María Corina Machado se ha consolidado como figura central de la oposición venezolana. Su rostro y sus rosarios al cuello son el símbolo de la disidencia a una dictadura que acaba de cumplir 27 años. En el mundo ha cobrado especial relevancia desde que fuera reconocida con el Premio Nobel de la Paz 2025 y desde que Nicolás Maduro fuera capturado por la justicia estadounidense. Su cruzada es una historia que nace bajo las sombras de la persecución, desde las entrañas de la tiranía, inseparablemente asociada a una estructura política singular: Vente Venezuela, un partido que no es partido, un movimiento liberal con estructura gerencial que ha combinado organización territorial de base, redes en la diáspora y una jefatura personalista.

La líder construyó su capital político a partir de la vigilancia ciudadana de los procesos electorales. Desde los inicios de Súmate, en 2002, una organización civil voluntaria que resultó de un encuentro apresurado entre Machado y Alejandro Plaz en un hotel, fue visionaria su preocupación por la falta de transparencia del Consejo Nacional Electoral. Para entonces, ya Hugo Chávez había orquestado unas «megaelecciones» (2000) que relegitimaban su poder luego de cambiar la Constitución de Venezuela, desplazar por completo al antiguo Congreso bicameral por la actual Asamblea Nacional y permitir la reelección inmediata.

Hablar de la estructura que tienen hoy es caminar desde sus inicios, obstaculizados por un sistema represor y con la reciente reestructuración de los poderes públicos en el país, hasta la actualidad de un partido perseguido y desmembrado. La organización en estos momentos responde a esa mirada tecnológica y ciudadana para enfrentar al chavismo con datos y métricas. Como resultado de años de búsqueda por desmontar fraudes electorales, construyó en 2024, la red 600K, para sistematizar la revisión y salvaguarda de decenas de miles de actas de escrutinio que la oposición presentó ante parlamentos y organismos internacionales como prueba de un fraude que impidió el reconocimiento del triunfo de Edmundo González Urrutia. 

 

Al mismo tiempo, la propia figura de Machado fue objeto de un cerco institucional creciente. La Contraloría General la inhabilitó por 15 años para ejercer cargos públicos, medida que el Consejo Nacional Electoral hizo efectiva en 2024, impidiéndole inscribirse a pesar de haber obtenido más del 90% de los votos en las primarias opositoras. Organismos hemisféricos calificaron esa decisión de “arbitraria” y contraria a los estándares democráticos, mientras el régimen la vinculaba a supuestas tramas de corrupción y conspiración. Desde entonces, la dirigente ha debido moverse entre la clandestinidad interna, la persecución y el desplazamiento forzado.

Súmate, el laboratorio ciudadano contra el fraude

La organización nació a comienzos de los años 2000 como respuesta ciudadana a la reforma institucional que siguió a la Constitución de 1999 y al creciente control del chavismo sobre el poder electoral. El ingeniero Alejandro Plaz y Machado crearon una Asociación Civil sin fines de lucro inscrita en el Registro Inmobiliario del Municipio Chacao del Estado Miranda, el 4 de julio de 2002, bajo el N° 24, Tomo I, Protocolo Primero. Su objeto social definido fue la veeduría ciudadana, la defensa de los derechos políticos y la promoción de la transparencia electoral.

Súmate se trata, al día de hoy, de una organización técnica, apoyada en tecnología y voluntariado, financiada por venezolanos y apoyada por la National Endowment for Democracy (NED) de Estados Unidos para programas de capacitación electoral de los ciudadanos. Su objetivo central era documentar y desmontar posibles fraudes electorales mediante el uso de bases de datos, sistemas de información y comandos ciudadanos. Desde el inicio, el foco no estuvo en la competencia partidista, sino en la defensa del voto como herramienta de control ciudadano sobre el Estado.

Ese diseño se puso a prueba en el referéndum revocatorio contra Hugo Chávez. Tras la recolección de firmas prevista en la Constitución, Súmate jugó un rol clave para que la consulta finalmente se realizara el 15 de agosto de 2004, en un contexto de resistencia abierta del Consejo Nacional Electoral. La organización concibió y coordinó jornadas nacionales de recolección masiva de rúbricas —el “reafirmazo” de noviembre de 2003— que movilizaron a millones de ciudadanos en todo el país, apoyándose en una red de voluntarios, puntos de registro y protocolos de verificación que, en muchos aspectos, anticiparon la lógica de los “comanditos” y de la posterior red 600K.

