Sistemas electorales manipulables

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

A nivel mundial, las instituciones electorales operan en un entorno que cambia rápidamente y están bajo un escrutinio cada vez mayor. La evolución del panorama digital, los fenómenos meteorológicos extremos y la interferencia política presentan importantes desafíos que amenazan la credibilidad de las elecciones. El proceso autocrático que Venezuela ha experimentado durante el siglo XXI, ha estado estrechamente ligado a la cooptación o secuestro del sistema electoral, por parte del régimen revolucionario. Desde los primeros años de su mandato, Hugo Chávez, respaldado en su popularidad y la colonización de los sistemas de contrapeso institucional, comenzó gradualmente a manipular el sistema electoral venezolano para alinearlo con los intereses de permanencia indefinida en el poder. En la medida en que fue perdiendo apoyo popular y, por ende, competitividad electoral, el número de irregularidades introducidas en el sistema electoral ha ido en aumento.

Para promover la confianza en los procesos y resultados electorales, es esencial desarrollar la independencia, la capacidad y la resiliencia de las instituciones electorales. La naturaleza múltiple de las amenazas a las elecciones también requiere la ampliación de alianzas y la coordinación con la comunidad democrática en general. En el Acuerdo de Barbados se lograron 15 compromisos sobre derechos y garantías electorales, con el objetivo de revertir en la medida de lo posible, las injustas condiciones del modelo electoral construido por la revolución a lo largo de los últimos 25 años. Sin embargo, hasta la fecha, se observa por parte del régimen de Maduro incumplimientos o retrasos significativos en varios aspectos cruciales de lo allí acordado.

Aunque la legislación electoral venezolana no establece un día específico para la celebración de las elecciones presidenciales, sí ordena que el candidato electo asuma el cargo el 10 de enero del primer año de su periodo gubernamental. Por esta razón, históricamente las elecciones presidenciales en Venezuela suelen llevarse a cabo aproximadamente treinta días antes de la toma de posesión, es decir, a principios de diciembre del año anterior. Esta sana práctica, que brindaba al país certeza sobre este evento crucial, fue eliminada en el pasado y para este proceso presidencial la convocatoria del 28 de julio, le otorga al régimen un margen de maniobra de 5 meses y medio. Condición que oscurece el ya accidentado proceso electoral.

El lapso de 30 días, es un tiempo prudencial que facilita una transición ordenada del gobierno saliente al entrante, posibilita al presidente electo organizar su gabinete y permite preparar, de manera legal y administrativa, la toma de posesión. Por el contrario, un lapso excesivamente prolongado entre la elección y la toma de posesión podría conducir a una parálisis gubernamental, con una autoridad electa sin poder de facto y una autoridad saliente poco propensa a implementar nuevas políticas. Así mismo, un escenario de este tipo también eleva el riesgo de tensiones y conflictos políticos entre aquellos que buscan iniciar los cambios de inmediato y aquellos que podrían resistirse a ceder el poder. A pesar de estas realidades, la incertidumbre también cubre la estratagema del régimen, controlan todo el proceso electoral excepto el voto.  La nueva ingeniería de mesas implementada en este proceso, se hace con la finalidad de ejercer un mayor control del acto de votación, los riesgos lo tienen es posible que parte de la maquinaria de votación movilizada, termine votando en contra.

Existen algunas señales que pueden introducir elementos optimistas, a pesar del comportamiento tramposo del régimen. Las elecciones primarias se realizaron con una importante participación, y este evento determinó una ganadora. Quien más allá de ser la candidata seleccionada por la oposición, se ha convertido en la líder indiscutible de la coalición. Visto la imposibilidad de poder competir contra Maduro, tanto Machado como los líderes opositores coincidieron en seleccionar a Edmundo González como sustituto.  Tres encuestas realizadas en los últimos días en el país, mostraron que una mayoría de los encuestados planeaban votar por González. En decenas de entrevistas en distintos puntos del país en el mes de mayo, los votantes expresaron amplio apoyo a la oposición. Esta tendencia obviamente preocupa el régimen, quien pude hacer cualquier cosa para evitar la derrota.

No todo está hecho, una estructura integral electoral de defensa del voto es fundamental para que en las mesas se pueda expresar lo que la calle y las encuestas reflejan. Pero tal vez la duda más importante no es si González logrará atraer suficientes votos para ganar, sino si Maduro está listo y dispuesto a ceder el poder. La primera afirmación pareciera existir, la necesidad de cambio suena como un estruendo visto el descalabro social y económico del régimen. La segunda produce muchas dudas y angustias, pero la realidad es que esta situación es insostenible para todos, incluyendo a los integrantes de la coalición dominante que gobierna. Los ciudadanos se cansan de los gobiernos y de los malos mas rápido. Si Maduro en efecto cede el poder, sería casi con certeza como resultado de un acuerdo negociado de salida con la oposición.

Mientras tras bastidores esos acuerdos y conversaciones se efectúan, con la participación de mediadores y facilitadores internacionales, quienes ejercen un peso silente, pero con bastante lastre. Las estructuras electorales y organizativas deben mantener su acumulación de fuerzas y voluntades, para estar preparadas para cualquier eventualidad que los acontecimientos por venir definan. Las incertidumbres se mantienen, no hay nada predefinido en este evento electoral, cualquier cosa puede ocurrir, incluyendo la interrupción del proceso. Situación para cual también se debe estar preparado. Lo cierto es que las elecciones más tarde que temprano tendrán que realizarse, el diferimiento de las mismas con seguridad producirá un deslave y fractura mayor a la actual, en la coalición gobernante. Los sistemas electorales fraudulentos, se combaten con organización y masiva participación, que no permitan la alteración de los resultados.                  

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27-05-2024

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