Yolanda Camacho: la práctica del yoga me salvó la vida

Gracias a los lectores de Comunicación Continua, nuestras entrevistas a mujeres venezolanas que tiene una vida interesante y repleta de anécdotas para contar, han sido un éxito. La idea es permitir que esas voces femeninas puedan expresarse y que ese ejemplo de coraje y decisión contagie el ánimo y las ganas de luchar de quienes se sienten preocupadas, deprimidas o que no encuentren la salida a los múltiples problemas que a diario deben enfrentar. Pero, nuestras entrevistadas, desde sus distintas vivencias nos dicen: ¡Adelante!, saca tus dones a relucir y ten fe.

Hoy nos encontramos con Ángela Yolanda Camacho Hernández, una profesora de yoga,  cuya misión es enseñar a todas aquellas personas que estén interesadas en esa práctica a realizar cambios importantes en su estilo de vida para ser más felices, mantenerse sanas y vivir de acuerdo a principios morales. La filosofía del yoga, en líneas generales, se basa en que, a través de la meditación, el ejercicio (lo que se conoce como asanas), el autoconocimiento, el servicio a los demás y la devoción a Dios, se puede conseguir paz, armonía, comprensión y aceptación  ante la existencia de cada ser humano.

A Yolanda la vemos siempre cargando con sus implementos de trabajo: un bolso grande, una esterilla, un paraguas, por si llueve y sobre todo la percibimos con una actitud triunfadora, alegre, dispuesta. Su pequeña y ágil figura se desplaza donde su presencia sea necesaria, porque además de ser especialista en yoga, conoce y maneja una serie de terapias alternativas para curar enfermedades del cuerpo y también del alma.

-A.E. Profesora, cuáles son las razones para dedicarse a hacer yoga?

-Y.C. Comencé a hacer yoga por mi salud. Tenía varias condiciones delicadas: padecía de fibromialgia, tenía seis  hernias en la columna. Me diagnosticaron con artritis. Fui paciente de varias especialidades, entre ellas, dermatología, neurología, psiquiatría y para usted de contar. A medida que pasaba el tiempo mis padecimientos se iban tornando cada vez más difíciles de tratar clínicamente y entonces, me recomendaron que hiciera yoga. En febrero del 2013, fui a Yoga Esp Shanti de Henry Valecillos y lo digo con mucho orgullo, porque allí me ayudaron y me orientaron. Fui aprendiendo, ese conjunto de técnicas de concentración para conseguir un mayor control físico y mental. Lo  más importante- añade la profesora-  es que me sané, ya no padezco de ninguna de mis antiguas dolencias.

A.E.-¿ Cuándo te haces profesora de Yoga?

Y.C.-En el 2015, mi maestro Henry Valecillos, me dio la oportunidad de estudiar en su escuela, y lo hice en el 2016. Todo ese año me dediqué con ahínco a aprender para lograr el objetivo de poder enseñar a otros.

A.E.- ¿Y qué pasó después?

Y.C. En pleno curso, en el mes de octubre, el día 9, cumpleaños de Mérida, tuve un accidente que pudo haber sido mortal. Iba hacia Mucuchíes- relata Yolanda-  y un carro sin frenos me atropelló y me fracturó el hueso sacro, además recibí un golpe muy fuerte en el lado derecho de la cabeza. Yo quedé tendida en el piso, inconsciente, en un charco de sangre. Los bomberos y los efectivos de Defensa Civil me recogieron y me llevaron a la emergencia del Iahula. Allí, esos profesionales maravillosos hicieron lo humanamente posible, pero para ese momento, la situación del hospital era muy precaria.  No tenían insumos, ni recursos para atender un cuadro tan grave como el que yo presentaba. Entonces, mi esposo, que gracias a Dios tenía un seguro, me hospitalizó en una excelente clínica merideña  y allí pudieron estabilizarme.

A.E.- Yolanda, esta fue una experiencia de casi muerte, ¿cómo lograste recuperarte completamente?

Y.C.- A partir de allí, apenas me sentí un poco mejor, comencé mi recuperación, volviendo al yoga, incluso logre caminar porque quedé inválida por un tiempo. Muchas personas que me conocían, mis maestros, compañeros, amigos,  decían: “Yolanda no se murió porque hace Yoga”. Y… aquí estoy – comenta con una gran sonrisa pintada en sus ojos- feliz y agradecida por esta nueva oportunidad que el universo me dio para seguir mi misión.

A, E. Específicamente, cómo trabaja el yoga en el ser humano?

Y.C.-El Yoga es una práctica muy completa. Es una estrategia de sanación para la gente que quiera entrar en este camino del bienestar. Yo soy la prueba viviente porque fui curada física y emocionalmente. En el yoga trabájanos la parte mental, corporal, espiritual y  emocional,  además aprendemos a respirar y a relajarnos.

A pesar del accidente que casi le cuesta la vida, Yolanda se graduó de profesora de Yoga y recibió su título. Ahora, es ella quien está dictando un diplomado de yoga para formar profesores, conjuntamente con una escuela internacional.

-A.E.- El Yoga también te ha servido para ganarte la vida?

Y.C.-De alguna manera, podríamos decir que sí. Como pertenezco a Acción por la Unidad Mundial, A.U.M, ellos tiene como principio que sus miembros  no cobren honorarios en metálico, sino lo que la persona pueda dar y esté a su alcance. Recibo una colaboración amorosa, y  dadas las difíciles condiciones del país, donde el bolívar no vale nada, yo prefiero aceptar la retribución en productos alimenticios que los alumnos o pacientes estén en la capacidad de proveer.

-A.E. ¿Cómo haces para enfrentar el día a día, en la Venezuela actual, tan llena de dificultades de toda índole?

Y.C.- Viviendo, un día a la vez. Aplico la filosofía del yoga en mi cotidianidad. Entonces pienso: cómo yo no tengo el poder para solucionar el problema del servicio eléctrico, ni el del gas, ni el de la gasolina, ni el del transporte, y tampoco tengo el poder de los políticos, lo que debo hacer es utilizar el único poder que tengo en mi interior, mi energía, mi fuerza vital, para adaptarme con valentía a las circunstancias, porque al mundo- asegura Yolanda- vinimos a ser felices, y esa felicidad está dentro de cada quien.

Ha sido una grata experiencia conversar con Yolanda Camacho, la profe de yoga, la que imparte clases en las canchas,  en las montañas, y en cualquier lugar apropiado donde la gente se reúna porque quiere hacer yoga. Para despedirse, Yolanda dice: recomiendo absolutamente  a niños, jóvenes y adultos que intenten hacer yoga, porque nos da equilibrio a nivel, físico, mental, emocional y espiritual. Es una filosofía de vida, que realmente nos beneficia, Todo se logra, poco a poco. Namasté, un «saludo sagrado», que significa: «Me inclino ante la divinidad dentro de ti desde la divinidad dentro de mí».

Redacción. Arinda Engelke. C.C

13-06-2021