Cuando el gobierno cuestionó la validez de las firmas, Súmate respondió digitalizando de forma independiente las planillas, cruzó datos y produjo bases de información que mostraban que se había superado el umbral constitucional del 20% del registro electoral. Ese trabajo de ingeniería de datos —inusual en la política venezolana de la época— permitió a la organización sostener con números que el requisito estaba cumplido y que el CNE no podía ignorar la voluntad ciudadana sin costos de legitimidad.

Aunque la opción del “Sí” para revocar a Chávez terminó perdiendo en los resultados oficiales —41% frente a un 59% del “No”, según el propio árbitro electoral—, la experiencia demostró que la sociedad civil venezolana podía activar mecanismos constitucionales complejos y obligar a las instituciones controladas por el gobierno a reconocer, al menos parcialmente, una demanda ciudadana hostil al poder.

Ese ADN —tecnología, datos, redes de ciudadanos formados y una interlocución directa con observadores internacionales— es el que luego reaparecerá, años más tarde, en Vente Venezuela y en los dispositivos diseñados por el equipo de Machado para auditar el proceso del 28 de julio de 2024. Súmate fue, en ese sentido, el laboratorio de donde salieron no solo cuadros técnicos, sino una forma de entender la política como gestión de información y como arquitectura ciudadana frente a un Estado capturado.

De Súmate a Vente Venezuela

Tras su experiencia en Súmate, María Corina Machado dio el salto a la política partidista y se convirtió en diputada de la Asamblea Nacional por el estado Miranda en las parlamentarias de 2010. Su entrada al Parlamento no fue como una figura tradicional de partido, sino como una candidata de la alianza opositora unitaria, la Mesa de la Unidad Democrática, en un momento en que su perfil ya estaba asociado a la vigilancia electoral, la denuncia del ventajismo oficial y la defensa del voto.

Ese paso marcó un punto de inflexión en su trayectoria. De la sociedad civil pasó al terreno legislativo con una agenda mucho más confrontacional frente al chavismo, y desde la Asamblea Nacional consolidó un liderazgo propio dentro de la oposición. Allí comenzó a perfilarse como una voz incómoda para el poder y, al mismo tiempo, como una dirigente con capacidad para articular un proyecto político más amplio, que luego terminaría cristalizando en Vente Venezuela.

En esa misma legislatura también fue electo por Anzoátegui Omar González, hoy director nacional y uno de los principales operadores políticos de Vente. Recuerda que, en medio de las expropiaciones y de las medidas más controvertidas del gobierno, un grupo de parlamentarios “en desacuerdo con el rumbo que llevaba el país con las expropiaciones y con las medidas arbitrarias del expresidente Hugo Chávez” impulsó la llamada “Movida Parlamentaria”, un movimiento organizado por diputados de distintas fracciones para fijar posición frente al rumbo del país y articular una respuesta legislativa cohesionada. “Nos juntamos y recorrimos el país, e incluso fuimos a Guayana en una travesía en canoa. Tuvimos una serie de actividades y, con ello, comenzó a concretarse el proyecto de un partido político que nació definitivamente en 2012”, describe en entrevista con El Nacional.

“Hasta ese momento, todos los partidos se identificaban como socialistas en sus diferentes modalidades: socialcristiano, socialdemócrata o de centro. El único partido que enarboló las banderas del libre mercado, el respeto absoluto a la propiedad privada, los principios, los valores, la coherencia y la lucha frontal contra la corrupción fue este movimiento”, señala González. 

Omar González Moreno

Vente Venezuela nació un 24 de mayo de 2012 en una convención celebrada en Caracas ante centenares de personas. En el evento se firmaron los estatutos del partido, en cuya redacción participó el propio González. El documento fue sometido a la aprobación de delegados nacionales electos en asambleas de ciudadanos de los 24 estados y 335 municipios del país, consolidando así la creación de esta nueva organización política y María Corina Machado como coordinadora general. 

