Por: Germán Rodríguez Bustamante…
La gerencia pública es el ejercicio de la responsabilidad moral y política, concebida en términos jerárquicos, y es el compromiso de las organizaciones públicas con respecto a la autoridad política electa con una cultura organizacional para el abordaje de los problemas y las soluciones de la colectividad. Está pensada para regular el grado de involucramiento, motivación e inclusión de los actores o servidores en el proceso, con la finalidad de mejorar, optimizar los servicios y buscar la capacidad del gobierno para lograr condiciones de mejora continua en los procesos administrativos, y así resolver de manera eficiente y expedita los problemas que presenta la sociedad en su conjunto. Estos principios fundamentales de la actuación de funcionarios públicos fueron abandonados y los entes encargados de exigir su cumplimiento renunciaron a sus competencias, alimentando el abuso, el despotismo y la impunidad.
La trama de corrupción PDVSA cripto se ha convertido en una serie estructurada en temporadas y capítulos consecutivos, en la cual el guionista, escritor y fiscal va develando paso a paso los hechos investigados. Cada capítulo tiene un protagonista estelar quien declara y esparce responsabilidades en hemorragia incontrolable, sembrando dudas sobre las responsabilidades de los implicados y detenidos delincuentes. Todo tiene una dirección puesta en escena, y es el desconocimiento y la sorpresa de la elite gobernante sobre la actuación de estos traidores personajes, todo ocurrió con la ignorancia total y absoluta de quienes deberían hacer la contraloría normal y recurrente que exige la ley por el manejo de fondos públicos. Los controles internos fueron enterrados de forma deliberada, en consecuencia, la profundidad del saqueo perpetrado es una incógnita, pareciera una conducta consentida para construir una solidaridad automática y una sociedad de cómplices.
En nuevos capítulos los venezolanos observarán con incredulidad como los responsables originarios de la trama corrupta, poco a poco sus vinculaciones se desvanecen apareciendo nuevos y reciclados personajes. La canalla mediática del gobierno continuará endosando responsabilidades a terceros, a través de campañas difundidas por los medios controlados y por redes sociales para desinformar y construir un escenario de lucha frontal contra la corrupción. La guerra económica, el cerco financiero internacional, la derecha apátrida, los empresarios especuladores y ahora los traidores a la patria, serán mitos y ficciones que requieren propaganda, para influenciar en la opinión pública.
En el índice de percepción de corrupción elaborado por transparencia internacional, en los últimos años el país aparece en el último lugar en América, lo que representa que es la nación más corrupta del continente. Con este ranking es previsible la trama PDVSA cripto, otras que están engavetadas internamente y proceso de investigación internacionales por el saqueo de fondos públicos venezolanos. El país está invadido de instituciones y empresas públicas poco transparentes, adicional de contar con un poder judicial y una contraloría que alimenta la impunidad y para colmo, entes totalmente subordinados al poder ejecutivo. En estos años fracasados de revolución, la gerencia pública fue asaltada por un régimen de corte militarista que utilizó a los integrantes de las fuerzas armadas como gerentes forrados de valores morales superiores y quienes con esa reserva tomaron la conducción de ministerios, empresas básicas e instituciones con resultados fatales para la salud del estado. Es por ello que, en todos los hechos de corrupción develados o engavetados hay involucrados militares.
En tiempos de ajustes salariales demandados por los trabajadores, a el gobierno se le ocurre la novedosa idea de exigir una nueva contribución para el sector privado, con la finalidad de financiar un fondo de pensiones. Establecida como un porcentaje que puede llegar al 15 % de los pagos realizados por los privados en salarios y bonificaciones. Es totalmente ilusorio pensar que ese porcentaje no será trasladado a los precios de los bienes y servicios ofrecidos y prestados. Los asaltos ocurridos en el seguro social y en el fondo de jubilaciones de PDVSA, deben ser absorbidos por todos los venezolanos, quienes, por la vía del ajuste de precios de bienes y servicios, asumirán la carga de la corrupción gestada.
El fenómeno de la corrupción en Venezuela ha adoptado modalidades creativas, ajustadas a las políticas implementadas por el régimen. Pareciera que en las estrategias públicas subyace la acción delictiva para aprovechar la fragilidad institucional y la impunidad reinante. Puede que las políticas sean bien intencionadas, pero son totalmente vulnerables a las nuevas modalidades adoptadas por la corrupción. La trama corrupta actual, con toda seguridad será sustituida por un nuevo contubernio develado como sorpresa y asombro para la elite gobernante. El escenario electoral es el decorado para mostrar una guerra contra los traidores a la patria, corsarios desvergonzados que traicionaron los principios revolucionarios. En el pasado compatriotas comprometidos y fieles, ahora traidores a la patria. La corrupción insolente será trasladada a los ciudadanos, convertidos en responsables del saqueo, eso sí, sin recibir un beneficio o lujosito extravagante.
Lo mostrado por el guionista de las tramas es una pequeña muestra de las extravagancias, excentricidades y lujos saboreados por estos extremos personajes. Jeffrey Epstein es un bebe de pecho para las bajas pasiones de estos actores políticos. Pero qué nos importa la opinión de la gente fría, siempre que nuestras almas, más ardientes y más nobles que las suyas, sepan disfrutar de lo que ellos no perciben… El Marqués de Sade. Esta frase acuñada por algunos revolucionarios y políticos de lado y lado, muestra el desprecio por la pobreza e indigencia que de la mayoría de los venezolanos padecen. La guerra contra corrupción como mampara para que otros asuman la carga por lo robado.
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13-05-2024
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