Por German Rodríguez Bustamante
El año 2.024 culmina con datos y realidades que aclaran o derrumban los relatos, el deterioro del poder de compra de los salarios es más que evidente, la pérdida del valor del bolívar también lo es. El repunte de la inflación es la prueba del fracaso de la política monetaria y fiscal, que en definitiva tiene impactos en la calidad de vida de los ciudadanos. En este marco el 2.025 inicia con una crisis de legitimidad que corroe los cimientos políticos y sociales del gobierno. A pesar de que no se puede hablar de día definitivo, de ruptura, de colapso, lo que ocurra los primeros días de enero del próximo año marcará su devenir.
En la metáfora de Alicia en el País de las Maravillas, cuando ella pregunta qué camino tomar, el gato con botas le responde que eso depende a donde quieras ir. La misma intenta mostrar la importancia de establecer metas y objetivos, no es suficiente caminar sin parar la marcha con la esperanza de llegar a algún lugar. Esa disyuntiva se presenta para el país a inicios del próximo año. La puerta que se abre puede tener visiones e interpretaciones distintas, desde una mayor oscuridad y regresión hasta una iluminada que puede producir esperanza y progreso. Obviamente es una expectativa subjetiva que surge de sus particulares valoraciones, percepciones y conceptualizaciones, de una realidad política, económica y social que modelan su entorno.
El gobierno puede mantener el camino para lograr mantener el poder, sin resolver las dudas sobre los resultados electorales. Afianzado este rumbo sobre el apoyo de las FANB y la influencia de aliados extranjeros. Sin embargo, esto puede llevar a una mayor crisis económica y humanitaria. Internamente la inflación puede mantener la presión de los últimos dos meses, con la posibilidad de generar escasez condiciones que agravaría la situación, impulsando a miles de venezolanos a abandonar el país en busca de mejores oportunidades. Internacionalmente el aislamiento se profundizará con sanciones más severas, acciones que lamentablemente solo perjudican a la población, con poco efecto en el debilitamiento del gobierno. Pero es importante señalar que los aliados han disminuido sus salvavidas por problemas propios que los tiene ocupados y por la pérdida de algunos de ellos.
La posibilidad de un acuerdo o una salida negociada no está descartada, teniendo en cuenta la debilitada posición del gobierno. En este escenario los actores internacionales juegan un papel fundamental para lograr una transición pacífica. Garantizando algunos incentivos y beneficios para quienes detentan el poder, con seguridad y transparencia bajo la supervisión de observadores internacionales. Es posible que el gobierno exija mantener algunos enclaves del poder para mantener cierta influencia en sectores específicos, lo cierto es que cualquier negociación que intente detener el deterioro que vive el país, tendrá sacrificios y esfuerzos. Esta opción puede generar controversia, pero también abre la puerta a una reconstrucción económica y social con el apoyo de la comunidad internacional, que estaría dispuesta a facilitar apoyo técnico y financiero. La posibilidad de la entrega total del poder y desmembrar el poder ejecutivo pareciera lejos, en consecuencia, el acuerdo con concesiones es la única opción razonable con amnistía para algunos y/o justicia transicional.
Pueden existir otros escenarios los cuales representan un mayor riesgo y con repercusiones impredecibles. La posibilidad lejana de una fractura en la FANB provocada por la presión interna y externa es casi nula, valorando los acontecimientos en curso hasta el momento. Por otro lado, este tipo de salidas no garantiza el retorno a la democracia de forma ordenada. Y por último la posibilidad también lejana de una implosión masiva de las fuerzas de soporte del gobierno, suena difícil pero con una muy baja posibilidad, En todo caso esto puede producir un caos generalizado si no es atendido con la emergencia requerida por la comunidad internacional. Algunos de estos escenarios descritos brevemente producirán una posible una crisis humanitaria y migración masiva, circunstancias que puedan desestabilizar la región, que motiven respuestas internacionales más drásticas para los migrantes. Finalmente, el impacto geopolítico de la situación en Venezuela, situada en este momento en el centro de un tablero internacional más amplio, influirá en las decisiones de las potencias globales y regionales.
La reconstrucción de Venezuela no solo requiere un cambio de liderazgo, sino también la implementación de reformas estructurales que promuevan la transparencia, la justicia y el desarrollo sostenible. Solo a través de un compromiso conjunto y sostenido entre la oposición, la comunidad internacional y las fuerzas sociales y políticas internas se podrá asegurar un futuro próspero y democrático para el pueblo venezolano. El destino de Venezuela está en juego, y los próximos pasos serán cruciales para definir su rumbo. Utilizando la metáfora de Alicia el único camino posible para Venezuela es construir un futuro de unión, de progreso y justicia para todos los ciudadanos respetando los derechos humanos y la libertad, en definitiva, el sendero hacia la democracia plena.
@germanrodri
@germanoveja
23-12-2024
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