Es innegable que transitar por Mérida últimamente se siente más como una carrera de obstáculos que como un paseo por la «Ciudad de los Caballeros». El deterioro de la capa asfáltica ha llegado a un punto donde el término «caos» no es una exageración, sino la realidad diaria de quienes hacen vida en la entidad.
El mal estado no discrimina zonas, pero hay arterias viales donde la situación es alarmante:
Avenida Los Próceres: Huecos de gran magnitud que obligan a maniobras bruscas, aumentando el riesgo de colisiones.
Enlaces de la Avenida Las Américas: Cruces fundamentales que presentan hundimientos, afectando el flujo hacia los principales centros comerciales y zonas residenciales.
Vías hacia el Valle y la Culata: El turismo, motor económico local, se ve golpeado por baches que parecen cráteres, dañando la imagen de la ciudad frente a los visitantes.
Este escenario genera un efecto dominó que impacta directamente en el bolsillo y la seguridad de los merideños:
Daños Mecánicos: El tren delantero, los amortiguadores y los cauchos son las principales víctimas. Reparar un vehículo hoy en día representa un gasto imprevisto que descuadra cualquier presupuesto familiar.
Riesgo de Accidentes: Al intentar esquivar un hueco, muchos conductores invaden el canal contrario o realizan frenazos repentinos, provocando choques evitables.
Colapso en Horas Pico: La velocidad promedio de circulación disminuye drásticamente. Lo que antes era un trayecto de 10 minutos, ahora puede tomar el doble debido a que el tráfico debe avanzar a paso de procesión.
No podemos olvidar que Mérida es una ciudad de lluvias constantes. El agua no solo oculta los huecos, convirtiéndolos en «trampas mortales» para motorizados y ciclistas, sino que acelera la erosión del pavimento ya debilitado.
La ciudad fue sometida a «reparaciones» de la vía en algunos sectores los cuales se han deteriorado en meses lo que demuestra que hicieron trabajos improvisados y sin control de las normas mínimas de calidad.
Mantener la ciudad es una responsabilidad gubernamental, pero la paciencia y la precaución al volante son nuestra mejor herramienta mientras esperamos soluciones definitivas (como un plan de bacheo integral y no solo «pañitos de agua tibia»).
Redacción CC-MS
18-04-2026




