El Amazonas captura menos carbono porque los árboles acortan su vida

14_Increasing_lianas_kill_trees_Yadvinder Malhi

Los bosques del Amazonas absorben menos carbono que hace algunas décadas. Un estudio publicado en la revista Nature indica que ante el aumento de CO2 en la atmósfera, los árboles crecen más rápido pero la consecuencia de este hecho es que acortan su vida y, por lo tanto, la selva amazónica en su conjunto disminuye su capacidad para retener gases de efecto invernadero. Si este fenómeno se confirma en otras partes del mundo, los científicos creen que habría que revisar los modelos de cambio climático y reducir aún más las emisiones.

En las últimas décadas, la selva amazónica ha actuado como un gran sumidero de carbono ayudando a frenar el ritmo del cambio climático. Sin embargo, un artículo publicado recientemente en Nature indica que esto comienza a cambiar. Los bosques están perdiendo su capacidad de capturar carbono de la atmósfera porque la tasa de mortalidad de los árboles se ha incrementado, según un amplio estudio que ha analizado datos de 30 años en una serie de parcelas forestales, liderado por la Universidad de Leeds en Inglaterra y que contó con la participación de casi 100 investigadores.

El dióxido de carbono (CO2) es un ingrediente clave para la fotosíntesis, así que el aumento de su presencia en la atmósfera, inicialmente estimuló el crecimiento de los árboles de la Amazonia, que a su vez necesitaban absorber aún más carbono. Sin embargo, a más largo plazo este fenómeno ha tenido consecuencias inesperadas. Todas las fases de la vida de los árboles se aceleran, “viven más rápido”, dicen los investigadores, así que también mueren más jóvenes.

Las tasas de mortalidad se han incrementado más de un tercio desde mediados de la década de 1980 y esto está afectando a la capacidad del Amazonas para almacenar carbono, según los datos recogidos en Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guayana y Guayana Francesa.

“Todavía no entendemos lo suficiente cuál es la relación entre el crecimiento de los árboles y su mortalidad”, afirma el Dr. Roel Brienen, investigador de la Facultad de Geografía de la Universidad de Leeds, que ha liderado el trabajo. Por eso, aunque los niveles de CO2 sigan aumentando en el futuro, no cree que necesariamente la vida de los árboles siga acortándose.

“Tiene que haber un límite, de la misma forma que existe un límite en la estimulación del crecimiento”, asegura, puesto que los nutrientes son limitados y el incremento de las temperaturas, que también prevé el cambio climático, podría frenar el crecimiento acelerado de la vegetación que se ha observado en la actualidad.

Los científicos creen que las recientes sequías y las temperaturas inusualmente altas en la Amazonia también pueden haber tenido cierta influencia en estos resultados. Aunque el aumento de la mortalidad de los árboles comenzó mucho antes de la intensa sequía de 2005, la ausencia de precipitaciones parece haber incrementado las muertes de árboles en millones.

Vive rápido, muere joven

El coautor del estudio el profesor Oliver Phillips, también de la Escuela de Geografía de la Universidad, explica: «Con el tiempo, la estimulación del crecimiento hace que los árboles simplemente vivan más rápido, y así mueran más jóvenes».

El artículo de Nature evidencia cómo el sumidero de carbono de los bosques amazónicos disminuyó notablemente debido al incremento de la tasa de mortalidad de los árboles. En los años 90s, los bosques amazónicos almacenaban cerca de dos billones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera en su biomasa cada año. Este estudio demuestra que el sumidero de carbono del bosque disminuyó a la mitad desde entonces, y ahora está siendo superado por las emisiones debido a combustibles fósiles en América Latina.

Los bosques almacenan carbono en forma de biomasa en sus tallos, hojas, raíces o en la materia orgánica del suelo. Por eso, estos nuevos datos son especialmente llamativos en relación con las previsiones sobre cambio climático, ya que muchos modelos dan por supuesto el aumento continuo del almacenamiento de carbono por parte de los bosques tropicales y ahora se demuestra justo lo contrario.