Henry Alviarez, dirigente nacional que participó en la convención fundacional, señala que se configuró como un “partido federal” y “una organización que comprende los componentes más importantes de un partido, que es militancia, ideología y disciplina”. Sobre esa base se construyó el entramado estatutario y el organigrama que, en los papeles, describen a Vente como un partido liberal moderno. En la práctica, el Consejo Nacional Electoral nunca terminó de reconocerlo a pesar de que en 2015 cumplieron con los requisitos formales exigidos por el organismo —incluida la recolección de firmas— sin obtener respuesta, ni rechazo, ni aceptación. 

Vente Venezuela: un partido que no es partido

Aunque en sus estatutos Vente Venezuela se define como partido político, en la práctica nunca ha podido serlo en términos jurídicos porque el Consejo Nacional Electoral, bajo control del chavismo, bloqueó su legalización. Esa condición ha impedido que exista un acta constitutiva registrada ante el árbitro electoral, pero no ha frenado la elaboración de unos estatutos extensos que recogen, sobre el papel, la arquitectura clásica de un partido moderno: principios, estructura territorial, órganos de dirección, régimen electoral interno y normas de funcionamiento.

Desde la óptica de José Amalio Graterol, secretario político de Vente Venezuela en Estados Unidos, esa paradoja define a la organización. “Es un partido que nace en el medio de una dictadura, donde no se respetan las leyes y donde el régimen decide qué partidos existen y quién los dirige”. Explica que, pese a que “jamás” lograron la legalización ante el CNE, Vente no se detuvo en la tarea de “montar un partido y tener una estructura que se replique en cada uno de los sectores del país y en el exterior”.

El diagnóstico no se limita a Vente. A pesar de que Venezuela es nominalmente multipartidista; la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra en sus artículos 2 y 67 el principio de la democracia participativa y el derecho a la libre asociación política; y existe la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones, el régimen restringe y anula la competencia política.

Omar González recuerda que “los partidos tradicionales en Venezuela fueron judicializados” y que al conjunto de las fuerzas históricas de oposición “les quitaron las tarjetas, los símbolos y las sedes” para entregarlas a dirigentes que, con el tiempo, pasaron a alinearse con el chavismo. El dirigente cita los casos de Acción Democrática, Copei, Voluntad Popular y Primero Justicia, cuyas tarjetas, colores y estructuras fueron intervenidas y reasignadas, entre otros, a dirigentes conocidos como “los alacranes”, señalados de recibir financiamiento del chavismo para fragmentar el voto opositor, como Bernabé Gutiérrez en AD o  José Brito y José “Goyo” Noriega en Primero Justicia. Este esquema dejó a buena parte del sistema de partidos opositores “en manos inescrupulosas que están subordinadas al régimen”, según González. 

La condición de partido sin tarjeta ha obligado a Vente a operar, durante años, bajo el ala de otras toldas para sortear los obstáculos impuestos por el gobierno. Durante el periodo parlamentario 2011‑2015, María Corina Machado llegó a la AN como candidata independiente dentro de la alianza unitaria. Una vez dentro, y creado en 2012 Vente Venezuela, la organización actuó como una de las fracciones que integraban la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la gran coalición que agrupaba a casi toda la oposición venezolana. A su alrededor se fue consolidando un pequeño bloque de diputados afines a su proyecto, como Eduardo Gómez Sigala, diputado por el estado Lara; José Manuel González, diputado por Guárico; Leomagno Flores, electo por Acción Democrática por Táchira; Juan Pablo García, suplente por Monagas; y Luis Barragán, suplente por Aragua, elegido en la tarjeta de Copei.

En agosto de 2017, Vente se separa de la MUD debido a profundas diferencias estratégicas sobre cómo enfrentar al gobierno de Nicolás Maduro. Machado argumentó que la decisión de participar en las elecciones regionales convocadas por el CNE significaba “convalidar una dictadura mafiosa” y traicionar el mandato del plebiscito opositor del 16 de julio. Vente acusó a los partidos tradicionales de aceptar “migajas” electorales y de abandonar la ruta de ruptura democrática, mientras la dirección de la MUD defendía la necesidad de mantener espacios institucionales en los gobiernos regionales.

