Manifiesto por la Democracia Universitaria
En un momento decisivo para el futuro de nuestra casa de estudios, el profesor Virgilio Castillo, candidato a rector de la Universidad de Los Andes, une su voz a la de los movimientos estudiantiles para presentar este Manifiesto por la Democracia Universitaria. El siguiente documento constituye un compromiso firme con el rescate de la pluralidad, el pensamiento crítico, la autonomía y la participación activa de toda la comunidad andina.
La Universidad de Los Andes no puede permanecer dieciocho años sin que su comunidad universitaria ejerza el derecho de elegir democráticamente a sus autoridades. Esta situación constituye una anomalía, inaceptable, que afecta gravemente su vida institucional. Durante este prolongado período, lo excepcional se convirtió en rutina y la ausencia de renovación electoral debilitó la deliberación, erosionó la confianza en las estructuras de gobierno y frenó la aparición de nuevos liderazgos.
El daño más profundo, sin embargo, es el riesgo que se corre con las nuevas generaciones de universitarios que normalicen la inmovilidad y asuman que elegir no es necesario. Una universidad comprometida con sus principios no puede renunciar indefinidamente a los valores que sostienen su legitimidad: la participación, la deliberación, la alternabilidad y el respeto a la voluntad de sus integrantes. Elegir autoridades no es un mero trámite administrativo, sino una expresión esencial de la autonomía universitaria y de la responsabilidad colectiva ante el país.
Reconocemos que esta parálisis no ha sido casual. Diversos factores y circunstancias adversas, enemigos de la universidad pública, de su pensamiento crítico y de su libertad académica, han apostado sistemáticamente al debilitamiento institucional y a la pérdida de confianza en sus procedimientos, con el fin de imponer la opacidad y la fragmentación.
Frente a ello, la respuesta de la comunidad universitaria debe ser firme: defender a la Universidad de Los Andes es defender su derecho y su deber de elegir. Este proceso electoral adquiere una trascendencia aún mayor en el marco de la transición política que vive Venezuela, donde el país demanda instituciones capaces de reconstruir confianza, ofrecer ejemplos concretos de convivencia cívica y resolución pacífica de diferencias mediante el voto.
Aunque la renovación electoral no resolverá de inmediato la asfixia presupuestaria, el deterioro físico o la migración de talento, dotar a la institución de autoridades legítimas es el primer paso indispensable para afrontar estos desafíos con representatividad, autoridad moral y capacidad de convocatoria.
Rechazamos con determinación las posturas que pretenden instalar, usando el fantasma de la suspensión, el desaliento, la sospecha sistemática o la descalificación anticipada para promover la abstención. El escepticismo paralizante y la desmovilización solo benefician a quienes desean una universidad sin renovación democrática. Exigir garantías, transparencia y equidad es un deber de la ciudadanía universitaria madura, pero estas exigencias deben traducirse en vigilancia y participación, jamás en excusas para el abandono. Una elección vigilada y exigente siempre será mejor que una universidad condenada a la inercia de no elegir.
Quienes suscribimos este manifiesto respaldamos con firmeza y de manera pública el proceso electoral convocado, asumiendo el compromiso de participar, vigilar y exigir el apego estricto a las normas de transparencia y equidad. Dieciocho años son suficientes; ya hemos sufrido demasiado deterioro y postergado demasiado el futuro. Convocamos a profesores, estudiantes, empleados, trabajadores y egresados a recuperar la voz, vencer la resignación y participar activamente en la recuperación de la democracia universitaria, reafirmando nuestro compromiso con una institución con libertad académica y autonomía al servicio de Venezuela.
01-10-2026


