ESCUDO EPISCOPAL
Escudo mantelado en curva.
Primero: en campo de azur (azul), el anagrama de la Virgen María de or (oro). Segundo: en campo de gules (rojo), un rayo de or (oro), sobre ondas de azur (azul) y plata. Tercero: en campo de plata, la insignia de la Orden de San Agustín de gules (rojo). Acolado, un astil con cruz procesional de or (oro) con piedras preciosas. Al timbre, de sinople, un sombrero episcopal adornado con sus cordones entrelazados y distribuidos en seis nudos y borlas por lado. Por lema: en una cinta de or (oro), en letras de sable: Da quod iubes Domine et iube quod vis.
SIMBOLOGÍA ELEMENTOS DEL ESCUDO
Primero: El azur (azul) representa el cielo y, sobre él, en or (oro) el anagrama de la Virgen María. La devoción a la Santísima Virgen, en especial en su advocación a la Inmaculada Concepción, es algo muy acendrado en Mons. Helizandro desde su infancia. A Ella quiere consagrar el Arzobispo su ministerio episcopal.
Segundo: El rayo de or (oro) sobre campo de gules (rojo) es el relámpago del Catatumbo, y las olas de azur (azul) y plata representan el lago de Maracaibo. Todo en alusión al estado Zulia, tierra natal de Mons. Helizandro, y que evoca a un viejo cantar marabino que dice: “El Zulia relampaguea por las noches sin cesar, y el Catatumbo constante no deja de titilar…”
Tercero: De gules (rojo) la insignia de la Orden de San Agustín sobre campo de plata. Se trata de la Orden Religiosa a la que pertenece el Sr. Arzobispo. La insignia representa un corazón en llamas, que dice relación al corazón de S. Agustín que se mantuvo en una constante inquietud por la búsqueda de la verdad, y que se ve reflejada en el libro abierto que le sirve de soporte al corazón. Este corazón inquieto es atravesado por una flecha o dardo, que simboliza la palabra de Dios, que es viva y eficaz, y que toca y cambia profundamente la vida de S. Agustín. De las palabras del mismo santo elaboramos esta simbología de la insignia agustiniana, cuando afirma en sus Confesiones (X,6,8): “Vulnerasti cor meum verbo tuo, et amavi te”, es decir: “Heriste mi corazón con tu palabra y te amé”.
Cuarto: El Palio, signo de la dignidad y autoridad arzobispal y de la comunión del arzobispo con el Santo Padre.
LOS ADORNOS EXTERIORES
La cruz procesional y el sombrero eclesiástico son los elementos externos utilizados como ornamento exterior y superior del timbre.
La cruz procesional sobre la que se apoya el escudo, es una cruz de oro, en cuyos brazos están incrustadas piedras preciosas.
El sombrero eclesiástico es bajo, plano, de ala ancha, y de cada lado penden cordones y seis borlas dispuestas respectivamente en tres filas de una, dos y tres. El color verde indica su condición episcopal.
Debajo del escudo en cinta centrada y aleteando en or (amarillo), el lema episcopal en letras negras: Da quod iubes Domine et iube quod vis.
EL LEMA EPISCOPAL
Como lema episcopal, Mons. Helizandro Terán ha elegido una breve oración de S. Agustín, recogida en sus Confesiones (X,29,40), y que reza: Da quod iubes, Domine, et iube quod vis, es decir: “Da lo que pides, Señor, y pide lo que quieras”.
Contemplado S. Agustín la realidad de lo que ha sido su vida, es consciente de que su única esperanza está en la gran misericordia de Dios. El santo se abandona plenamente en las manos de su creador y Señor, encendido en un fuego de amor, porque le ha experimentado, le ha gustado y siente hambre y sed de Él, se ha dejado tocar por Él y se siente abrazado en su paz… (Conf. X,27,38); de esta entrega surge la conocida plegaria de que le conceda el Señor lo que le manda y le mande lo que quiera.
Sobre el mismo camino de la espiritualidad agustiniana, el Arzobispo Metropolitano de Arquidiócesis de Mérida, quiere abandonarse en las manos de su Señor. Experimentando a Dios como un fuego que siempre arde y nunca se apaga, le pide que le encienda y le consuma en su amor; y que al igual que S. Agustín, su padre, pueda durante su ministerio episcopal rogarle con insistencia al Señor que le conceda lo que le pide y le pida lo que quiera.
Nota de prensa.
19-07-2023




