Y la electricidad para cuándo

Por: Angélica Villamizar…

En las últimas semanas los merideños seguimos viviendo con mayor intensidad el salvaje y desproporcionado racionamiento eléctrico, que se ha dado sin información oficial, sin cronograma alguno, sin explicación de las causas reales que han originado esta crisis eléctrica, aunque son más que obvias las razones.

A pesar de que hubo un desembolso de más de 29 mil millones de dólares, estos recursos nunca fueron ejecutados o invertidos en su totalidad en el Sistema Eléctrico Nacional, como estaba pautado, y quedó demostrado que lo poco que se adquirió era de segunda mano y se pagó como nuevo.

En el 2009 el gobierno nacional pensó que era necesaria la creación del ministerio de Energía Eléctrica para canalizar la gestión del sistema, pero hasta la fecha, por allí han pasado por lo menos 7 ministros en casi 11 años, y la situación cada vez está peor, tanto, que el primer ministro debió renunciar al cargo, dado que no fue capaz de dar solución a esta grave problemática, cuando la Capital del país, también sufrió un apagón, lo que ocasionó un gran descontento entre los caraqueños.

Los responsables siguen atribuyendo la crisis a supuestos saboteos, cuando en realidad es por falta de mantenimiento a todo el sistema, sumado al desabastecimiento de combustible en las centrales termoeléctricas, también personas sin experiencia en el tema eléctrico a cargo, turbinas traídas de China o Tanzania que se dañaron muy rápidamente y que necesitaban de mantenimiento, pero no se contrataron personas capacitadas para hacerlo y sobre todo la Gran Corrupción.

Nunca más se publicaron indicadores de gestión, se desconoce el criterio que tienen para realizar estos racionamientos y ni hablar de los proyectos planificados y nunca ejecutados. La opacidad y la ausencia de rendición de cuenta sobre los recursos manejados se convirtieron en la norma.

Mérida así como muchos otros estados del país, sufre de racionamientos de 6 horas dos veces al día, hay comunidades que son más afectadas que otras, continúa la violación de los derechos sociales que ocasiona la disminución de la calidad de vida de los venezolanos.

Era descabellado pensar que la capital se quedara sin luz, pero son muchos los sectores que han estado más de 50 horas sin electricidad. Qué podemos esperar los estados andinos.

En las calles ya se escucha que es posible que se repita otro apagón como el del 7 de marzo de 2019, todos estamos a la expectativa; se puede pensar y decir cualquier cosa, porque no nos aclaran nada. Nos invade la angustia de que por esos cortes de electricidad se pierdan alimentos, se dañen los pocos electrodomésticos que nos quedan o hasta se pierdan vidas. La corrupción mata.

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01-10-2020 (12)