Por: Angélica Villamizar…
En todo el mundo, más de mil doscientos millones de niños y adolescentes son sometidos anualmente a castigos corporales en sus hogares. Esta cifra escalofriante, revelada por la Organización Mundial de la Salud, no es solo un número, es un dato que exige una acción urgente y consciente.
El castigo físico no ofrece ningún beneficio, por el contrario, desencadena una cascada de consecuencias devastadoras. Golpes e insultos no corrigen; marcan. Expertos confirman que el maltrato físico hacia los niños afecta la estructura cerebral, aumenta el riesgo de ansiedad y depresión, y reduce las probabilidades de un desarrollo infantil saludable. Lejos de enseñar disciplina, lo que perpetúan es un ciclo vicioso de violencia que se transmite de generación en generación.
En el contexto venezolano, donde factores como la pobreza extrema, la migración forzada y el colapso de los sistemas de protección social actúan como potentes multiplicadores de estrés familiar, los niños se vuelven especialmente vulnerables. Ellos son las primeras víctimas de la frustración y la desesperanza que germinan en un país fracturado. Cuando un adulto, abrumado por la crudeza de la realidad, descarga su ira en un niño, no está ejerciendo autoridad, está reproduciendo el mismo trauma que la crisis inflige en todos.
Es imperativo concientizar sobre este flagelo que está causando un daño irreparable en quienes serán el futuro de nuestro país. Se debe apoyar directamente a padres, cuidadores y docentes, proporcionándoles herramientas para practicar una disciplina positiva y no violenta. Proteger a la niñez de la violencia no es un lujo ni un tema secundario, es la base fundamental para cualquier esperanza de reconstrucción nacional. Un niño criado con respeto, y no con golpes, será un adulto capaz de construir, y no de destruir. Romper este ciclo heredado de violencia es, quizás, la inversión más crucial que podemos hacer para sembrar un futuro distinto. La tarea es ardua, pero el costo de la indiferencia es infinitamente mayor.
28-08-2025 (144-2025)
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