Rumbo a otro año

Por Rosalba Castillo…

Finalmente, el 2023, está en puertas. Dimos el salto y entramos en su dimensión. Luego de tanto esperarlo nos encontramos en él. En la incertidumbre en que llegamos pareciera nada fácil tener propósitos para no entrar con las manos vacías. Y es que en medio de tantos días obscuros que hemos vivido, no resulta fácil construir los venideros. Sin embargo, tenemos que hacerlo.

El 2022, fue un año de muchas enseñanzas, con ellas lograremos construir nuestras mejores intenciones para apuntar a mejorar la vida de la humanidad.  Sabiendo que cada uno de nosotros seremos los protagonistas de esta historia. El mundo hizo una pausa obligada para mostrarnos que el cambio era necesario. Muchos, se fueron sin saberlo. El estar acá nos hace los sobrevivientes y responsables de esta transformación. Es hora de recoger todo aquello que nos dejó  los días pasados para motivarnos y sentir que ese es nuestro legado.

La esfera de la salud seguirá siendo la más importante. La salud física, emocional y espiritual. La física nos lleva a todos y cada uno de los cambios en hábitos que debemos replantear: alimentación, ejercicio y descanso. Fortalecernos físicamente incluyendo abandonar hábitos nocivos constituye una de las grandes metas para crecer. Requerimos de un buen manejo de las emociones, ser fuertes para sobrellevar las recaídas y mucha disciplina para asumir ese cambio. El aspecto emocional en el ser humano requiere de una batería de herramientas para su manejo adecuado. Serán los ejercicios de relajación y meditación quienes nos producirán la calma necesaria para no afectar nuestra salud y bienestar. Controlar así, el estrés y la ansiedad, las grandes pandemias de la humanidad. Haciendo estos ejercicios día a día fortalecemos esas emociones que muchas veces nos dejan fuera de control.

La tolerancia y la resiliencia son necesarias para vivir con nosotros mismos y con esa gran comunidad, desarrollando empatía y amor. Esto nos llevará a mejorar las relaciones y estar en paz. Porque es adentro donde nace la paz. Si logramos conocer nuestro ser podemos manejarnos de una mejor manera con el entorno: personal, familiar, laboral y ecológico. Así tenemos unos mejores momentos de comprensión y afecto para con nosotros, los demás y el planeta, pues es allí donde debemos hacer énfasis. No en sobrevivir sino vivir para cambiar nuestra realidad.

Por eso, ser más generoso y solidario aparte de ayudar, nos hace más felices y esa generosidad siempre vuelve a nosotros de muchas maneras. Colaboremos en asociaciones, voluntariados, con lo que quieras pero que te recuerde siempre que eres humano. Involucra a los tuyos en esta tarea de solidaridad. Este 2022, nos enseñó que el tiempo es el que es y que de pronto todo puede acabarse simplemente. En estos días hemos reflexionado sobre mucho y tantos temas, así que llegó el momento de cumplir con aquello que tanto hemos anhelado, justo eso que hemos proclastinado por no encontrar el momento de ir tras nuestros sueños. Puede ser un hijo, una pareja, una mascota, escribir, pintar, un trabajo, hacer tapices, ir a Estambul, lo que quieras, simplemente que te haga feliz.

Vivir desde los sueños nos hace plenos. Hacer lo que queremos logra que el resultado sea el mejor pues lleva el sello del amor. Dejemos de complacer a los demás y comencemos a hacer lo que de verdad queremos. Allí habremos descubierto nuestra misión de vida. Encuentra lo que hay en ti, saca la mejor versión y sé mucho más feliz. De seguro los que están a tu lado también lo serán. Lo interesante es centrarnos en lo que podemos hacer no solo para mejorar nuestro día a día sino el de quienes nos rodean.

Así permaneceremos más unidos. Lo que vivimos nos afecta a todos y, al menos hasta que logremos  superarlo, nos hará bien estar más juntos como familias. Hemos estado lejos desde antes de la pandemia, es hora de acercarnos. Hagamos uso de las pantallas con quienes están más lejos y menos uso para con quienes están más cerca. Aprovechemos esta experiencia mientras pasa esta tormenta y luego de ella también. Comuniquémonos con nuestra familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo pero, por sobre todo con los niños y los ancianos.

Una de las enseñanzas más valiosas que nos dejó este año que finaliza es vivir de instantes. Finalmente, somos instantes. Experimentemos con otra mirada cada actividad en la que estemos involucrados: ir de paseo, ver una película, acompañar a niños o ancianos, contemplar la naturaleza, leer, ayudar a los otros, amar, aprender, conversar. Velemos por nuestro planeta. Descartemos el uso de productos envasados, cuidemos nuestros árboles, tengamos una postura constructiva hacia el medio ambiente. Caminemos, hagamos bicicleta, ayudemos a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

El objetivo común de las anteriores sugerencias es contribuir a que seamos un poco más felices y hagamos lo mismo con los demás. Pero, por sobre todo cuidémonos y cuidemos a los nuestros, a los otros. Solo así la vida continuará y podemos trascender.

rosaltillo@yahoo.com

31-12-2022