El tema quedó abierto en el artículo, “el vínculo entre educación y socialización”, del 25-12-25 y publicado en comunicacioncontinua.com.

En filosofía del hombre se estudia al cuerpo y su corporeidad. Es un tema extenso, porque en el cuerpo inicia y completa la presencia encarnada de la presencia íntima de una exacta identidad que “en él” y “con él” se define.

Esta definición de la identidad del niño o la niña, abierta a la realización personal, la solidifica material y éticamente la experiencia familiar, y de este modo —exacta identidad— pasa a la escuela, porque con ella ésta sigue siendo una institución de rostro humano.

Así, el desarrollo normal del “proceso educativo” está íntima y necesariamente ligado a una corporeidad de la que la niña o el niño, no están siendo conscientes en abstracto, sino, con tino moderado, se les está ayudando a darse cuenta de la real dignidad de su cuerpo.
Sería inconveniente un estudio del cuerpo llevado a cabo por escrupulosos o desajustados (engañadores).

Sin duda, por el cuerpo las niñas y niños manifiestan “actitudes vitales” —de hecho, antes indiqué, “en el cuerpo inicia y completa la presencia encarnada de la vivencia íntima de una exacta identidad”— que, mal orientadas o abandonadas a sí, de un lado, van enajenándose de la indispensable dimensión moral, y de otro lado, justamente por ello se acostumbran a repudiar con indiferencia lo que en ellos hay de humano y humanizante.

En efecto, al indicar corporeidad educada “con tino moderado”, significa que la “consciencia de identidad”, hombre, mujer, no es una adaptación externa a aquella, sino una integridad que, con inteligencia, sentimiento y voluntad, perfeccionan cada vez mejor.
Desde luego, lo que la naturaleza de la corporeidad efectúa por sí sola, con su regularidad física, nadie puede ni debe alterarlo.

Es tremendamente inhumano que ciertos individuos, aun en ciertas instituciones, patrocinen, de manera astuta, una explotación imperceptible de la corporeidad de algunos o algunas (no únicamente sexual, también maltrato o bullying).

Este es el peor deterioro de la calidad de vida, y, no obstante, son muchos más los que, lejos de comportarse como simples asalariados de la educación, sin que nadie quede excluido, hacen del estudio del cuerpo en el proceso educativo, no un complejo recetario de tabúes, sino una formación oportuna y consecuente con este perentorio fin: La pedagogía de la corporeidad se fortalece al abordarla en su totalidad y en su atención consciente.
Referencia:

Carrero, H., El vínculo entre educación y socialización. 

https://comunicacioncontinua.com/el-vinculo-entre-educacion-y-socializacion/

Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.
horaraf1976@gmail.com

08-1-2026