Hay un libro, que todo niño venezolano debería leer. Se trata de ¡Vuelven los fantasmas! Escrito por nuestra maravillosa, Mercedes Franco y con unas ilustraciones de ensueño realizadas por Mariam Díaz, en su momento fue publicado por Monte Ávila Editores .En el prólogo ,Mercedes dice: “Hace apenas unos sesenta años, en Venezuela todo el mundo creía en fantasmas. Aún no había llegado la luz eléctrica en los pueblos,así que imagínense una casa iluminada tan solo por alguna vela y situada en una calle oscura, en la que, cada cierto trecho, palpitaba débilmente la luz de un farolito de kerosen .Los que vivían allí, a veces se sentían solos y asustados, y si pasaba un perro por la calle y su silueta se deformaba bajo el farol, fácilmente podían confundirla con un fantasma o un ser sobrenatural. Con la llegada de la luz eléctrica y de la televisión a las ciudades, los fantasmas fueron desapareciendo, poco a poco, de las conversaciones cotidianas y de muchos cuentos, y sin duda, se sintieron cada vez más solitarios…”
Lo que no imaginó Mercedes al redactar este preámbulo es que en pleno siglo XXI, en este año de gracia 2018, tal vez los fantasmas que huyeron, “que se refugiaron en algún lugar a oscuras, de donde casi no salen” aparezcan nuevamente, porque, ahora es común alumbrarse con velas o con farolitos; ante la arremetida de los apagones que son constantes, sorpresivos y abrumadores. Cuando menos se espera!Pummmmm¡nos quedamos sin luz, y entonces, corremos a encender el cabito de vela que nos queda, porque están carísimas y a sufrir por la opacidad que nos impide terminar las tareas, amén de la preocupación que nos causa saber que nuestros aparatos electrodomésticos, están en grave riesgo de fallecer.
Las interrupciones, volvieron con fuerza inusitada, pese a los esfuerzos de los organismos encargados del suministro de la energía eléctrica. Ha habido un deterioro paulatino de las estructuras y sin decisiones económicas y/o gerenciales para hacer las importantes inversiones que se ameritan; la situación empeora cada día.
Existe, sin duda alguna, en la actualidad, un salto atrás en la historia. Muchos beneficios obtenidos gracias a los avances tecnológicos, se han ido perdiendo. Las comunicaciones, el transporte, el suministro de agua y de iluminación, sedeterioran; también las tertulias familiares, las reuniones entre amigos, los planes para el futuro en torno a la mesa repleta de alimentos, y todo esto afecta la sensación de bienestar tan necesaria para seguir y seguir.
Así que como pinta el panorama, no será de extrañar que en estas penumbras, regresen a nuestras vidas: Los encantados, los Ceretones, el Hachador, los Duendes, las brujas Chupa-Sangre, el Abuelón, y ¡cuidado! hasta la Llorona, entre otros muchos fantasmas que poblaron las noches sin luz de nuestros siglos pasados.
Tal vez, y como dice Mercedes, “a veces, los fantasmas, asoman su nariz y tratan de asustarnos. No con malas intenciones, sino con el deseo de que no los olvidemos, porque ellos forman también parte de nuestra tradición”, y paradójicamente estamos a punto de que ¡ vuelvan los fantasmas”
Arinda Engelke.