En octubre de 2023, la Plataforma Unitaria organizó una elección primaria nacional para escoger a un candidato único frente a Nicolás Maduro, en un proceso autogestionado por la Comisión Nacional de Primaria que terminó dando a María Corina Machado más de 2,2 millones de votos y alrededor de 92% de respaldo, según sus boletines oficiales. “Participamos en esas elecciones y María Corina Machado, nuestra coordinadora general, resultó electa con el 92,6% de los votos, en un proceso que trató de ser saboteado a todo trance por el régimen y no lo logró”, recuerda González. Por primera vez, su liderazgo quedó consagrado como referencia principal de la oposición en una contienda organizada por el propio bloque opositor y no por el árbitro estatal, pese a los intentos de sabotaje del régimen —bloqueos de la web, amenazas a organizadores y una campaña de descrédito— que no lograron impedir la votación.

La dinámica de 2024 volvió a reunir a ambas plataformas. Tras la inhabilitación de Machado y el cierre de opciones legales para inscribir su nombre, Vente terminó respaldando la candidatura unitaria de Edmundo González Urrutia bajo la tarjeta de la MUD —hoy Plataforma Unitaria—, en una alianza de coalición que reconstruyó, de facto, la unidad opositora. Una táctica decisiva para Machado, quien estaba dispuesta a reinsertarse en un esquema de coordinación con los partidos y poner a prueba el sistema creado con Súmate.

“Si queremos plantearnos una transición hacia la democracia, uno de los factores necesarios es el rescate de los partidos políticos y la legalización de los mismos”, sostiene Henry Alviarez sobre la  “anomía” generada por el arrebato de partidos para ponerlos “en manos inescrupulosas que están subordinadas al régimen”. “Vente es una organización que aspira y va a ser legalizada, una de las peticiones que hemos dicho precisamente en este proceso transicional es que se restablezcan los derechos políticos y ciudadanos a nivel colectivo, organizarse alrededor de un partido, pero también a nivel individual, es decir, participar sin inhabilitación y poder general un liderazgo”.

Según fuentes cercanas al movimiento, a pesar de su impacto en la vida política del país, Vente sigue siendo una organización muy joven, concebida, fundada y organizada en el contexto de un régimen autocrático que dificulta su funcionamiento natural y condiciona de igual modo a los demás partidos opositores. Ese entorno obliga a un nivel de compromiso muy elevado por parte de sus afiliados, a una disciplina constante y al diferimiento de proyectos personales y disputas internas que, en contextos democráticos, serían más visibles y frecuentes. 

Quién manda en Vente: el mapa del equipo de María Corina Machado

El rasgo más singular de los estatutos del movimiento es la adopción explícita de una “estructura matricial”. El texto establece que cada cargo tiene una doble dependencia. Por un lado, se inscribe en una instancia político-territorial (nacional, estadal, municipal, parroquial, incluyendo espacios insulares y el territorio Esequibo); por otro, responde a una línea funcional (organización, comunicaciones, formación, gestión pública, asuntos internacionales, etcétera) que lo coordina con sus pares y superiores en el resto del país. Este modelo es una transposición casi literal del diseño empresarial híbrido que se usa en compañías complejas, donde un mismo empleado reporta simultáneamente a un gerente funcional y a un gerente de proyecto, para equilibrar especialización y resultados. 

No es la norma en la ciencia política. Los partidos tradicionales —desde el Partido Popular español hasta el Psuv venezolano— se organizan sobre estructuras jerárquicas, piramidales y verticales, conocidas como “modelo burocrático de masas” o modelo de comités, en las que la cadena de mando desciende de un comité ejecutivo a direcciones territoriales y de ahí a las bases, sin cruces matriciales. El Psuv, por ejemplo, encarna una versión extrema del modelo burocrático de masas, fusionando orgánicamente la estructura del partido con el aparato del Estado venezolano.

Sobre esa base, los estatutos prevén la figura del afiliado —con derecho a elegir y ser elegido— y la del simpatizante, así como una Junta Electoral Nacional (JEN) encargada de dirigir, organizar, administrar y vigilar todos los procesos electorales del partido. Según el artículo 61, la JEN debe organizar los comicios, dictar reglamentos, participar en las discusiones sobre reformas estatutarias, garantizar transparencia y custodiar los derechos de los afiliados, apoyándose en la plataforma VENTEORG. Los estatutos detallan que el partido se organiza según la división político-territorial del país (Distrito Capital, 23 estados, municipios, parroquias, espacios insulares y Esequibo) y fija quórums y reglas de votación para instancias como la Convención Nacional, las Direcciones Ejecutivas y las Juntas Territoriales, que deben sesionar con al menos la mitad de sus miembros y deciden por mayoría simple, salvo excepciones. Además, se establece que la JEN se regirá por un reglamento electoral elaborado por la propia Dirección Ejecutiva Nacional, lo que refuerza la naturaleza formalmente reglada de los procesos internos.

