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lunes, septiembre 21, 2026

Tiempo y demora

Por: Fernando Luis Egaña…

El tiempo va pasando y mientras se sigue hablando de ceses gubernativos, en la práctica casi nada ocurre. Maduro continúa en Miraflores deshaciendo todo lo que puede, y los temas del revocatorio y de la enmienda parecen unos galimatías de imposible ejecución. No se quisiera creer que la anunciada “Hoja de Ruta”, termine siendo un saludo a la bandera. Pero los hechos nos llevan hacia allá.

Cierto que ha sucedido un desplazamiento del centro opositor de la Mud a la Asamblea. Pero también lo es que la Asamblea no podría ser un poder legislativo propiamente dicho, sino una instancia política para promover el cambio constitucional de gobierno y de régimen. En lo personal, no estoy muy seguro de que se tenga debida conciencia al respecto.

En verdad resulta difícil de entender por qué no se ha empujado con más decisión el camino de la renuncia. Camino plenamente constitucional si los hay. Hace unos meses hubo una declaración muy enfática de Henry Ramos Allup sobre la conveniencia de la renuncia, pero desde entonces la iniciativa no ha recibido el respaldo que era de esperar.

Repito que ello resulta difícil de entender. Desde luego que no estamos hablando de una renuncia espontanea o alegremente voluntaria, sino de una inducida por la presión socio-política, la cual, a su vez, tiene que ser inducida tomando en cuenta las condiciones objetivas de catástrofe nacional en la que se encuentra Venezuela.

Algunos consideran que el proceso está condicionado por intereses de tipo candidatural-presidencial, que preferirían que Maduro se siguiera marchitando en el poder, mientras éste, por una especie de dinámica natural les vendría a las manos en el 2019. Una apuesta tan riesgosa como irresponsable. Esperemos que no sea ese el caso.

Pero de que algo pasa, algo pasa. No son estériles las energías que se gastan en aprobar leyes que, lo más seguro, es que sean invalidadas por el TSJ rojo-rojito. Pero serían mejores las energías que se dedicasen a empujar los cambios políticos de fondo, que gran parte del país anhela, incluyendo a densos sectores de la Fuerza Armada.

Esa y no otra debería ser la prioridad. La pregunta que mucha gente se hace, cada vez con más insistencia y preocupación, es la siguiente: ¿en efecto esa es la prioridad? La respuesta tiene que ser afirmativa, porque de lo contrario, el país continuará por el despeñadero, quién sabe hasta dónde y hasta cuándo.

flegana@gmail.com

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