A Venezuela, siempre vigorosa y enérgica, se le ha llamado Tierra de Libertadores aunque en los últimos años acusa esta merma. A ejemplo invocamos el brío y osadía de otros tiempos para modificar la situación que la azotaba y que hoy encarnada en la flojedad y hastío de quienes figuran la cosa pública, es ya determinante.
Mientras nuestro asombro fue mayúsculo en comunicación al llegar las redes sociales como genuino “boom”, hoy somos el hazmerreir del mundo. Su lentitud asombra a todos y a nosotros “ni coquito nos pica”, porque ya no nos sorprende ni siquiera el precio de los fósforos, lo único que no cambia la inflación fulminante.
Alguien refería que el país está lleno de talento y cuando el periodista se admiró de la respuesta, vino la réplica: “Claro amigo, es que ESTÁ lento para actuar, ESTÁ lento para decidir, ESTÁ lento para responder y ESTÁ lento para comunicarse!” Este país es tan latoso que hasta los lentos se confunden con la lentitud.
La energía eléctrica es lenta, el gas doméstico es lento, el agua es lenta, el internet en Venezuela es tan lento que Bolivia nos supera en velocidad y Cuba tiene mejores perspectivas de respuesta en el camino tortuoso que a contracorriente transitamos. Los servicios públicos nos dejan ver como un país de “TA LENTO”.
Dónde quedó la lucha contra la inseguridad o la batalla anticorrupción?. La competencia es ver quién roba más en menos tiempo y cómo hace para burlar la justicia y salir de candidato a los altares. La justicia llega muy lenta y siempre errando el tiro, los funcionarios son lentos para aplicar la ley donde incumbe y el gobierno es lentísimo en atender el ejercicio de su función.
Ah malaya la época en que fuimos orgullo continental en deportes, cultura, medicina y salubridad, con estudiantes competentes en América del Sur y examinada habilidad en su egreso, con profesores pedidos por su capacitación y formación. La involución no tiene parangón y la estadística nos deja en últimos lugares porque somos el país de TA LENTO.
Por: Ramón Sosa Pérez


