Seis años de la gasolina subsidiada y dolarizada: entre colas y problemas para pagar en bolívares

El 1 de junio de 2020 Venezuela estrenó un sistema de dos precios para la gasolina que cambió para siempre la relación de los venezolanos con el combustible. Seis años después, el balance es de colas, sobre todo en el interior del país, estaciones subsidiadas que desaparecen progresivamente, problemas crónicos para pagar en bolívares en las bombas dolarizadas y un sistema que, lejos de haberse normalizado, sigue siendo fuente diaria de frustración para millones de conductores.

Ante la agudización de la crisis económica, la escasez de combustible, la falta de efectivo y la pandemia del COVID-19, en junio de 2020 comenzó el nuevo régimen de precios. Las autoridades fijaron en cinco mil bolívares el litro de gasolina subsidiada, equivalente a 0,02 dólares, y en 0,50 dólares el litro en estaciones dolarizadas.

El entonces presidente Nicolás Maduro anunció la medida tras la llegada de buques de combustible provenientes de Irán, que permitieron reactivar el suministro luego de meses de escasez crítica. El esquema estableció para particulares un cupo mensual de 120 litros a precio subsidiado para vehículos y 60 litros para motocicletas. Por encima de ese límite se cobraría el precio internacional de 0,50 dólares por litro.

Los primeros cinco días del nuevo esquema dejaron colas, poco combustible y protestas de usuarios. A las estaciones de servicio les despachaban alrededor de 13 mil litros con los que podían surtir a apenas 200 automóviles, mientras las colas llegaban a 500 y 600 vehículos. El estreno del sistema fue, en pocas palabras, un caos.

El subsidio de la gasolina se redujo

Para acceder al sistema de gasolina subsidiada se implementó un esquema general de distribución por el terminal del número de placa del vehículo con registro en el Sistema Patria para poder verificar los litros disponibles enviando un mensaje de texto con la palabra «SALDO» o «GASOLINA» al número 3777.

Lo que en 2020 era un sistema temporal de 90 días se convirtió en la nueva normalidad. Con el paso de los años, la gasolina subsidiada fue volviéndose cada vez más escasa y, para 2022, la dolarización de las gasolineras en Venezuela fue inminente. Un monitoreo realizado ese año por El Pitazo en 13 estados encontró 812 estaciones de servicio y de ese total, el 54,18%, es decir, 440 gasolineras, vendían a precio internacional, mientras las 372 restantes lo hacían con subsidio del Estado.

El proceso fue especialmente agresivo en algunos estados. En Táchira, de 110 gasolineras solo quedaban 3 subsidiadas en San Cristóbal, que únicamente atendían a grupos clasificados como prioritarios durante la pandemia: médicos, pacientes crónicos, funcionarios públicos, periodistas y algunos docentes. En Nueva Esparta, zona turística con 56 gasolineras, en 2020 había 21 subsidiadas y en 2022 ya quedaban solo 10.

La falta de bombas con subsidio incrementó las colas y el tiempo para surtirse de combustible. En el interior del país, dependiendo de la ciudad, la gente pasaba hasta cinco días en espera. Para los venezolanos del interior, la gasolina subsidiada dejó de ser un derecho cotidiano para convertirse en una búsqueda semanal que consumía tiempo y energía.

Pagar en bolívares en las dolarizadas: una odisea

Uno de los problemas más irritantes del sistema fue, desde el principio, la imposibilidad de pagar en bolívares en las estaciones dolarizadas. En sus primeros años de operación, estas bombas solo aceptaban dólares en efectivo, lo que excluía a la mayoría de los venezolanos que no manejaban divisas físicas. Tras presiones y denuncias, se fue abriendo paulatinamente la posibilidad de pagar en bolívares, primero solo en efectivo y luego con punto de venta, pero con restricciones de horario que generan nuevas colas, mientras quienes pagan en dólares pasan directo.

Esa diferencia de trato dentro de la misma estación creó un sistema de filas paralelas que persiste hasta hoy: la cola rápida para quien tiene divisas y la cola larga para quien paga en bolívares.

Aunque el precio subsidiado arrancó fijo en 5.000 bolívares por litro, pronto quedó claro que se movería al ritmo del tipo de cambio.

Hoy, con el dólar BCV superando los 500 bolívares, el subsidio de gasolina es de 95%, por lo que por un cupo de 120 litros el usuario debe pagar el equivalente a 3 dólares, unos 150 bolívares al cambio según la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV). Es todavía una de las gasolinas más baratas del mundo, pero por encima del salario mínimo de 130 bolívares mensuales.

A seis años del inicio del sistema dual, Venezuela sigue sin resolver los problemas estructurales que lo originaron: la gasolina subsidiada llega a cada vez menos venezolanos, las dolarizadas mantienen fricciones para quien paga en bolívares, las colas son una constante en todo el interior del país y el precio en dólares de las estaciones internacionales, que también enfrenta presiones al alza, sigue siendo motivo de debate. El sistema que nació como medida de emergencia en medio de una pandemia y una crisis de suministro cumplió seis años sin haber encontrado todavía una solución definitiva.

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01-06-2026