Terminando el año escolar, agradecemos el trabajo de nuestros profesores

El agradecimiento que los profesores merecen escuchar y que casi nunca les decimos. A pesar de que la relación entre un estudiante y sus profesores no siempre es perfecta porque hay días de estrés, semanas llenas de exámenes donde sentimos que se ensañan con nosotros, y mañanas en las que lo último que queremos es escuchar una clase de dos horas, nos olvidamos de que al frente del salón hay una persona que, todos los días, decide pararse ahí para intentar dejarnos algo que usaremos en nuestro futuro.

Hoy, que estamos finalizando el año escolar, nos toca hacer una pausa y decir algo que casi nunca sale de nuestros labios, pero que es muy necesario: Gracias, profes.

Cuando somos adolescentes, es fácil pensar que los profesores solo viven para ponernos tareas y corregir con marcador rojo. Pero a medida que vas creciendo, te das cuenta de que su labor va muchísimo más allá de cumplir con un programa de estudio.

Hay que tener un superpoder para pararse frente a un salón de treinta adolescentes que están pendientes del teléfono, hablando de la fiesta del fin de semana o simplemente con la mente en otra parte, y aun así mantener las ganas de explicar el mismo tema por quinta vez.

Muchos profesore lidian con problemas personales, con salarios que no siempre rinden y con un sistema que a veces los agota, pero cruzan la puerta del aula con una sonrisa y la mejor actitud para que nosotros no paguemos los platos rotos.

Un buen profesor no es solo el que sabe de matemáticas, historia o sistemas. Es el que se da cuenta cuando tienes una mala cara, el que te pregunta si estás bien después de clase, o el que te da un consejo que te sirve más para la vida que para pasar la materia.

A todos los profesores: Sabemos que a veces somos difíciles y que nos distraemos con facilidad, que nos quejamos por las tareas y que no siempre mostramos el mayor entusiasmo a las siete de la mañana. Pero queremos que sepan que su esfuerzo no pasa desapercibido. Cada explicación, cada palabra de motivación y cada hora que nos dedican está sumando a nuestro futuro.

Gracias por no rendirse con nosotros, por creer en nuestra generación y por recordarnos que el conocimiento es la herramienta más poderosa que tenemos. Su labor importa, y mucho. Gracias a mis profes del colegio Micaeliano.

Marco Antonio Sosa Villamizar

Estudiante de 3er año de bachillerato

Colegio Micaeliano-Mérida

14-06-2026 (149)