“Esperamos que este trabajo sirva de acicate para mejorar los modelos, que también deben simular la mortalidad de los árboles”, comenta Roel Brienen. “De las emisiones humanas de CO2, el 45% son absorbidas por el océano y la tierra, pero más de la mitad vuelve de nuevo a la atmósfera. Si observamos que otros bosques tropicales también pierden su papel como sumidero y esta situación continúa en el futuro, necesitaríamos recortes más profundos en las emisiones de gases de efecto invernadero”, declara.

A partir de este trabajo, los científicos se plantean, por un lado, comprender mejor el aumento de la mortalidad de los árboles, y por otro, extender el estudio a bosques de todo el mundo a la vez que siguen vigilando la Amazonia.

El trabajo publicado por Nature ha sido coordinado por la Red Amazónica de Inventarios Forestales (RAINFOR), una singular red de investigación dedicada a monitorear los bosques amazónicos en 321 parcelas forestales permanentes de la Amazonia distribuidas por los ocho países participantes y que juntas suman seis millones de kilómetros cuadrados. Los investigadores han identificado y medido 200.000 árboles y han registrado la muerte y el nacimiento de otros muchos desde la década de 1980.

«En nuestras parcelas en Venezuela también observamos el mismo patrón, demostrando que nuestros bosques han cambiado», dijo el co-autor Gerardo Aymard de Herbario Universitario (PORT) en Guanare, Portuguesa, quien ha dirigido el trabajo de campo en Amazonas e Imataca durante dos décadas. «El crecimiento en nuestras parcelas en la Amazonía y los Andes se incrementó, pero la mortalidad aumentó más rápido «, agregó Emilio Vilanova de la Universidad de los Andes en Mérida,. Ante estos los resultados encontrados que muestran que nuestrros bosques parecen estar respondiendo regionalmente a los cambios globales, necesitamos desarrollar a la brevedad un sistema de monitoreo nacional para estudiar aquellas regiones donde están ocurriendo cambios más drásticos en la vegetación, afirmó Hirma Ramírez también de la Universidad de Los Andes.

Para calcular los cambios en el almacenamiento de carbono, los investigadores examinaron datos de 321 parcelas forestales de la Amazonía (6 millones de kilómetros cuadrados), identificaron y remidieron 200,000 árboles, y registraron la muerte de árboles, así como el reporte de nuevos árboles en las parcelas desde la década de 1980.

» Los bosques están cambiando” en todo el mundo, , añadió el profesor Phillips. «Si el sumidero tropical continúa disminuyendo, los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera aumentarán aún más rápido. Los bosques nos hacen un favor enorme, pero no podemos depender de ellos para resolver el problema del cambio climático. Es necesario reducir las emisiones de producen el efecto invernadero para estabilizar nuestro clima».

Referencia bibliográfica
Long-term decline of the Amazon carbon sink. Nature, Vol 519. doi:10.1038/nature14283

Más información
El artículo, ‘Long-term decline of the Amazon carbon sink’, (Disminución a largo plazo del sumidero Amazónico de carbono) se publicó en la revista Nature

Gerardo A. Aymard C.

Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora”, Programa de Ciencias del Agro y el Mar. Herbario Universitario (PORT), Guanare, Portuguesa Venezuela 3350. cuyuni24@hotmail.com

Emilio Vilanova
Instituto de Investigaciones para el Desarrollo Forestal (INDEFOR). Universidad de Los Andes, Mérida Venezuela. PhD student University of Washington, Seattle, USA. vilanova@ula.ve

Hirma Ramírez Angulo
Instituto de Investigaciones para el Desarrollo Forestal (INDEFOR). Universidad de Los Andes, Mérida Venezuela. rhirma@ula.ve
Imágenes y video disponibles para descargar : http://tinyurl.com/nxsr9uy