Arte

La arquitectura fue escenario y soporte para las distintas obras de arte (y diseño) que protagonizaron la ceremonia. A un lado del presbiterio se encontraba ya un mobiliario propio de la capilla, un altar en forma de mostrador vertical, en el cual se exhiben las imágenes de San Juan Bautista de La Salle y la Santísima Virgen María. Para el evento, se elaboró un mostrador similar del lado opuesto, para alojar dos imágenes del Beato; una tridimensional ubicada en un nicho central, y la otra, una imagen bidimensional en lo más alto, cubierta por un telón.

La escultura de bronce fue traída, exclusivamente para la ceremonia, del Santuario de la Candelaria, donde yacen los restos del Dr. Hernández. Ésta lo muestra de pie, con su bata de médico y en actitud de enseñante.

La imagen bidimensional es una reproducción impresa en tela, del mosaico original realizado por Luis Enrique Mogollón, el cual se encuentra en el Santuario de Isnotú. Esta obra muestra el rostro amable y apacible de José Gregorio con una brillante aureola y encima la paloma del Espíritu Santo; mide 3,10×2,10 metros, y está hecho de más de tres mil piezas de cerámica importada, espejos y cristales de Swarovski. Fue realizada en 2019 y es una obra, según Mogollón, “que tiene unos detalles maravillosos, por el nivel de precisión que se logró para tener los efectos de luz y color”. Ésta es además resultado de una promesa del artista por los favores recibidos y representa la posibilidad de hacer del país “un mosaico maravilloso, si todos juntamos los cuadritos”.

La otra obra de arte presente en la celebración fue la música. Diferentes músicos fueron convocados y se reunieron en el coro de la capilla bajo la dirección de Elisa Vegas, de la Orquesta Gran Mariscal de Ayacucho, y María Guinand, de la Schola Cantorum. Este conjunto musical sui generis se paseó por diversos ritmos propios del país, propiamente para resaltar la venezolanidad del beato. Entre los más resaltantes estuvieron el canto de inicio, La luz del Siervo de Dios, un merengue del compositor Francisco Pacheco, bajo las voces de Magdalena Frómeta, Marilyn Chirinos, Francisco Pacheco, Trina Medina y Santiago de la Fuente. El Cordero de Dios fue en onda nueva del compositor Luis E. Galián. Y en la comunión sonó un bambuco, Temblando estaba de frío, un texto de Lope de Vega musicalizado por Miguel Astor. Los conocidos y populares cantantes Nacho Palacios y Horacio Blanco le compusieron y cantaron al nuevo beato como cierre de la ceremonia, respectivamente ¿Quién es José Gregorio?, ejecutada por Malva Acosta, Yadrián Mijares y Sócrates Serrano; y Haz el Bien sentida y cantada al unísono por todos los músicos invitados.

Diseño

El diseño también estuvo presente en la celebración a través de tres elementos: el mostrador, las vestiduras y los relicarios.

El segundo mostrador instalado como altar al Beato Hernández es un diseño que sigue las proporciones y texturas del mostrador original. En la base de ambos se dispusieron unas repisas para alojar los relicarios, debidamente iluminados. En el centro del mostrador nuevo se mostraba un vano, visto como nicho, para la escultura de bronce de José Gregorio. En la parte superior, para ser visto desde cualquier ángulo, se instaló la reproducción del mosaico, el cual estuvo al inicio de la ceremonia cubierto por un telón en terciopelo azul turquesa, que se abrió en el rito de beatificación, como ya se dijo, develando el familiar rostro del nuevo beato.

Las vestiduras sagradas, llamados ornamentos, utilizados por los obispos fueron diseñadas y confeccionadas en Tovar por Isabel Rosales, especialista en sastrería litúrgica. Las vestiduras constaban de casulla, escapulario, estola y mitra. En tela blanca marfil, el único elemento decorativo era una franja vertical con pocos arabescos orgánicos bordados alrededor de un óvalo central, el cual mostraba la nueva imagen de José Gregorio, diseñada por ABV Taller de Diseño (Carolina Arnal y Waleska Belisario).

Finalmente, los relicarios para portar las reliquias de José Gregorio Hernández develaron su sentido al final de la ceremonia, cuando fueron entregados por el Cardenal Porras a los obispos presentes. Pero su protagonismo realmente ha sido posterior; estos objetos han tenido la responsabilidad de ser la continuación de la beatificación a todo lo largo del país. Fueron diseñados por Matilde Sánchez y María Teresa Aristeguieta, y elaborados en metal por la hermanas de la Congregación Siervas de Dios junto a un grupo de laicas. Este objeto “conceptual” porta un pedazo pequeño de los huesos del Beato –por eso son relicarios de primer grado- y “reproduce un microscopio, con un sombrero negro, una aureola de santo, y diez cuentas del rosario” todos referidos a José Gregorio.

Por: José Luis Chacón-jlchaconr@gmail.com

https://comunicacioncontinua.com/arquitectura-arte-y-diseno-en-la-beatificacion-de-jose-gregorio-hernandez-una-re-union-de-las-artes-en-acto-parte-i/