Por: Germán Rodríguez Bustamante…
Las sanciones internacionales son concebidas como medidas para intentar cambiar el comportamiento de un país o régimen, en los casos en los que se considera que este viola los derechos humanos o ejecutan acciones que pueden poner en peligro la paz y la seguridad internacional. En muchos casos las sanciones son ejercidas como mecanismo para disminuir las capacidades económicas de un país en la lucha por su influencia política y económica regional. La comunidad internacional ha impuesto a Venezuela al menos 542 sanciones en desde el 2.014. Estados Unidos lidera aplicando 300 restricciones, seguida por Canadá con 113, la Unión Europea con 93, Suiza con 36. El paquete incluye sanciones comerciales, financieras y de movilidad personal. Inicialmente fueron de forma individual para personas vinculadas con el régimen, incorporando también a figuras jurídicas, tanto públicas como privadas.
Lo cierto es que las mismas no han logrado su cometido, afectando a las personas más necesitadas que dependen de recursos públicos vía distribución de migajas. En la medida que los ingresos disminuyen, las condiciones de miseria colectiva se incrementan. La elite gobernante siempre quedará protegida ya que las restricciones son endosadas a la población. En la mayoría de los casos en que se han aplicado sanciones a naciones en todo el mundo, no producen los cambios deseados. Son ineficientes debido a que los costos humanos son asumidos por las poblaciones más vulnerables, a quienes supuestamente se intenta favorecer con las medidas. Por otro lado, se genera un vínculo tentador entre las sanciones y la propagación de la corrupción. Ya que, al castigar a la actividad normal del mercado, las sanciones ofrecen a los actores involucrados, un fuerte incentivo para tomar el camino criminal o mercado negro. Fomentando la creación de carteles del crimen organizado y redes de contrabando que incursionan en cualquier delito. En definitiva, las sanciones debilitan el estado de derecho del país condenado. Circunstancias que pueden mantenerse a pesar que las restricciones sean levantadas.
El 18 de octubre de 2.023, la oficina de control de activos extranjeros del departamento del tesoro de USA, instauró un levantamiento limitado de las sanciones, bajo el reglamento de sanciones contra Venezuela y ciertos sectores de la economía venezolana. Decisión tomada en respuesta a la firma de un acuerdo entre representantes del gobierno y los partidos políticos de la oposición venezolana, en el cual se establecía una ruta electoral. Dejando claro la administración Biden, que el otorgamiento de medidas adicionales y la continuidad de esta suspensión en particular, dependerá de que el gobierno implemente cambios políticos que conduzcan a las próximas elecciones presidenciales. La GL 44 autorizaba temporalmente, hasta el 18 de abril de 2.024 a las 12:01 am EDT, todas las transacciones que, de otro modo, estarían prohibidas bajo el VSR relacionadas con el sector venezolano de petróleo y gas, incluidas las transacciones con Petróleos de Venezuela, y las entidades de las que es propietaria en un 50% o más. Esta autorización estaba sujeta a ciertas condiciones.
Vencido el tiempo y en virtud de incumplimientos sobre todo en lo referido a la ruta electoral por parte del gobierno, la administración Biden suspende la GL 44 y aprueba una nueva licencia para que algunas empresas en particular puedan seguir operando y comercializando petróleo y gas venezolano. Abre una ventana sin cerrar totalmente la puerta, dejando la posibilidad que conversaciones bilaterales puedan producir nuevos estímulos y compromisos. Lo cierto fue que los premios e incentivos otorgados al gobierno, sirvieron de poco para que las condiciones electorales mejoraran. El régimen logro conseguir un poco más de 1.500 millones de dólares, con el alivio de las sanciones, pero utilizó maniobras técnicas electorales, que han impedido hasta el momento que una coalición de la oposición presentará un candidato de su elección y previamente seleccionado en unas primarias.
El levantamiento de las sanciones ha tenido un efecto modesto pero considerable en la economía venezolana durante los últimos seis meses. Las exportaciones de petróleo alcanzaron recientemente su nivel más alto en cuatro años, a pesar de la trama de corrupción escandalosa encabezada por la banda otomana. Pero la reanudación de las sanciones podría revertir estos avances y los logros obtenidos en la contención de los precios y la tasa de cambio. Una economía en dificultades, junto con la fuerte posibilidad de que Maduro gane otras elecciones ilegítimas y amañadas, podría dar lugar a otro aumento de la migración.
El cerco de movilidad impuesto a los jerarcas del régimen, los obligó a atrincherarse internamente, dispuestos a cometer los peores delitos, para sobrevivir y no ceder el poder. Construyen burbujas de confort y lujo derivado de negocios prósperos, diseñados y construidos alrededor del poder, con ventajas aduanales y de fiscalización, que eliminan la competencia. Asegurando retornos y riesgos mínimos. Este modelo de crecimiento profundiza las desigualdades. Los negocios a la sombra brotan como maleza en terrenos abandonados, el narcotráfico, el contrabando, la corrupción y la entrega de territorios florecen en este mecanismo de sobrevivencia de los sancionados. Por ello los incentivos generados por Barbados, tuvieron poco compromiso de cumplimiento.
Desafortunadamente, tanto el levantamiento de las restricciones como su nueva implementación no garantiza que los conglomerados criminales creados desaparezcan, por el contrario, es seguro que los problemas tenderán a su profundización en este nuevo esquema, condiciones ya padecidas en el pasado. En conclusión, así como, las sanciones aisladas no logran cambios importantes, el levantamiento de las mismas sin medidas adicionales, no servirán para nada. Los venezolanos esperan por la existencia de letras pequeñas en los contactos entre el gobierno y la administración Biden, que se desconocen y que estas sirvan para mejorar las condiciones electorales. En todo caso, lo único concreto y claro es que la ruta electoral es la opción, a pesar de los escenarios existentes.
@germanrodri
@germanoveja
22-04-2024
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