El doble terremoto de magnitud 7.5 y 7.2 que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio mantiene a unos 3.9 millones de niños y niñas en una situación de extrema vulnerabilidad. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) encendió las alarmas al señalar que el desastre provocó la interrupción masiva de servicios esenciales como el agua potable y la electricidad, además de graves daños en hospitales y escuelas, lo que expone a los menores a peligros inmediatos de salud y desprotección.
Un panorama desgarrador en el terreno
La gravedad de la situación preocupa profundamente a la comunidad internacional. La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, calificó como «desgarradoras» las imágenes e historias recibidas desde el lugar de los hechos, e hizo un llamado urgente para que, a medida que se aclare la magnitud total de los daños, la seguridad, protección y bienestar de la infancia se mantengan como el eje central de toda la respuesta humanitaria.
Coordinación para la respuesta de emergencia
Frente a este escenario crítico, los equipos de ayuda ya se encuentran en movimiento. UNICEF confirmó su trabajo en coordinación directa con el gobierno de Venezuela para evaluar minuciosamente las necesidades más urgentes de la población afectada y apuntalar los esfuerzos de asistencia en las zonas más golpeadas por los sismos.
26-06-2026



