemos ayudarlos a ser felices o, todo lo contrario, al asumirse en su totalidad, tomando así las riendas de su vida.

Desarrollar el autoconocimiento, es la clave para identificar nuestras metas y materializarlas. Muy pocas veces nos detenemos a pensar, reflexionar y escribir sobre nuestros propósitos. Para tener claros los objetivos personales, debemos inicialmente conocernos como seres humanos. Existen herramientas que nos facilitan este proceso de autoconocimiento.  Saber quién soy es un ejercicio que nos permite ver quiénes somos en este momento y cómo podemos llegar a ser esa persona que tanto deseamos. En fin, podemos alimentarnos con la opción de un feeback de personas de nuestra confianza, quienes nos podrán indicar, cómo nos perciben.

Otra herramienta para utilizar es la línea de vida donde podemos representarla con puntos medios para el presente, el pasado y el futuro. Las experiencias del pasado indicaran las situaciones vividas con antelación, que marcaron nuestras vidas. En el ahora, los momentos que estamos viviendo y para el futuro la proyección que tenemos. Reflexionando sobre el pasado y cómo plantearnos los objetivos para el mañana. Tener un diario de emociones es una técnica para el autoconocimiento, saber cuáles son las emociones que vivimos a diario y su origen. Ser conscientes del estado emocional nos ayudara a reconocernos.

Otra herramienta para conócernos es la práctica sistemática del yoga. Aquieta nuestra mente y nos hace ir dentro de nosotros mismos. No solo se enfoca en el cuerpo sino en nuestro interior. Mejorando con ello la atención, la toma de decisiones, la memoria y la gestión de emociones, nos   proporciona un espacio de conexión íntimo. De igual manera, las terapias psicológicas se constituyen en herramientas de gran apoyo en nuestra decisión de conocernos. Con la ayuda de un profesional, tomamos conciencia de aspectos que pueden pasar desapercibidos en nuestro comportamiento pasado y presente, logrando así un mejor desarrollo personal.

La práctica de estas actividades nos ayudará a encontrar sentido a nuestra existencia para hallar un motivo por el cual merece la pena vivirla. Proyectemos nuestra mirada hacia encontrar el sentido a la vida y mientras, seamos  felices.

Necesitamos coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos.

Rosalba Castillo

rosaltillo@yahoo.com

12 03 2022