Hola, soy un adolescente venezolano, estoy creciendo en un país que parece cambiar a cada minuto. Nos han enseñado en la escuela qué es la ciudadanía desde lo teórico: ese vínculo jurídico que une a una persona con el Estado, que nos da derechos (como votar) y deberes (como cumplir las leyes). Pero, siendo honestos, vivir en Venezuela nos ha demostrado que ser ciudadano es mucho más complicado que la definición de un libro.
Para muchos de nosotros, la palabra «ciudadanía» hoy en día se asocia más con largas colas para renovar la cédula, con la angustia de tener que emigrar y necesitar el pasaporte, o incluso con la decisión drástica de familiares que han tenido que renunciar a la nacionalidad en el extranjero para adoptar otra. Ese acto, que parece tan lejano, es la muestra más clara de que algo no funciona, la gente no renuncia a un pedazo de papel, renuncia a un proyecto de vida que el país no pudo ofrecerles.
Por eso creo que Venezuela no solo necesita un cambio de gobierno o de políticas, necesita un cambio profundo en cómo entendemos y ejercemos la ciudadanía. Pasar de una ciudadanía pasiva, que solo espera que el Estado resuelva, a una ciudadanía activa, crítica y corresponsable. Y este cambio, aunque parezca enorme, puede empezar con nosotros, los jóvenes.
No necesitamos tener 18 años o un cargo público para empezar a construir el país que queremos. Podemos empezar con estas acciones concretas:
- El primer paso para ejercer la ciudadanía es conocer tus derechos, pero también tus responsabilidades. No basta con saber que tenemos derecho a la salud o la educación. Conocer las leyes nos impide ser manipulados y nos da herramientas para exigir lo que es justo. Infórmate en fuentes confiables y no te quedes solo con el rumor de redes sociales.
- Es fácil quejarse de lo que está mal. Es más difícil, pero mucho más valioso, proponer soluciones. En nuestros colegios, comunidades y hasta en redes sociales, podemos impulsar debates y proyectos. La idea es pasar de ser espectadores a ser protagonistas de nuestro futuro.
- Parte de la crisis de ciudadanía es que hemos perdido el sentido de pertenencia. Es difícil sentirse orgulloso de un país que parece derrumbarse. Sin embargo, rescatar nuestra identidad no pasa por aplaudir a gobiernos, sino por valorar la cultura, la gente, la música, la gastronomía y la historia. Un ciudadano que se siente parte de algo, aunque sea pequeño, está más dispuesto a luchar por ello.
- La ciudadanía no se ejerce solo en una oficina pública. Se ejerce cuando organizamos una jornada de limpieza en la cuadra, cuando apoyamos a un vecino, cuando creamos un grupo de estudio o una brigada escolar.
El cambio que Venezuela necesita no va a llegar mágicamente con una nueva ley. Va a llegar cuando nosotros, los adolescentes y jóvenes, nos tomemos en serio eso de ser ciudadanos. No del futuro, sino del presente. Empecemos hoy.
Marco Antonio Sosa Villamizar
Estudiante de 3er año de bachillerato
Colegio Micaeliano-Mérida
01-03-2026 (138)



