¿Salario Responsable? otro engaño más

Por: German Rodriguez Bustamante…

El primero de mayo de cada año es un día de conmemoración y reivindicación, por los hechos ocurridos en Chicago en 1.886. En Venezuela históricamente así como en muchas partes del mundo es una jornada de celebración y reencuentro de los trabajadores. lamentablemente en estos años de revolución, es un momento para demandar, exigir y protestar por reivindicaciones laborales paralizadas y alejadas de las necesidades de los trabajadores. El alboroto producido por el salario responsable se convirtió en frustración para la clase trabajadora. La responsabilidad y disciplina fiscal debe acompañarse con una acción reivindicativa para los trabajadores. Las deficiencias acumuladas en las condiciones contractuales y laborales no son una carga única y exclusiva de los trabajadores.

La responsabilidad social del Estado y los empresarios con el trabajo, es un compromiso ético y tiene que ver con la obligación para actuar con respeto, sostenibilidad y beneficio mutuo dentro de las relaciones laborales. En definitiva se busca no dañar el entorno, mejorar la calidad de vida de la comunidad, respetar los derechos humanos y fomentar la sostenibilidad en todas sus dimensiones. Vínculos que deben trascender a las obligaciones legales, económicas y financieras. La justificación financiera para no aumentar salarios se basa en la protección de los presupuestos públicos, y la sostenibilidad económica del sector privado en el largo plazo. Entornos de alta inflación o inestabilidad económica son los ingredientes ideales para la misma, sin embargo las pésimas políticas económicas instrumentadas no son responsabilidad de la clase trabajadora.

La paradoja entre salario e ingreso radica en que los ingresos totales de un hogar pueden aumentar vía bonos, mientras que el salario base real cae, perdiendo poder de compra. Aunque el ingreso nominal suba, la inflación y la devaluación hacen que alcance para menos bienes, generando una percepción de pobreza a pesar de recibir más dinero. La estabilidad económica familiar varía directamente con los ingresos a corto plazo, pero a largo plazo, el aumento de ingresos no garantiza una mayor felicidad debido a la adaptación y comparación social. En conclusión, la paradoja financiera es que los trabajadores pueden tener nominalmente más ingresos, pero se sienten más pobres y consumen menos debido a la pérdida del valor real de su salario. Desafortunadamente las desigualdades se han profundizado, estimulada por esta precariedad del salario formal, este modelo creó caminos a la prosperidad para actores que en nada contribuyen con el desarrollo del país.

Este esquema perverso montado en revolución puede corregirse con políticas económicas, que lleven gradualmente a la salarización del ingreso. En primer lugar incrementar la productividad de los sectores con políticas salariales, que estimulen el trabajo. En segundo lugar, para afrontar las implicaciones financieras del incremento del salario base sobre otros beneficios laborales, como prestaciones, vacaciones y jubilaciones deben establecerse reformas, estímulos fiscales y la creación de fondos especiales con manejos transparentes.

Establecer mecanismos de indexación automática para proteger el poder de compra y reformas que limiten el financiamiento monetario del déficit, atacando de forma estructural a la inflación. Corregir distorsiones en el sistema de prestaciones sociales para que los aumentos salariales sean financieramente viables para el Estado y las empresas. Implementar créditos fiscales para empresas que aumenten los salarios formales, facilitando que el sector privado asuma mayores costos laborales sin destruir empleos. Reformas estructurales para mejorar la productividad con la incorporación de tecnología y conocimiento, incrementando salarios en la misma dirección, para aumentar el poder de compra de las clases sociales. Utilizar modelos de retribución flexible que mejoren el poder adquisitivo sin aumentar drásticamente los costos fijos, como seguros médicos o formación. Creación de fondos esṕeciales financiados con la renta petrolera y recursos derivados de la privatización de activos públicos, para asegurar la previsión social de la clase trabajadora asegurando calidad de vida y necesidades en el futuro.

Estas medidas deben tomarse en simultáneo para que la brecha entre el salario y el ingreso se reduzca y se pueda en paralelo alcanzar a la cesta básica. La coyuntura exige sacrificios, pero las cargas deben llevarse sobre varios hombros, todos los actores son responsables en esta ecuación que determina, el monto de salario que debe ganar un trabajador. En estas distorsiones generadas por políticas económicas desacertadas, existen sectores que lograron retornos económicos más elevados que el promedio de la economía, por lo tanto es una falacia decir que todos perdieron. Lo triste es que los trabajadores formales vieron mermados sus beneficios y comodidades. En peor situación quedaron los jubilados y pensionados con remuneraciones miserables.

Lo concreto es que para que el salario sea responsable y asumido como sacrificio de los trabajadores, el gobierno de turno debe ser igualmente responsable para mostrar cifras concretas, en términos de nóminas, reservas internacionales y presupuestos públicos. Mención especial debe hacerse a los múltiples casos de corrupción por fondos saqueados, obras inconclusas, obras sin hacer y la comercialización de facturas que han dejado las arcas públicas en quiebra total. El fundamento de la inviabilidad financiera del Estado y el sector privado, no puede ser la excusa perfecta para seguir ocultando el saqueo desmedido e insaciable y las desigualdades profundizadas. El engaño requiere un poco más que la paradoja de salario e ingreso.

@germanrodri

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Profesor ULA-FACES

04-05-2026

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