Regreso a las actividades académicas en la ULA con salarios en crisis y condiciones laborales indignas

Mientras las instalaciones de la Universidad de los Andes (ULA) se preparan para recibir el bullicio de un nuevo semestre, el regreso a las actividades académicas, símbolo de renovación y continuidad, ocurre en medio de un silencio ensordecedor, el de una grave crisis salarial que afecta a todos sus trabajadores, el corazón mismo que mantiene latente la institución.

No se puede hablar de un retorno a la normalidad cuando existe una anormalidad tan flagrante en el trato hacia quienes hacen posible el día a día. Los profesores, investigadores, personal administrativo y obrero, pilar sobre el cual se construye el prestigio y la excelencia que la universidad pregona. Un prestigio que se resquebraja cuando las condiciones laborales no reflejan el compromiso con la justicia y la dignidad humana que, presumiblemente, se enseña en las aulas.

El impacto de esta situación afecta la moral de todos quienes hacen posible que la universidad aún mantenga sus puertas abiertas, y quienes ven cómo su dedicación no se traduce en estabilidad. 

Por ello, el regreso a las labores no puede ser un simple acto de seguir el calendario académico ignorando el conflicto. Debe ser la oportunidad para que la administración universitaria demuestre, con hechos concretos, que su compromiso con los trabajadores es real y exijan al Estado más enérgicamente un salario digno y justo para todos. 

La verdadera excelencia no se mide solo en rankings o en publicaciones indexadas, se mide en el trato digno a las personas, en la construcción de una comunidad donde el conocimiento y el bienestar vayan de la mano.

Redacción C.C.

30-09-2025