En la práctica, la renovación periódica de esas estructuras se ha visto condicionada por el contexto político y represivo. Aunque los estatutos fijan convenciones nacionales cada tres años y elecciones de la Dirección Ejecutiva Nacional cada cuatro años, los mismos dirigentes se han mantenido en sus cargos desde 2022 por las dificultades para organizar comicios internos en un escenario de persecución, vigilancia y exilio de buena parte de la dirigencia. 

Así, el peso del voto individual convive con un esquema de decisiones que los propios dirigentes describen como colegiado, con procesos de discusión interna y deliberaciones regulares, presenciales o por vía telemática, para sostener la vida orgánica del movimiento.

En la cúspide formal de Vente Venezuela se encuentra la Dirección Ejecutiva Nacional (DEN), definida en los estatutos como el “máximo órgano ejecutivo y gubernativo del partido a nivel nacional”. La DEN está integrada por 25 cargos: la presidencia del partido, un coordinador nacional, el jefe de la fracción parlamentaria, siete representantes zonales y un conjunto de coordinaciones nacionales (organización, gestión pública, asociaciones ciudadanas, asuntos internacionales, comunicaciones, formación de cuadros, promoción de valores, planificación y finanzas), además de tres secretarios políticos, dos secretarios políticos para minorías no electas, el coordinador nacional juvenil y el director del Instituto para la Libertad. Es esta instancia la que aprueba su propio reglamento interno y, sobre el papel, dirige la línea política, las campañas, las alianzas y las decisiones estratégicas del partido.

Por encima de esa arquitectura estatutaria se ha consolidado un equipo de trabajo mucho más reconocible para la opinión pública, integrado por una especie de mesa chica nacional —que diseña la estrategia y la operación dentro de Venezuela—, un frente internacional que articula la proyección exterior de Machado y una red específica por país, siendo Estados Unidos y España las ubicaciones más relevantes. Este organigrama funciona como un equipo directivo de facto que mantiene un hilo de mando relativamente corto entre la líder, sus colaboradores inmediatos y las estructuras territoriales.

José Amalio Graterol sostiene que, en el momento de firmar la constitución del partido, Machado “dejó claro que no quería un partido para una coyuntura electoral, sino una organización de largo aliento para el país, que pudiera sobrevivir a sus fundadores”. Esa declaración dibuja un proyecto partidista pensado para durar más allá de sus líderes actuales, con una estructura profesionalizada y estable.

Fuentes cercanas al partido matizan que ese diseño convive hoy con un mando muy concentrado en la figura de Machado y que “el hecho de contar con un liderazgo muy nítido, encarnado en la figura de su fundadora y coordinadora general, contribuye a que las disensiones internas tiendan a ser más bien pocas”, lo que, en la práctica, refuerza un liderazgo muy personalizado sostenido sobre la arquitectura matricial descrita en los estatutos.

Esto ha impulsado un esquema vertical y horizontal en el que el diálogo con la ciudadanía y afiliados se mantiene activo de forma sistemática. Omar González añade una pieza clave para entender cómo se ejerce ese mando en la práctica. Según explica, además de las instancias previstas en los estatutos, existen estructuras operativas no estatutarias, los llamados “comanditos”, que se organizan “en cada cuadra” y “en cada barrio” para afiliar y movilizar vecinos. Esa combinación de dirección nacional con cargos definidos, jefatura federal y una red territorial de base sostiene su capacidad de acción dentro y fuera del país.

En el exterior, el movimiento mantiene una presencia fundamental que ha contribuido al reconocimiento internacional de la disidencia, tal y como ocurrió en 2025 con la entrega del Premio Nobel de la Paz a Machado y otros reconocimientos. Esto no ha sido fortuito sino que forma parte del trabajo de Vente Mundo, la organización de Vente Venezuela activa en 85 ciudades del mundo y que, según JoséAmalio Graterol, se trata de un mecanismo para dar voz al “estado 24 del país”, hasta el punto de que lo presenta como “el estado más grande de Venezuela” en términos de electores potenciales, en un contexto en el que organismos como ACNUR calculan que hay más de 7,7 millones de venezolanos exiliados.

