Desde mediados del siglo XIX Venezuela y Colombia han mantenido relaciones comerciales; ya que en buena medida tener límites internacionales, lazos históricos y culturales son factores que han contribuido para que se constituyan como socios naturales. En correspondencia con esto, la política comercial de ambos países ha estado encaminada a impulsar y mejorar la actividad económica de ambos países; sin embargo, estas relaciones han pasado por fases de auge y debilitamiento. Particularmente después de 1999 cuando el cambio de orientación de la política internacional del gobierno venezolano, la búsqueda de nuevas alianzas y una propuesta de integración económica anti sistémica materializada en 2004 en la ALBA-TCP, ocasionó divergencias económicas con el gobierno colombiano y el enfriamiento de las relaciones económicas entre ambos países.
Estas diferencias en materia de desarrollo, política exterior y diplomacia, desencadenarían en 2006 la denuncia de Venezuela a la Comunidad Andina (CAN) y la declaración de estado de excepción en cinco municipios fronterizos del estado Táchira en Venezuela y el cierre del límite internacional en 2015. Lo anterior se profundizó en 2019, bajo la presidencia de Iván Duque (Colombia) y Nicolás Maduro (Venezuela), cuando el gobierno venezolano rompió todas las relaciones políticas y diplomáticas; que afectaron, según Ramos, Rodríguez, y Monroy (2023), el comercio bilateral, que pasó de 2.247 millones de USD en 2014 a 391 millones de USD en 2021; es decir, hubo una contracción del 82,6% para este periodo.
Ahora bien, con la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia de la República de Colombia en 2022, se restablecieron las relaciones diplomáticas, se avanzó en la reapertura de la frontera y se reanudaron las relaciones bilaterales con Venezuela. En un principio, se abrió el paso para camiones de carga por el puente Internacional Simón Bolívar. Luego, el 01/01/2023 se abrió el puente Internacional Atanasio Girardot para el paso vehicular; posteriormente en febrero de 2023, se firmó el Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones y la nueva versión del Acuerdo de Alcance Parcial Nº 28 (APP.C N° 28), que regía desde octubre del 2012 el intercambio comercial bilateral entre los dos países y que sustituyó las negociaciones que se habían llevado a cabo en el marco de la CAN a través del “Protocolo 001”, mediante el cual se modifican los Apéndices A y B del Anexo I del acuerdo (Tratamiento Arancelario Preferencial) y se establecen Requisitos Específicos de Origen del Anexo II del Acuerdo (sector agropecuario).
De acuerdo con la Cámara de integración Económica Venezolana colombiana (CAVECOL, 2023), para el periodo enero-mayo de 2023 las importaciones venezolanas de origen colombiano pasaron de 224 millones de USD a 247 millones de USD; lo que representó un incremento del 10% en comparación con ese mismo periodo del año anterior. En cuanto a las exportaciones venezolanas hubo un crecimiento de 117% en relación al mismo lapso; las cuales pasaron de 29,5 millones de USD a 64 millones de USD para 2023.
Ahora bien, aunque el intercambio comercial ha mejorado en los últimos meses producto de estas nuevas alianzas y se han emprendido acciones para reanudar las relaciones bilaterales, como las mencionadas anteriormente, el intercambio comercial sigue siendo muy exiguo y no se compara con los logros que ambos países tuvieron en el marco de la CAN, que aunque se presenta como una Unión Aduanera Imperfecta, constituye un nivel superior de integración económica en comparación al APP.C N° 28, porque se incluyen además de elementos económicos y comerciales, variables sociales y fronterizas. Esto último a través de la propuesta de creación de las Zonas de Integración Fronteriza (ZIF). Por consiguiente resulta oportuno preguntarse si esta reorientación de las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela representan ¿Nuevas oportunidades para ambos países? Por otra parte ¿Están los productores y empresarios venezolanos en la capacidad de hacer frente a una mayor apertura? considerando las asimetrías en cuanto a desarrollo tecnológico, competitividad y rezago económico de Venezuela en comparación con el país vecino.
En tal sentido, hace falta más que un conjunto de buenas intenciones y se hace necesario llegar a consensos reales, una consolidación de la diplomacia entre ambos gobiernos y un mayor pragmatismo por parte del gobierno venezolano, que permitan dar continuidad a los acuerdos establecidos y emprender un proceso de integración más profunda, que incluya el retorno de Venezuela a la CAN, activar las relaciones comerciales en un conjunto más amplio de bienes y en sectores que presenten complementariedad. Esto, podría contribuir efectivamente a promover un mayor dinamismo comercial, una negociación ganar-ganar y una reactivación de los territorios fronterizos venezolanos con Colombia y nuevas oportunidades.
Econ. Dyanna María Ruíz Uzcátegui
Profesora e Investigadora del IIES, FACES, ULA.
Heriberto José Linares Plaza
Estudiante de economía. Pasante en Investigación del IIES, FACES, ULA.
06-08-2023



