Ser resilientes para avanzar y reconstruir el tejido social

Por: Rosalba Castillo…

Hablar de crisis en los actuales momentos, nos lleva de inmediato a pensar en cómo salir de ellas lo mas librado posible y superar la situación que afecte nuestra salud mental y las consecuencias que se evidencien en un breve tiempo. El gobierno, las familias, las escuelas, suelen pasar con desatención esta importante área en el ser humano. Algo que vemos agudizado por la falta de presupuestos y prevención ante la llegada de contingencias. En países como el nuestro la atención se está centrando en otros aspectos dejando   de lado el apoyo sicológico de los sectores que al salir de los momentos difíciles tendrán un proceso de reinserción social.

Temas como la ansiedad, la depresión, el duelo, el suicidio, el abandono y la violencia, se sienten en el ambiente familiar y social. Ante las adversidades siempre quedan huellas cerebrales y afectivas difíciles de sanar. Este confinamiento aunado a la situación del país ha detectado un incremento de estas condiciones en los venezolanos. Nos corresponde a los ciudadanos   ser resilientes para avanzar y reconstruir el tejido social.

Resiliencia se considera a la capacidad de un grupo o persona de afrontar, sobreponerse a las adversidades a pesar de cruzarse con acontecimientos desestabilizadores, encontrarse con condiciones de vida difíciles y padecer traumas graves. En otras palabras, facilita un mejor desarrollo para seguir proyectándonos y salir fortalecidos. Sin embargo, el concepto ha experimentado importantes cambios desde la década de los 60.

En un principio, se interpretó como una condición innata, luego se enfocó en los factores no sólo individuales, sino también familiares, comunitarios y, actualmente, culturales. El concepto, proveniente de ciencias como la ecología, la psicología o la resistencia de materiales, se aplica ahora a casi todos los aspectos de la vida incluyendo el hábitat humano por excelencia: la ciudad.

El futuro se debe construir y nosotros tenemos mucho que decir al respecto. Para hacer realidad aquello que queremos, es necesario creer que nuestro futuro no llego simplemente. No estamos delante de una situación totalmente ajena a nosotros, más bien, nuestro futuro es algo que podemos conquistar. Las personas tenemos la capacidad de ser constructores de nuestras propias historias. Es saber enfocar, saber dirigir la mirada hacia un abanico enorme de posibilidades, como construir nuevas y enriquecidas realidades alternativas a partir de aquéllas.

Cuando nos encontramos con situaciones que parecen no tener salida, la resiliencia nos invita a desbloquear la mirada paralizada, dar vuelta atrás y encontrar nuevas alter nativas. Consiste en reconstruir lo que creemos anulado.Es más bien una invitación a una nueva mirada. Es un cambio de perspectiva que nos lleva a recrear formas de intervención diferente. Es una obligación de transformación, de metamorfosis.

Para trabajar en resiliencia se hace necesario hacerlo en triple dirección: sobrevivir a la crisis, prepararse para la adversidad futura, así como reflexionar y aprender de la superación. Volver al estado inicial es imposible. Se hace necesario dar un salto al futuro. Abrir escenarios sin negar el pasado doloroso pero superándolo. Se requiere hablar de la situación. Nelson Mandela comentaba que era necesario recordar el pasado para dominarlo. Así eliminamos una herencia peligrosa que amenaza la democracia. Necesitamos utilizar la fuerza del contrario en beneficio de uno mismo. Así como en las artes marciales japonesas.

No es fácil manejar la situación que vivimos en el país y no todos somos iguales. Hay quienes aguantan un poco más y hay quienes sucumben ante la crisis. Cuando nos enfrentamos a una situación traumática se hace necesario adaptarse. Es imposible no hacerlo. Necesitamos emplear mecanismos de defensa o estrategias de adaptación para poder digerir y vivir con la herida recibida. Estos elementos forman parte de un proceso inseparable para superar las situaciones y así activar el estado de resiliencia para hacer buen uso del olvido y la memoria.

Es necesario hablar del tema que estamos viviendo. Descubrir que estamos hechos de una verdad ambigua, tentativa, abigarrada y que tenemos posibilidades de superarnos.Crear un futuro esperanzador está en nuestras manos porque nada es para siempre. Buscar la libertad para encontrar caminos y huellas de vida, incluso cuando nada vaya bien, después de cada fracaso, después de cada caída para posibilitar el volver a levantarnos.

La resiliencia se construye, según el sociólogo belga Stefan Vanistendael y el doctor en psicología Jacques Lecomte, haciendo un diagnóstico de potencialidades y recursos, de cada persona como un ser único e irrepetible. Pero además, con autoestima, sentido del humor, consiente del entorno, capaz de integrar las experiencias a la vida, partiendo de la espontaneidad, aceptando al otro, reconociendo el valor de la imperfección, cuestionado el modelo de la perfección y descubriendo el abanico de posibilidades para el cambio.

Es prioritario contemplar en las políticas sanitarias el apoyo masivo a los ciudadanos en esta área de salud mental para que de mano de profesionales salgamos lo mejor posible a nuestra cotidianidad.

De todas las ilusiones, la más peligrosa consiste en pensar que solo existe una única realidad. (P.Watzlawick).

rosaltillo@yahoo.com

@rosalbacastillo7

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