Ese vínculo entre adentro y afuera se sostiene, según Graterol, en una “comunicación permanente” y en reuniones frecuentes con Machado y con los responsables de Vente Mundo, primero desde Caracas y, más recientemente, desde Washington y Miami, apoyándose en plataformas digitales que el partido utilizaba antes incluso de la pandemia. De acuerdo con su relato, los “comanditos” que buscaron actas y defendieron votos en el terreno estaban apadrinados por miembros de la diáspora, lo que permitió conectar a los venezolanos que ya no pueden votar desde el exterior con la operación política dentro del país.

Núcleo nacional

  • Dignora Hernández – Secretaría política nacional
    Política monaguense, abogada y exdiputada suplente a la Asamblea Nacional por el estado Monagas, electa originalmente en la tarjeta del partido Cuentas Claras. Desde 2023, los documentos internos y las comunicaciones de Vente la identifican como secretaria política nacional de la organización y miembro del comando de campaña Con Venezuela. Fue detenida el 20 de marzo de 2024 junto al coordinador Henry Alviarez, acusada por el Ministerio Público de participar en supuestos planes violentos para “forzar” la inscripción de la candidatura de Machado.

Hernández pasó casi dos años privada de libertad en las celdas del Sebin en El Helicoide, sufriendo aislamiento prolongado y severas restricciones a su defensa privada. Tras ser excarcelada bajo medidas cautelares el 8 de febrero de 2026, se reincorporó de inmediato a la actividad pública. 

  • Omar González – Director nacional y operador político
    Abogado y periodista, diputado suplente por el estado Anzoátegui y dirigente nacional de Vente, forma parte del círculo político más cercano a Machado desde su etapa parlamentaria. 

Fue uno de los cinco dirigentes que pasó más de un año asilado en la embajada de Argentina en Caracas y luego fue trasladado a Estados Unidos, donde ha asumido la vocería política del partido y la lectura estratégica de la transición, combinando su rol de director nacional con apariciones constantes en medios internacionales.

  • Henry Alviarez – Coordinación nacional de organización
    Abogado, estratega político y gremialista, es cofundador de Vente Venezuela y actualmente se desempeña como su Coordinador Nacional de Organización, siendo el principal arquitecto de la maquinaria partidista en todo el territorio. Antes de proyectarse a la política nacional, Alviárez construyó una sólida reputación legal en su natal estado Lara, donde ejerció la docencia universitaria y presidió el Colegio de Abogados local durante una década (1998-2008), además de servir como Procurador General de dicha entidad.

En mayo de 2012, participó activamente en la convención originaria que dio nacimiento al partido junto a María Corina Machado. Desde su rol organizativo de máxima jerarquía, fue el encargado de diseñar, expandir y sostener el complejo sistema matricial y federal de la organización por todo el país, articulando los comandos regionales y técnicos que le otorgaron al movimiento una notable capacidad de movilización y resiliencia ante el adverso escenario venezolano.

En marzo de 2024 fue detenido por el Sebin, acusado de participar en supuestos planes violentos vinculados a las presidenciales del 28 de julio, y permaneció casi dos años recluido en El Helicoide hasta su excarcelación en febrero de 2026, en un caso que el partido ha denunciado como persecución directa al equipo operativo. Tras ser excarcelado bajo medidas cautelares a principios de 2026, Alviárez se reincorporó de inmediato a la vida pública y a la conducción operativa del partido, dedicándose actualmente a recorrer el país para reorganizar y expandir las bases ciudadanas del movimiento.

  • Magalli (Magalí) Meda – Jefatura del comando ConVzla
    Estratega política, es la mano derecha organizativa de María Corina Machado, se desempeñó como Directora del Comando Nacional de Campaña ConVzla y es una de las diseñadoras de la red 600K. 

