… Y no podía ser de otra manera, una final de infarto para un Clásico Mundial de Béisbol inolvidable… Un duelo extraordinario de pitcheo… Con una selección venezolana jugando un “béisbol chiquito” en el momento preciso, con Sanabria robando segunda en el noveno – en juegos anteriores el equipo ejecutó el bateo y corrido a la perfección, cuando la situación lo ameritaba – para responder de inmediato ante la reacción estadounidense del octavo episodio que empató el encuentro a dos y dejarle la mesa servida a Eugenio Suárez, “Geno”, quien con un doble productor en la parte alta de la novena entrada trajo a Sanabria al plato para poner a Venezuela al frente 3-2…
Ventaja que sería definitiva al encargarse del montículo Daniel Palencia en el noveno inning para salvar su tercer juego del Clásico… preservar la victoria venezolana… y permitir que nuestro país se alzara con la corona de la sexta edición del Clásico Mundial… El martes 17 de marzo de 2026 quedará impreso en las páginas doradas de la historia del deporte venezolano en general y de la pelota criolla en particular… Veamos algunos datos interesantes…
Una vez más, el equipo que anota primero en las finales del Clásico Mundial de Béisbol se queda con el trofeo. De hecho, el que “rompe el celofán” ha ganado 4 de 5 campeonatos desde 2006. La única excepción fue Estados Unidos, que anotó primero y aun así perdió en 2023.
El criollo, oriundo de Valencia, Eduardo Rodríguez, en una apertura extraordinaria, se convirtió en el primer lanzador zurdo en lanzar 4 o más entradas sin permitir carreras con 4 o más ponches en partidos finales del Clásico Mundial de Béisbol desde 2006.
Maikel Garcia, elegido como el MVP del torneo, es el primer tercera base en la historia del Clásico Mundial de Béisbol en registrar al menos 10 hits y 7 carreras impulsadas en una sola edición del torneo. Además, robó tres bases. Esa combinación de 10 ó más hits y 3 o más almohadillas estafadas solamente lo han logrado otros cuatro peloteros en la historia de este evento, uno de ellos el legendario japonés Ichiro Suzuki (12 hits y 4 robos), miembro del Salón de la Fama de Cooperstown.
Por su parte, Ronald Acuña Jr. – junto con Maikel, su primo, “los embajadores” de La Sabana, tierra pródiga de peloteros – anotó 10 carreras quedando a una del récord que ostenta el nipón Nobuhiko Matsunaka, quien en la primera edición del Clásico (2006) pisó el plato en 11 ocasiones.
Entretanto, Venezuela ganó sus dos partidos previos a la final viniendo de atrás al superar un déficit de dos carreras, al menos, en cada uno de ellos (2-5 ante Japón y 0-2 ante Italia). El único otro equipo con remontadas consecutivas de dos o más carreras en un Clásico Mundial de Béisbol fue Estados Unidos en 2013 (3-9 y 3-10). Por si fuera poco, los nuestros se dieron el lujo de ganar el boleto a los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028 venciendo a Japón en cuartos de final, derrota que le negó la posibilidad al equipo asiático de llegar al podio del Clásico por primera vez en su historia.
En fin, una selección venezolana balanceada, con un pitcheo excepcional, una ofensiva poderosa, de buen contacto, bateo oportuno y velocidad, una defensiva de lujo, una dirección impecable por parte de Omar Lopez, que fue capaz de hacer los ajustes necesarios luego de la caída ante República Dominicana, acompañado por un cuerpo técnico de élite. Un seleccionado batallador, que nunca se amilanó y supo superar los momentos difíciles.
Así las cosas, del romanticismo de aquel béisbol amateur en la que Venezuela supo ganar en tres ocasiones su campeonato mundial (1941, 1944 y 1945) – los dos últimos jugados en Caracas en el Estadio Cerveza Caracas, anteriormente conocido como Estadio de San Agustín o Estadio la Yerbera – al de levantar la copa en el tecnificado béisbol moderno, el de la Sabermetría; el del Statcast – tecnología de seguimiento de última generación que permite recopilar y analizar una enorme cantidad de datos de béisbol, de manera que antes era imposible, por ejemplo de los batazos mide su velocidad de salida, ángulo de despegue y distancia recorrida -; el del pitcheo altamente especializado, con un abridor que garantice no más de cinco actos, seguido del relevo intermedio, setup y cerrador, con lanzamientos con velocidad sobre las 100 millas/hora y movimientos inverosímiles, pasaron 80 años y 141 días… Venezuela campeón mundial, una vez más … ¡Felicitaciones Venezuela, qué grande eres!
Andres E. Mora M
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez
18-03-2026




