Por: German Rodríguez Bustamante…
La política económica de Donald Trump en su segundo mandato, se ha centrado en un enfoque agresivo de Estados Unidos primero, priorizando el proteccionismo comercial, la desregulación masiva y una reforma fiscal profunda. A inicios de 2.026, la administración de Donald Trump ha consolidado gran parte de su agenda bajo la ley conocida como «One Big Beautiful Bill» (OBBBA), o un gran y hermoso proyecto promulgada a mediados de 2.025. Esta legislación ha reconfigurado el panorama fiscal y comercial de Estados Unidos con efectos directos en este año tributario.
La temporada de impuestos que inicia en enero de 2.026 refleja cambios profundos en las deducciones y requisitos: deducción para adultos mayores, una nueva reducción temporal de $6,000 para contribuyentes de 65 años o más, sujeta a límites de ingresos inicialmente $75.000; no tax on tips y horas extra se han formalizado las exenciones impositivas sobre las propinas, límite de $25,000 y el pago de horas extra, buscando aliviar la carga de los trabajadores de servicios; restricción por SSN para 2.026, es obligatorio tener un número de seguro social válido para acceder a créditos clave como el Child Tax Credit, crédito por hijos, esto excluye a millones de familias inmigrantes que antes utilizaban el ITIN; deducción estándar, se ajustó a $15,750 para individuos y $31,500 para parejas que declaran en conjunto. Estas reformas enfrentan un desafío administrativo para el IRS, por la pérdida de personal debido a una reducción cercana al 27 %.
Por otro lado ha implementado una ofensiva arancelaria y energética en tiempo real: castigo por petróleo a Cuba, en enero de 2.026, Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a cualquier país que suministra petróleo a Cuba, México es el principal afectado, lo que añade tensión a la próxima revisión del T-MEC; acuerdos energéticos, ha mostrado apertura a que India compre petróleo venezolano para alejar a esos mercados de la influencia de Irán; aumentó en seguridad el presupuesto de 2.026 contempla un incremento del 65% para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), totalizando unos $107 mil millones para reforzar el control fronterizo y las deportaciones.
El impacto económico observado a pesar de la narrativa oficial de prosperidad muestra resultados variados: la inflación se mantiene en torno al 2.7%, informes recientes indican que los aranceles están presionando los márgenes de los pequeños minoristas, provocando un aumento en las declaraciones de quiebra corporativa; la ONU ha advertido que las políticas proteccionistas de EE. UU. podrían ralentizar el crecimiento económico mundial durante el resto de 2.026.
las reformas migratorias avanzan se ha suspendido la tramitación de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, mientras se revisan los estándares de carga pública; aunque se han pausado ciertos operativos masivos en estados específicos como Minnesota por orden judicial, el zar de la frontera Tom Homan ha anunciado una estrategia de objetivos específicos, para mantener el ritmo de deportaciones.
Desafortunadamente la política económica de Trump profundiza las desigualdades, generando ventajas para los sectores de mayores ingresos y las corporaciones para el 2.026, lo cual se traduce en un entorno de acumulación de capital acelerada y reducción de costos operativos. A través de la ley One Big Beautiful Bill (OBBBA), se han consolidado beneficios que favorecen desproporcionadamente al 1% y 5% más rico de la población. La reducción de la presión fiscal es profundamente desigual. El 1 % más rico recibe en promedio un recorte neto de $66,000 anuales, este grupo acapara unos $117 mil millones en beneficios fiscales solo este año. Más del 70% de los recortes netos van dirigidos al 20% más rico de la población. En el caso de los impuestos a las sucesiones, el umbral de exención para 2.026 subió a $15 millones por individuo ($30 millones por pareja), permitiendo que las grandes fortunas se transfieran a herederos casi sin carga impositiva. Las empresas pueden deducir el 100% del costo de inversiones en maquinaria y equipo de forma inmediata, incentivando la expansión industrial, pero trasladando la carga fiscal a las espaldas de los trabajadores.
La eliminación de restricciones ambientales ha reducido los costos de cumplimiento para las empresas de petróleo y gas, reportando ganancias récord en 2.025 y lo que va de 2.026. Una supervisión más laxa del sector financiero ha permitido mayor flexibilidad en el uso de capital para los bancos de inversión, aunque analistas advierten sobre un aumento en el riesgo sistémico. Con la Ley GENIUS, los grandes tenedores de Bitcoin y otras criptomonedas gozan de un marco legal claro y beneficios fiscales por mantener activos digitales en suelo estadounidense. En definitiva, son políticas económicas y financieras que tienden a favorecer a los grandes capitales, el dinero mantiene una tendencia peligrosa de acumularse en menos manos.
Los picos de ganancias de Wall Street son la mejor manifestación financiera de la desigualdad impulsada por la narrativa de Trump, el valor del dólar sube y baja a su antojo en la medida que su red social expone sus amenazas. Y los valores de igual manera fluctuantes al compás de sus declaraciones, existen beneficiarios directos de estas oscilaciones, las grandes empresas a pesar de pequeñas pérdidas puntuales, sus títulos mantiene su ritmo de crecimiento, haciendo más ricos a sus propietarios. Más allá de las justificaciones geopolíticas los ciudadanos americanos sienten el peso de las narrativas, con precios de bienes y servicios mayores, reducciones de subsidios sobre todo en salud y la presión migratoria que impone a la fuerza el confinamiento hasta de ciudadanos americanos. En conclusión, el sueño americano convertido en pesadilla.
@germanrodri
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02-02-2026
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