Tras el dictamen de una orden de aprehensión, permaneció refugiada por más de un año en la Embajada de Argentina en Caracas bajo un estricto asedio diplomático, hasta su salida a los Estados Unidos a mediados de 2025. En el exterior ha consolidado una activa vocería e interlocución política en Washington, un despliegue que ha tenido altos costos personales, incluyendo el allanamiento armado y la posterior confiscación de sus propiedades y las de su madre en la capital venezolana a inicios de 2026.

A pesar de su peso estratégico y reconocimiento, su liderazgo no ha estado exento de tensiones. En el plano comunicacional y de opinión pública, Meda ha acumulado críticas, cuestionamientos y quejas por parte de sectores de la ciudadanía y de comunicadores sociales, quienes le atribuyen un estilo de conducción excesivamente hermético y centralizado, reportando fricciones o maltratos debido al estricto control informativo del comando. 

  • Humberto Villalobos – Coordinador nacional electoral
    Dirigente de larga trayectoria organizativa, ha sido identificado como coordinador nacional electoral de Vente, responsable de la arquitectura de defensa del voto y del aparato electoral del Comando ConVzla. Debido a la efectividad del sistema de totalización que coordinó, fue objeto de persecución y se refugió en marzo de 2024 en la Embajada de Argentina en Caracas. Tras más de 400 días asilado bajo condiciones de asedio, fue evacuado en mayo de 2025 hacia los Estados Unidos en la Operación Guacamaya. Como represalia, su vivienda en la capital venezolana fue allanada y confiscada por comisiones policiales armadas.

Desde Washington, donde hoy reside, ha explicado los detalles del “plan de 40 semanas” que el partido impulsa para generar condiciones de una elección libre y justa, y ha sido una de las voces técnicas que explican la operación 600K y las lecciones del 28 de julio de 2024.

  • Claudia Macero – Coordinación nacional de comunicaciones
    Periodista y activista política, funge como coordinadora nacional de comunicaciones de Vente y vocera oficial del entorno de Machado. Ha tenido un rol central en la construcción del relato de transición, en el manejo de crisis y en la relación con medios nacionales e internacionales; la Fiscalía emitió orden de aprehensión en su contra en 2024, lo que la obligó a salir del país en la “Operación Guacamaya” y continuar su trabajo desde el exilio como una de las caras más visibles del partido ante la opinión pública.

Frente internacional

  • Pedro Antonio de Mendonça – Coordinador internacional y director de Vente Mundo
    Abogado y dirigente de la diáspora, es presentado en notas oficiales como coordinador internacional de Vente y director de Vente Mundo, la estructura del partido a nivel global. Con base en Europa, ha sido interlocutor con gobiernos regionales, parlamentos y partidos liberales, y uno de los responsables de posicionar el liderazgo de Machado en escenarios como España y otros países de la Unión Europea.
  • Luis Tarbay  – Coordinador Nacional de Vente Mundo 

Luis Andrés Tarbay Villamizar es un abogado, bombero y activista venezolano que escaló desde la coordinación de Vente Venezuela en Nueva Esparta hasta la jefatura de su Comité de Derechos Humanos. Como coordinador nacional de Vente Mundo, se convirtió en una pieza clave de María Corina Machado al articular a la diáspora y liderar el comando internacional Mundo Con Venezuela en las elecciones presidenciales de 2024.

Su activismo global provocó su detención arbitraria a mediados de diciembre de 2024, pasando más de un año recluido por motivos políticos en El Helicoide bajo condiciones denunciadas internacionalmente. El 8 de febrero de 2026 fue excarcelado y devuelto a su hogar en Caracas, donde actualmente permanece bajo un régimen de libertad condicional con prohibición de salida del país, manteniendo su liderazgo moral e institucional sobre la estructura exterior del partido.

  • Antonio Ledezma – Director del Consejo Político Internacional
    Exalcalde metropolitano de Caracas y veterano dirigente opositor, en 2023 fue nombrado director del Consejo Político Internacional de Vente, cargo que ejerce desde el exilio en Madrid. Su papel ha sido el de aportar experiencia en relaciones internacionales y en construcción de alianzas con otras fuerzas y gobiernos, complementando la labor más orgánica y partidaria de los equipos de Mendonça y Urruchurtu.
  • Pedro Urruchurtu Noselli – Director de Relaciones Internacionales
    Politólogo, coordinador de relaciones internacionales de Vente y del Comando ConVzla, es otro de los cinco dirigentes que pasaron por el asilo en la embajada argentina y hoy operan desde Washington. Ha sido la voz principal a la hora de explicar las giras de Machado por Europa y América, articular encuentros con jefes de gobierno y organismos multilaterales y traducir el discurso del partido al lenguaje de la diplomacia y de la defensa de derechos humanos.
  • Carolina Márquez – Secretaría política de Vente Venezuela para Europa

