Tiempo de volver a las aulas

Por: Rosalba Castillo…

Luego del #Quédate en casa, los niños, docentes y los padres, volvieron a clases semipresenciales. El año escolar presencial está iniciando en el último trimestre del año. Con gran inquietud, pero con muchas sonrisas, los pequeños y adolescentes, preparan sus morrales y sus corazones para esa tan esperada vuelta al aula. En medio de la pandemia, con las medidas de prevención indicadas, los estudiantes sonríen con sus ojos y su corazón, de solo pensar el reencuentro con sus maestros y compañeros de salón. Y es que ese retorno a clase desde siempre ha sido anhelado por todos y cada uno de nosotros. El primer día, siempre será irrepetible. Los últimos años para la educación venezolana han sido complejos. Los estudiantes, maestros y padres, hemos sufrido en la piel ese romperse de la escuela en el tiempo, más allá de esta crisis mundial que nos mantuvo en lejos de las escuelas.

Y es que desde antes que se iniciara este confinamiento, ya las aulas comenzaron a quedarse vacías, de alumnos y de docentes. Unos buscando un mejor camino y otros por haberlo perdido. La migración no solo distancio a los docentes de las paredes de los salones, sino del corazón de sus alumnos. Enseñar siempre será una vocación y un sueño. Muchos niños no lograron aprender juntos a   sus compañeros de clase. A muchos, los ataco la migración forzada de sus padres, y en ocasiones la de ellos, la soledad, el hambre, ausencia de servicios públicos, la depresión, las enfermedades y el aburrimiento. La tecnología, jamás puede suplantar la presencia y las sonrisas de un maestro, pero se hace necesario la reinvención de los procesos de enseñanza. Los niños siguen siendo hechos de sueños, pero en otra versión. Requieren de una educación acorde con sus necesidades y su entorno. Corresponde a los adultos realizar los cambios necesarios, para   ajustarse a la nueva realidad.

Se hade difícil obtener los logros deseados si existe una incompatibilidad en las herramientas empleadas. El reto hace que abramos el compás de la enseñanza más allá de lo meramente formal. De acuerdo con la teoría de las inteligencias múltiples, podemos identificar entre inteligencia lingüística, lógica matemática, espacial, corporal cinestésica, musical, interpersonal, intrapersonal, naturalista, interpersonal, intrapersonal, colaborativa, emocional e inteligencia emocional. Se trata de una educación personalizada, a ritmos individuales pero que abarquen de manera integral al estudiante. Esta vuelta a clase se nos hace más difícil, por los momentos complejos que vivimos como humanidad. No son los mismos de antes ni los maestros ni los alumnos. El planeta necesita de una formación nueva. A nuestro pais, le urgen cambios. Necesitamos enseñan cosas nuevas, de diferentes maneras. De lo contrario la educación dejara de ser una opción inteligente.

Con la ausencia a la escuela los chicos han tenido perdidas educativas incalculables. Los procesos de enseñanza presencial se detuvieron y hay que retomar lo perdido. La salud mental de los pequeños y maestros, se ha visto considerablemente afectada. El estrés, la ansiedad y la desnutrición se han vuelto tendencia en los hogares y ahora en los salones de clase. Se requiere darle prioridad a un equipo de médicos y psicólogos para recuperar   la integridad física y mental de los alumnos y docentes. Se requiere de una alimentación planificada para los centros y de los hogares. Ya no requerimos útiles costosos ni uniformes escolares.  Necesitamos dotaciones para las infraestructuras para mejorar los espacios de aprendizaje y equipos tecnológicos para facilitar los procesos. Necesitamos actividades fuera del aula, en los espacios virtuales, en los espacios verdes y comunitarios, en los espacios de la ciudad. Necesitamos maestros con vocación, formación, pero sobre todo con salarios dignos. Requerimos de niños que sueñen con ser docentes. Requerimos incluir maestros de yoga, meditadores, artistas, ingenieros de sistemas, chefs, escritores, científicos, antropólogos, orientadores, matemáticos, lingüistas, músicos, nutricionistas, ambientalistas, comunicadores, agricultores. Nos necesitamos todos. La escuela nos pertenece, sin exclusiones, sin desigualdades. El planeta nos necesita mejores ciudadanos, capaces de aprender a mantener una convivencia pacífica, en sus aulas, hogares y en las sus fronteras. Llego la hora en la que los gobiernos, le den la prioridad necesaria a la educación, tal como también lo establece el artículo 103 de nuestra Constitución “el Estado realizará una inversión prioritaria, de conformidad con las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas” Nuestra educación nos exige la presencia de padres, comunidades, gobiernos, iglesia. Una escuela es un laboratorio, que tenemos el privilegio de tener cerca.

Se educa no para la escuela. Se educa para la vida misma.

rosaltillo@yahoo.com

08-10-2022