Virgilio Castillo (APULA): la vocación de los profesores universitarios se hace más visible y valiosa

Con motivo del Día del Profesor Universitario, la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes (APULA) celebró un acto conmemorativo en el Colegio de Médicos. El evento contó con la presencia de miembros de su junta directiva.

Durante la ceremonia, se hizo entrega de reconocimientos a los docentes por sus destacados méritos y trayectoria académica. APULA reafirma, en esta fecha tan significativa, su compromiso con la labor esencial que realizan los profesores de la Universidad de Los Andes y les extiende una calurosa felicitación.

Discurso del Prof. Virgilio Castillo Blanco

Presidente de APULA

DÍA DEL PROFESOR UNIVERSITARIO

Nos convoca hoy 5 de diciembre, una fecha profundamente simbólica para la vida académica venezolana.

En 1958, apenas meses después del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la Junta de Gobierno aprobó la Ley de Universidades, devolviendo a nuestras casas de estudio el carácter autónomo.

Ese acto de dignidad y compromiso con la libertad de pensamiento y la defensa de la universidad pública marcó el inicio de una tradición que hoy, 67 años después, seguimos honrando como: el Día del Profesor Universitario.

Este día no es solo una efeméride. Es un recordatorio de los valores que nos definen: la vocación de servicio, la constancia en la formación de generaciones, la defensa de la verdad, la crítica constructiva y el amor por el conocimiento.

En tiempos tan complejos como los que vivimos, donde la incertidumbre económica, institucional y social golpea con fuerza, el profesor universitario sigue siendo un faro. Un faro que no se apaga, aunque arrecie la tormenta.

Nuestros profesores activos y jubilados han sostenido con dignidad la misión de educar, investigar y servir. Lo han hecho con salarios que no alcanzan, con presupuestos universitarios que se reducen año tras año, con estructuras que se deterioran y con una institucionalidad que clama por ser restaurada.

Y, sin embargo, ahí están: en el aula, en el laboratorio, en la consulta, en la biblioteca, en la calle, en la comunidad. Resistiendo, creando, sembrando.

Ante esta realidad, desde la Apula y el IPP, no hemos sido espectadores. Hemos sido actores.

Como un gran equipo, todos estos directivos del gremio, hemos hecho más, construido más, alcanzado más que en otros tiempos de mayor abundancia. No desde la retórica vacía ni desde la vitrina de las redes sociales, sino desde el trabajo diario, silencioso y comprometido. Hoy podemos decir con orgullo que hemos ampliado la cobertura de nuestros servicios, que más profesores han sido asistidos, que más programas han sido activados, que más soluciones han sido gestionadas, por eso es propicia también la ocasión para agradecer el apoyo decidido de Fonprula, para poder fortalecer todo este sistema previsional.

Estamos construyendo la Universidad del Futuro, no como una promesa lejana, sino como una realidad que se gesta en cada acción concreta.

Agradezco en todo este proceso, el apoyo y el amor de mi familia, a mi esposa Luz, mis 4 hijos y mis padres. Han comprendido pacientemente mis ausencias entre tantas reuniones de trabajo, y asumido con firmeza, tener como cabeza de nuestra familia, a un dirigente gremial, con los riesgos que eso significa en estos tiempos.  Gracias a ustedes he podido tener la fortaleza espiritual para seguir adelante.

Pero no podemos obviar la gravedad del momento.

El presupuesto universitario es insuficiente. El poder adquisitivo del trabajador universitario, y del venezolano en general, ha caído a niveles alarmantes. La precariedad se ha vuelto norma. Y frente a eso, no podemos callar. Debemos seguir alzando la voz, con firmeza y con propuestas, por una universidad digna, por condiciones laborales justas y por una educación de calidad.

Hoy también los profesores alzamos la voz por quienes han sido silenciados injustamente. Pido a este gran grupo de universitarios ponerse de pie para rendir homenaje con aplausos a quienes hoy se encuentran detenidos injustamente entre ellos, nuestro compañero el Dr. Pedro Fernández.

A pesar de todo esto, no perdemos la esperanza. Porque la esperanza no es ingenuidad, es convicción. Y estamos convencidos que juntos, con unidad y visión, podremos reinstitucionalizar nuestra Universidad de Los Andes. Una universidad al servicio de Mérida, del Táchira, de Trujillo y de todas las regiones donde su influencia transforma vidas.

Una universidad que fortalezca su imagen como referencia nacional e internacional. Una universidad que no olvide su historia, pero que se atreva a reinventarse.

A los profesores universitarios, gracias. Gracias por resistir, por enseñar, por inspirar. Gracias por no rendirse. Este día es suyo. El  futuro también.

En este día especial, reafirmamos nuestro compromiso con la excelencia académica y la formación integral de nuestros estudiantes.

Sabemos que la labor del profesor universitario va más allá del aula; es un compromiso con la sociedad, con el desarrollo del país y con la construcción de un futuro mejor.

Cada esfuerzo, cada hora dedicada a la investigación, cada palabra de aliento a un estudiante, contribuye a ese propósito mayor que nos une.

Asimismo, reconocemos que el camino no ha sido fácil. Las dificultades económicas y sociales han puesto a prueba nuestra resiliencia y nuestra capacidad de adaptación.

Sin embargo, es precisamente en estos momentos cuando la vocación y la pasión por la enseñanza se hacen más visibles y valiosas. Por eso, hoy celebramos no solo la historia y la tradición, sino también la fuerza y la esperanza que nos impulsan a seguir adelante, con la certeza de que la educación es la llave que abrirá las puertas del progreso y la justicia social.

¡Que Dios bendiga a los profesores de nuestra Universidad de Los Andes!

¡Muchas gracias!

Fotos Leo León

05-12-2025