Politóloga y dirigente de la diáspora asentada en Zaragoza, es identificada como secretaria política de “Vente Venezuela para Europa” dentro de la estructura de Vente Mundo. Su trabajo se centra en articular a las células del partido en distintos países europeos, tejer relaciones con instituciones regionales y explicar, en clave continental, la hoja de ruta de transición que encabezan María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.

Estados Unidos

  • José Amalio Graterol – Secretaría política y vocería en EE. UU.
    Abogado y activista de derechos humanos, fue coordinador de Vente en Estados Unidos y actualmente se desempeña como secretario político del partido y uno de sus principales voceros en el exterior. 

Graterol ganó amplia notoriedad internacional al asumir la defensa técnica principal de la jueza María Lourdes Afiuni, un caso emblemático que marcó la destrucción de la independencia judicial en Venezuela. Como respuesta a su labor y en abierta represalia por su activismo, fue apresado en el año 2012 por el sistema de justicia del gobierno venezolano bajo acusaciones de «obstrucción a la justicia». Este encarcelamiento buscaba desmantelar la defensa de la jueza Afiuni y fue condenado a nivel global por diversas organizaciones internacionales de juristas.

Tras sufrir la persecución del Estado, se sumó formalmente a Vente Venezuela en 2015, donde comenzó liderando la estructura en el estado Falcón antes de verse forzado al exilio. En el exterior, se consolidó como una pieza fundamental de la organización de María Corina Machado. 

  • María Teresa Morín – Coordinadora del Comando Con Venezuela en EE. UU.
    Dirigente radicada en Florida, trabajó durante años con Machado en Carabobo y luego fue jefa de campaña de Vente para ese estado y para la Florida, antes de ser nombrada coordinadora de Vente/Comando Con Venezuela en Estados Unidos. Desde Miami articula la red de comités de la diáspora, organiza asambleas ciudadanas y mantiene la relación política con autoridades locales y federales estadounidenses.
  • Edgar Simón Rodríguez – Organización de Vente USA y ConVzla USA
    Abogado y activista, aparece en las comunicaciones oficiales como secretario político de Vente en Estados Unidos y coordinador de organización de VENTE USA y del COMVZLA USA. Su trabajo se concentra en la construcción de estructura: comités por ciudades, logística de actos, enlaces con organizaciones venezolanas y entrenamiento de voluntarios.
  • Lisbeth García – Asociaciones ciudadanas y comunidad en EE. UU.
    Politóloga y abogada, identificada como coordinadora de Asociaciones Ciudadanas del Comando Con Venezuela y de Vente USA, con base en Miami. Ha sido una de las caras visibles en asambleas ciudadanas, actividades con la diáspora y acciones simbólicas en lugares emblemáticos de Florida, además de participar en medios y espacios digitales para explicar el rol de los venezolanos en el exterior en una eventual transición.

España

  • José Antonio Vega – Coordinador de Vente Venezuela en España
    Ingeniero civil y dirigente opositor radicado en Madrid, es presentado por Vente como coordinador nacional de Vente Venezuela en España y responsable político del Comando ConVzla España. Organiza actos con la diáspora, interlocuta con partidos españoles y ha asumido la vocería sobre la situación de los presos políticos y la transición en Venezuela ante medios y autoridades locales.
  • Mª Gabriela Olavarría Albán – Coordinación de organización de Vente España y del Comando ConVzla España
    Abogada venezolana, activista en Madrid, funge como coordinadora de organización de Vente Venezuela en España y del Comando ConVzla España. Se ha especializado en movilizar a la comunidad venezolana en calles y plazas, estructurar equipos de voluntarios y servir de vocera en jornadas de denuncia y solidaridad con presos políticos y familiares de víctimas.

24-05-2026

https://www.elnacional.com/2026/05/vente-venezuela-y-su-arquitectura-radiografia-del-partido-de-maria-corina-machado-a-sus-14-anos/